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1/10/2015

"Novelas Ejemplares" en Hoy Canelones

‘Novelas ejemplares’ de Miguel de Cervantes, en cómic y por varios autores

¿Cómo leer los clásicos?
 Un repaso a un interesante libro recientemente editado, donde la obra del Manco de Lepanto se redimensiona con un arte del siglo XX.
Pongamos por caso que se cumplen cuatrocientos años de la primera edición de Novelas ejemplares, del célebre –más no siempre tan leído- Miguel de Cervantes. Un acontecimiento literario como este justifica ampliamente la siguiente escena: un sujeto de gafas, con el cabello revuelto y un poco grasiento, discurre, parsimonioso, acerca de la vigencia que ciertos textos clásicos de la tradición hispánica mantienen hasta nuestros días; alguien del auditorio, arrellanado en su butaca, asiente con la cabeza mientras ahoga un bostezo, que termina por perderse en el silencio reinante de la sala.
Ahora bien, también hay otras formas de conmemorar la publicación de una gran obra. Una posibilidad es sacar un libro en el que, a través de la reunión de diversos artistas, se revisiten formas narrativas del pasado a través de un lenguaje que, en principio, parecería serles ajeno. En noviembre de 2013, el colectivo editorial Mojito editó, con la participación de 22 guionistas e ilustradores de Argentina, Brasil, Uruguay, España, entre otros, una versión en formato cómic de Novelas ejemplares. Se trata de un cruce en donde géneros, recursos, procedimientos y contextos se resignifican, sin perder por eso el diálogo con los motivos centrales de las historias.

03Novelas

El texto clásico es clásico, entre otras cosas, porque articula envíos con el presente de quien lee. Cervantes, ese –tomo palabras de Vladimir Nabokov– fracasado soldado, poeta, dramaturgo y funcionario, comenzó a escribir en 1590 un conjunto de historias que, por sus procedimientos de escritura y sus tratamientos temáticos, ciertamente deben ser tenidas en cuenta en la actualidad. Enredos amorosos, chiflados que creen tener el cuerpo de vidrio (¿quién no ha perdido el juicio alguna vez?), raptos y violaciones, perros que hablan, son solo una muestra de lo que el lector puede encontrar.
Aclaración: quien espere encontrarse con transposiciones miméticas o adaptaciones exactas de los textos cervantinos en esta revisión de las Novelas ejemplares, se llevará una sorpresa. En mayor o menor medida, todas las historietas que conforman el volumen dejan ver una estela o un intersticio por donde ingresan lecturas, interpretaciones, procesos creativos y guiños de todo tipo. De esta forma, se abre el juego y el espectro de la obra, a través de un vínculo con un público que reclama una actualización de los clásicos, lo que en modo alguno funciona en desmedro de estos últimos (los puristas no tienen, pues, de qué preocuparse).
A cada una de las historietas se les puede reconocer originales vueltas de tuerca sobre el eje de la trama, nuevas formas de resolución y nuevos marcos-secuenciales. Cada una se completa en sí misma y, en simultáneo, dispara en dirección al texto del que partió alguna vez. Mediante estos contactos con el mundo actual y el cervantino surge también el humor; en “La fuerza de la sangre” (guión: Diego Cortés/dibujo: Leo Sandler), por ejemplo, una alcohólica conductora de telenovela presenta una retorcida historia amorosa, mientras que esta es interrumpida por distintos avisos publicitarios: detergentes Sancho (“Para que nunca abandone su lucha ni sus sueños”), desodorantes femeninos Dulcinea Rosas (“El sueño loco de toda mujer”). En “La ilustre fregona” (guion: Rodolfo Santullo/dibujo: Lisandro Estherren), por su parte, se modifica el escenario, que abandona España para situarse en la frontera entre México y EEUU, al tiempo que los protagonistas devienen narcotraficantes.
El libro, en fin, articula un giro interesante con la forma que tenemos de relacionarnos con los textos canónicos, ventila cierta concepción de la obra clásica confinada al anaquel, con hojas amarillentas, quebradizas, que ya nadie lee. Una doble invitación: entrar al mundo del cómic y al mundo de Cervantes. No se me ocurre una mejor forma de conmemorar la primera edición de un libro.

Mathías Iguiniz
Especial para HOY CANELONES

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3/10/2014

"Novelas Ejemplares" en la diaria

 

Historietas ejemplares



Puede resultar curiosa la publicación de un libro que compila historietas basadas en las Novelas ejemplares de Cervantes y que reúne para semejante tarea historietistas de Argentina, Brasil, España, Francia y Uruguay. Mucho se puede escribir sobre la narrativa gráfica y la necesidad de legitimación de un género presentado como menor durante buena parte de su historia, y si leemos la producción historietística uruguaya de los últimos años parecen asomar líneas como la inclusión de prólogos que reafirmen la pertinencia de la obra en cuestión y, especialmente, el lugar de destaque que ha ocupado la historieta histórica. Cabe pensar, entonces, que acercarse al canon literario adaptando sus obras más o menos centrales posibilita todavía otra vía de legitimación, y la idea no es extraña a la nueva historieta uruguaya. Grupo Belerofonte, por ejemplo, seguramente la editorial más y mejor establecida de la escena historietística local, propuso hace ya unos cuantos años la adaptación, a cargo de Renzo Vayra, de Juan el zorro, a la vez que Rodolfo Santullo, su director, ha guionado adaptaciones y recreaciones de Onetti, Lovecraft y Bram Stoker.
En el caso de las Novelas ejemplares la excusa es los 400 años de la primera edición de las obras y la ocasión de ofrecer, según leemos en el prólogo incluido en el volumen, “una relectura de las mismas desde su interacción con otros lenguajes”. Y también cabría pensar en el movimiento opuesto al comentado más arriba y pensar en el canon literario, con su catálogo de obras consagradas en ámbar o pozos de brea, haciendo el intento de acercarse a un lenguaje digamos “contemporáneo” y vital, y a un nuevo público.
En cualquier caso, si nos quedamos con la idea de “interacción” y “relectura”, el resultado de ese proceso es particularmente interesante.
De las 12 novelas, por ejemplo, 5 apelan al diálogo con géneros narrativos. Así, sin duda alguna la mejor de este subgrupo, “La ilustre fregona”, a cargo de Rodolfo Santullo y Lisandro Estherren, recrea la ficción cervantina en un contexto propio al narcocorrido, con su mitología y escenografía características. Por otro lado, “La gitanilla”, con guión de Alejandro Farías y arte de Muriel Frega, apela a un escenario de ciencia ficción en el que buena parte de la humanidad (los “normales”) viven de acuerdo a pautas prediseñadas que incluyen control de natalidad y nacimientos in vitro; se trata de un lugar común de la ciencia ficción distópica, y en el trabajo de Farías los “gitanos” son aquellos que eluden esa normativa a la vez que viven de modo idéntico a los gitanos de Cervantes… por lo que por momentos parecería que, a los efectos de la recreación de la novela, la escenografía cienciaficcionera aporta poco y nada. Federico Grenauer y Hurón intentan, en “La española inglesa”, una apelación al horror o a la fantasía oscura y ominosa, y el resultado deja un poco que desear, quizá por la manera en que fue resuelto el final de la novela en el contexto elegido, mientras que “La fuerza de la sangre” (guión de Diego Cortés y arte de Leo Sandler) y “Las dos doncellas” (Guión de Javi Hildebrandt y arte de Diego Rey) dialogan con las telenovelas y ofrecen recreaciones sólidas y disfrutables.
Dos, una de ellas la ya mencionada “Las dos doncellas” y la otra acaso la mejor del libro, “El licenciado Vidriera”, con guión de Federico Reggiani y dibujos de Fabián Zalazar, apelan a alguna forma de metanarrativa y se convierten en los momentos más interesantes de la propuesta; en el caso de “Las dos doncellas” buena parte de la narración aparece bajo la forma de una telenovela visionada por dos señoras que reaccionan a los acontecimientos representados, mientras que en “El licenciado Vidriera” opera un comentario permanente que va esclareciendo ciertos aspectos de la novela. El recurso de Reggiani puede leerse como una referencia al uso que reciben determinados objetos textuales tan canónicos como las Novelas ejemplares o, al menos, a una forma de lectura que se impone gracias a la distancia entre nosotros y el texto en cuestión; así, “El licenciado Vidriera” es claramente la más compleja de las adaptaciones o recreaciones, por incluir en su entramado mismo una operación de lectura y un diálogo con la tradición.
Otra buena porción del libro propone adaptaciones más “fáciles” (sin que el adjetivo implique un sentido peyorativo, claro está), en tanto se trata de acercamientos de la narrativa cervantina a tiempos más digamos “contemporáneos”. Así, “Rinconete y Cortadillo” (guión de Alejandro Farías y arte de Otto Zaiser) propone una deliciosa traducción de la novela de Cervantes a una suerte de neopicaresca villera (lo cual, en cierto modo, podría pensarse también como en la apelación a un género). Otras adaptaciones con giro a lo contemporáneo son la buenísima “El celoso extremeño” de Luciano Saracino (guión) e Infame & Co (arte) y la atractiva y graciosa “La señora Cornelia”, con guión de Roy y arte de Maco; de hecho, en este relato  por momentos es fácil sentir que el estilo o las maneras de Maco, tan deslumbrantes en Aloha, su primer libro, pueden sentirse como un poco forzadas, innecesarias o inmotivadas (aunque esto no va, en rigor, en detrimento del disfrute del relato) en una historieta de corte más netamente narrativo. También dentro de la zona contemporánea está “El casamiento engañoso”, quizá una de las adaptaciones más ingeniosas y disfrutables, con la estrella de rock vetusta y decadente propuesta por Alejandro Farías y dibujada –con gran acierto– por Víctor Zelaya. Es cierto, de todas formas, que algunos de los textos propuestos dentro de la zona de los géneros, en particular las dos historietas que dialogan con las telenovelas, también instalan la ficción en tiempos que aparecen como contemporáneos.
De las dos restantes quizá la mejor sea “El amante liberal”, con guión de Thomas Dassance y dibujos de Marcos Vergara, quien ofrece aquí uno de los momentos más disfrutables del libro desde el punto de vista del arte gráfico. Aquí la adaptación lleva la ficción cervantina a un contexto japonés que funciona bien en líneas generales aunque, por momentos, el tono de los textos suena poco fluido. La última, “El coloquio de los perros”, es la más notoria recreación (como opuesto a “adaptación”) del libro y, si bien no es el mejor de los relatos ofrecidos, por momentos logra ofrecer un clima onírico particularmente ominoso.
Se trata, en balance, de un libro sugestivo e interesante, que reúne a algunas de las voces más relevantes de la escena historietística reciente. Como toda compilación presenta altibajos, claro está, pero sus mejores momentos son brillantes y el nivel general hace pensar en una notoria suficiencia y buen manejo del lenguaje elegido. Sobre los mecanismos de adaptación podría discurrirse mucho más, por supuesto, pero es posible quedarse pensando en que de los doce relatos gráficos sólo uno (“El licenciado Vidriera”, y mediando siempre el recurso metaficcional o incluso metaliterario) elige presentar las ficciones de Cervantes sin cambios de género narrativo o escenografía; la recurrencia de las telenovelas también seguramente da qué pensar, así como también que ciertos subgéneros –terror, fantasía onírica, ciencia ficción– siguen pareciendo los más riesgosos. En cualquier caso, se trata de doce historietas muy disfrutables; la portada, sin embargo…
Ramiro Sanchiz
Publicada en La Diaria el 4 de marzo de 2014

11/01/2013

También en noviembre "Novelas Ejemplares"



A 400 años de la primera edición de Novelas ejemplares de honestísimo entretenimiento, 22 autores de Argentina, Brasil, España, Francia y Uruguay adaptan la obra de Miguel de Cervantes a historieta.
Proyecto realizado con al apoyo del Centro Cultural España Buenos Aires.

Pronto, las fechas de presentaciones!!!