9/06/2013
9/05/2013
7/30/2013
"El Club de los Ilustres" en La Bitácora de Maneco
LA LIGA DE LOS BOTIJAS EXTRAORDINARIOS
El Club de los Ilustres. Guión: Rodolfo
Santullo. Dibujos: Guillermo Hansz. Ilustración: Ignacio Calero. Portada:
Guillermo Hansz. El Club de los Ilustres creado por Rodolfo Santullo, Richard
Danta e Ignacio Calero. 88 páginas en blanco y negro. Grupo Belerofonte / Estuario Editora. ISBN: 978-9974-98-732-6. Uruguay, fines de 2012.
Imaginen un manual de historia uruguaya escrito
por un autor de ciencia-ficción y no por un historiador. Imaginen algo aún más
específico, un manual de historia uruguaya escrito por un autor de
ciencia-ficción de la era pulp, capaz de amalgamar discursos y figuras
históricas reales y reconocibles de fines del siglo XIX, en el escenario de una
Banda Oriental apócrifa y victoriana, donde la robótica de avanzada puede
convivir (y, de hecho, lo hace natural y orgánicamente) con los ponchos y las
tacuaras. Imaginen el resultado de estos cruces históricos tan efectivos como
improbables como un texto de lectura arrebatada, parte folletín decimonónico y
parte thriller de espionaje superheroico (o todo lo superheroico que permitan
estas costas), encarado como una comedia de enredos.
Ahora no imaginen más. Sólo déjense llevar
por El Club de los Ilustres, primera de una larga (espero) serie de novelas
gráficas firmadas por Rodolfo Santullo y Guillermo Hansz, en base a conceptos
generales desarrollados por Santullo, Richard Danta e Ignacio Calero,
protagonizada por un heterogéneo club de ilustres (en su amplia mayoría) más
conocidos del otro lado del Río de la Plata que de éste. El intelectual,
periodista y político José Pedro Varela; la poetisa y activista femenina Delmira
Agustini, el caudillo militar Aparicio Saravia; y el escritor Horacio Quiroga,
reunidos y comandados por Lorenzo Latorre, militar y político que supo ser Gobernador
de facto y Presidente constitucional, detalle a tener en cuenta al abordar la
trama política, marcada por intentonas golpistas, la profanación de cuerpos presidenciales
y una mirada humorística y liviana que le da el tono justo y necesario a la
ficción.
Y si piensan que esta inmejorable muestra del
imaginario charrúa es deudora de La Liga de los Caballeros Extraordinarios, están
en lo cierto. Pero no se dejen apurar por el prejuicio. Así como en La
comunidad (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/07/el-horror.html),
Santullo partía de M. Night Shyamalan para llegar a otros puertos; aquí se
permite (y nos permite) una relectura latinoamericana de la premisa original de
Alan Moore y Kevin O’Neill tan maltratada por el cine hollywoodense. Al abrevar
tanto en la raíz británica de la ciencia-ficción especulativa como en la
naturaleza sainetera del grotesco criollo, El Club de los Ilustres termina conformando
un nuevo género narrativo, hibridación superadora de todo aquello que lo
alimenta y nutre. Especie de Steampunk rioplatense, de romántica ucronía
retrofuturista que, al tomar distancia de la realidad, nos enfrenta con algunos
dilemas identitarios locales que venimos arrastrando desde las fundaciones
patrias.
Por favor, que siga El Club de los Ilustres.
Y, de ser posible, hagan algo con Piria. Semejante personaje necesita del
tratamiento Santullo & Co.
Fernando Ariel García
7/24/2013
7/22/2013
"Cena con amigos" en Sobre Historieta
Reseña de “Cena con amigos”, de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara – Loco Rabia y Grupo Belerofonte
Releída cinco años después de su publicación original, allá por 2008 en el sitio Historietas reales, Cena con amigos (Loco Rabia – Grupo Belerofonte, 2009) de Rodolfo Santullo en guión y Marcos Vergara en dibujo (la misma dupla de Valizas y La comunidad)
mantiene la misma fuerza, la misma frescura, cierto espíritu polémico.
Además, ofrece la posibilidad de encontrar giros nuevos en la relectura,
más allá del enigma policial –planteado, desarrollado y resuelto con
gran destreza, como es habitual en Santullo, especialista y cultor del
género también fuera de la historieta–, en una historia atravesada por
el humor y por cierto desencanto como marcas distintivas de su realismo.
No se trata de una historieta autobiográfica como las que en general
caracterizaron Historietas reales allá en el comienzo, pero respeta ese
segundo elemento del título, lo real (con cuidada escena de sexo y
todo), al tomarlo como referente y como meta: la historieta nos mete de
lleno en la vida y la dinámica de un grupo de seis amigos y amigas (más
un novio) como cualquier otro, o quizás no tanto, pero sin duda
identificable en su conformación y en su comportamiento para un lector
de la zona del Río de La Plata.
Un barco sólido de papel
Ya en las primeras páginas, Santullo y
Vergara nos presentan a cada uno de los personajes de una forma única,
perfectamente reconocible, con características interiores y exteriores
bien definidas al modo de una sitcom, aunque con un tono ciertamente más
amargo o agridulce, más gris, pero en el que la amistad pervive, pese a
todo. Imposible no reconocer (o reconocerse en) el tipo humano de
Bernardo, jodón y complicado por donde se lo mire, o reconocer
(reconocerse en) las actitudes de su contrapartida Cristian, su mejor
amigo, abnegado y complejo como el que más. Y aunque un detective con
todas las letras, dentro de la mejor tradición del policial, hace una
breve aparición, será el propio Cristian el que resuelva el misterio con
total naturalidad y absoluta verosimilitud. De esa manera, además, se
genera un final a la vez cerrado y abierto, ya que las consecuencias del
descubrimiento quedarán para la elucubración del lector.
Los cuatro chistes que Cristian cuenta a
lo largo de la historieta, que pueden sonar más o menos conocidos pero
siempre graciosos, se unen a la trama y juegan un doble juego: desde el
contenido (el significado y el mecanismo de cada chiste) hasta la
situación y el destinatario a los que se dirigen. Este es un recurso que
Santullo ha sabido usar muy bien por ejemplo en Valizas
(dibujada exquisitamente por Vergara, en otro estilo y con otra
textura), si bien allí los “cuentos” que recorrían y marcaban la
narración pertenecían a la mitología griega.
Cena con amigos, de Santullo y Vergara, es ideal para leer,
releer o regalar en el día del amigo, o cualquier día: el día del amigo
(y de las historietas excelentes) es todos los días.
Hernán Martignone
7/20/2013
"La Comunidad" en La Bitácora de Maneco
EL HORROR
La
comunidad. Guión: Rodolfo Santullo. Arte: Marcos Vergara. Portada: Marcos
Vergara. 96 páginas a todo color. Mojito Colectivo Editorial (Grupo
Belerofonte, Dragón Comics, Estuario y Loco Rabia). ISBN: 978-9974-99-091-3.
Uruguay / Argentina, junio de 2013.
Tiempos
distintos (o la percepción de tiempos distintos), conviviendo de alguna manera
y por algún motivo. La tensión entre dos valores que se nos aparecen como
absolutos; y que podríamos resumir rápidamente en los términos Adentro y
Afuera. Los acuerdos (¿treguas?) tácitos y/o explícitos que pactan estos
espacios, separados y unidos por la naturaleza que, mediante su barrera hecha
de ríos y vegetación salvaje, al mismo tiempo brinda seguridad y genera
peligros. Una serie de líderes adultos y de héroes jóvenes que deberán resolver
sus conflictos personales en un escenario global que, con sus prerrogativas y
normas establecidas, los incluye y supera ampliamente. El riesgo del
anticonformismo en épocas de opresión.
Son sólo
algunas de las premisas que Rodolfo Santullo y Marcos Vergara trabajan en La
comunidad. Premisas que resuenan con los ecos de La aldea, el filme de M. Night
Shyamalan que metaforizó, a su manera, la brutal colisión entre lo primitivo y lo moderno (o, de nuevo, la percepción de lo
primitivo y lo moderno) apoyándose en la construcción psicológica de un
thriller con toques terroríficos. Aclaremos antes de que oscurezca, La
comunidad no es una copia de La aldea (como La aldea no era una copia del libro
Running Out of Time, del que tomó algunos disparadores y una ambientación
similar), sino una reelaboración (¿consciente? ¿inconsciente?) de un tópico
bastante transitado en la ciencia-ficción de identidad híbrida.
Serializada originalmente
en el blog Historietas Reales entre marzo de 2011 y diciembre de 2012 (y felizmente
recopilada en libro por el flamante colectivo rioplatense Mojito), La comunidad
aborda el fin de la niñez después del fin de la inocencia después del
(aparente) fin de todo. Y lo hace echando una metafórica mirada latinoamericana
sobre algunas topografías conocidas: La Supervivencia y el Hambre. Claro que,
en una historia donde la percepción de las cosas hace a las cosas que pasan, se
anota un enorme poroto al elaborar espacios en blanco que determinan el clima
de la narración, el ritmo de la lectura y la distribución de las fichas del
trágico rompecabezas que vamos armando en nuestras cabezas mientras pasamos sus
hipnóticas páginas. El secretismo como mecanismo de control social. El
ejercicio de la fuerza como herramienta generadora de orden. La rebeldía contra
el Poder establecido. La sutil truculencia que genera el canibalismo cuando
aparece abordado por un autor uruguayo.
Lejos
de cualquier utopía comunitaria, La comunidad de Santullo y Vergara se me hace
una exploración distópica sobre los verdaderos alcances de la disolución
social. Olvídense de las teorías sobre asociaciones voluntarias en pos de un
bien común y mayor, de las relaciones igualitarias entre pares, de los
democráticos idearios asambleístas. Lo que aquí aparece en escena es sólo un conjunto
de individuos unidos por el espanto borgeano, reducidos al mínimo escalón de la
cadena alimenticia de alguien (o algo) que está siempre presente sin estar a la
vista. La socialización definitiva del sálvese quién pueda, cómo pueda.
El
horror, diría Kurtz.
Fernando Ariel García
6/13/2013
6/10/2013
Este 20 de junio llega "La Comunidad"
Como libro inaugural del Colectivo Editorial Mojito (que nuclea a las editoriales Grupo Belerofonte, Dragón Cómics, Loco Rabia y Estuario) llega la tercera novela gráfica en conjunto de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara. La presentación, que no es una sino tres, ya que acompaña a las presentaciones de "Morir por el Che" (Leguisamo/Vergara) y "El Viejo" (Alceo/Bergara), será este 20 de junio en el Centro Cultural Simón Bolivar (Rincón 747) a las 19 hs.
Además, se anunciará el Premio Nacional de Historieta Mojito-Lolita Rubial.
6/07/2013
6/01/2013
Zitarrosa en 365 Comics por Año
"Jamás
en mi vida escuché ni un sólo tema de Alfredo Zitarrosa. No sé ni qué
voz tiene. Pero bueno, sé que es un referente fundamental de la música
uruguaya, con lo cual me parecía atractivo leer una biografía suya.
Claro que, ni bien abro el libro, los autores se apresuran a aclararme
que esto NO es una biografía, sino una colección de anécdotas,
complementadas con toques de ficción. Automáticamente, mi interés
retrocede dos casilleros. Por suerte, los autores no son otros que
Rodolfo Santullo y Max Aguirre y ahí sí –como diría otro cantautor de
izquierda al que tengo un poquito más escuchado- nos sobran los motivos
para encarar bien predispuestos la lectura de estas historias.
Una vez adentro, me encuentro con que no todas las anécdotas son igual de interesantes. De las ocho, tres me parecieron buenísimas y el resto, apenas interesantes o decididamente prescindibles. De todos modos me sirvieron para: 1) conocer fragmentos de las letras de varios temas de Zitarrosa! Son muy grossas! No sé qué onda la música, pero este señor escribía muy bien. 2) dimensionar la faceta de militancia y resistencia de Zitarrosa, su compromiso político, lo mal que la pasó cuando a raíz de un golpe de estado debió dejar su querido Uruguay, y lo mucho que hizo por sus compatriotas que pasaban por el mismo predicamento que él en los distintos países donde le tocó vivir en los años oscuros. 3) disfrutar con los excelentes diálogos a los que me tiene acostumbrado Santullo. El personaje es casi una caricatura, el tipo circunspecto que fuma y escabia más de la cuenta, super-profesional a la hora de subirse al escenario y con fuertes códigos de afecto con los amigos y solidaridad con los compañeros. Las historias giran más o menos en torno a eso y al ya gastado tema de “lo mal que lo pasamos los progres cada vez que gobiernan los fachos”. Y sin embargo, los diálogos realistas, punzantes, a veces muy cómicos de Santullo, ayudan muchísimo a remarla, a ponerle chispa a las historias. 4) maravillarme con el trabajo de Max Aguirre, que no es parejo en todo el libro, pero cuando estalla amenaza con convertirse en el mejor trabajo en la vasta carrera de este virtuoso dibujante argentino.
Me quedo con lo de Aguirre: en las primeras historias arranca con muchos cuadros por página, y gradualmente baja la cantidad hasta llegar a un punto de equilibrio en el que puede meter viñetas más grandes y lucirse más. El trazo es engañoso: parece línea clara, al estilo Dupuy y Berberian, pero con unas texturas en el color y algunos rayones que parecen hechos con fibrones casi secos, que le agregan una especie de desprolijidad que queda muy bien. El episodio coprotagonizado por el Menchi Sábat abre con una viñeta espectacular y después derrapa mal. Es, claramente, el menos inspirado, en el que Max menos se jugó. El anterior, en cambio, ese en el que Max puede meter varias páginas de una sóla viñeta y muchas de dos y tres, es una cátedra absoluta, con un clima estremecedor y unas imágenes majestuosas, de esas que se te impregnan en las retinas para siempre. Y la segunda historia (cuyo planteo no me enganchó demasiado) tiene unos juegos alucinantes en la puesta en página que tenés que ser muy grosso para que se te ocurran y definitivamente un capo para que te salgan bien. Son tres páginas, nomás, pero Aguirre hace magia y convierte un diálogo pachorro (un monólogo, en realidad) en una secuencia memorable, atractiva por donde se la mire (y hay que darse cuenta por dónde mirarla).
¿Recomiendo este libro? En realidad es medio al pedo, porque fue un hitazo y se agotó muy rápido a ambos lados del río. Pero bueno, eventualmente se reeditará. En ese caso, los fans de Max Aguirre deberán abalanzarse sobre él, sin dudarlo un segundo, como si en vez de un libro fuera Scarlett Johansson en ropa interior y con un cartelito de “oferta” colgando de la chabomba. Si sos uruguayo, seguro te va a conmover. Y si sos fan de Alfredo Zitarrosa, obviamente te va a resultar una historieta 100% fundamental. A los fans del Santullo de siempre, del que se florea con clase y categoría en varios géneros cercanos a la aventura o el policial, no sé si Zitarrosa los enganchará demasiado. Me queda claro que Rodolfo se compenetró con el personaje (y con la época; no olvidemos que nació en México porque sus padres también tuvieron que exiliarse) pero varias de las anécdotas que le hace vivir al cantautor no tienen ni la fuerza ni el encanto que solemos ver en sus otras historietas.
Me quedo con una frase que una vez dijo Zitarrosa (allá por el ´83, en una entrevista que salió en Hum®) y que nunca me pude olvidar: “Que en Argentina se hable de rock nacional es como que los yankis hablen de national milong”. Polémico, el maestro..."
Andrés Accorsi
http://365comicsxyear.blogspot.com/2013/05/29-05-zitarrosa.html
Una vez adentro, me encuentro con que no todas las anécdotas son igual de interesantes. De las ocho, tres me parecieron buenísimas y el resto, apenas interesantes o decididamente prescindibles. De todos modos me sirvieron para: 1) conocer fragmentos de las letras de varios temas de Zitarrosa! Son muy grossas! No sé qué onda la música, pero este señor escribía muy bien. 2) dimensionar la faceta de militancia y resistencia de Zitarrosa, su compromiso político, lo mal que la pasó cuando a raíz de un golpe de estado debió dejar su querido Uruguay, y lo mucho que hizo por sus compatriotas que pasaban por el mismo predicamento que él en los distintos países donde le tocó vivir en los años oscuros. 3) disfrutar con los excelentes diálogos a los que me tiene acostumbrado Santullo. El personaje es casi una caricatura, el tipo circunspecto que fuma y escabia más de la cuenta, super-profesional a la hora de subirse al escenario y con fuertes códigos de afecto con los amigos y solidaridad con los compañeros. Las historias giran más o menos en torno a eso y al ya gastado tema de “lo mal que lo pasamos los progres cada vez que gobiernan los fachos”. Y sin embargo, los diálogos realistas, punzantes, a veces muy cómicos de Santullo, ayudan muchísimo a remarla, a ponerle chispa a las historias. 4) maravillarme con el trabajo de Max Aguirre, que no es parejo en todo el libro, pero cuando estalla amenaza con convertirse en el mejor trabajo en la vasta carrera de este virtuoso dibujante argentino.
Me quedo con lo de Aguirre: en las primeras historias arranca con muchos cuadros por página, y gradualmente baja la cantidad hasta llegar a un punto de equilibrio en el que puede meter viñetas más grandes y lucirse más. El trazo es engañoso: parece línea clara, al estilo Dupuy y Berberian, pero con unas texturas en el color y algunos rayones que parecen hechos con fibrones casi secos, que le agregan una especie de desprolijidad que queda muy bien. El episodio coprotagonizado por el Menchi Sábat abre con una viñeta espectacular y después derrapa mal. Es, claramente, el menos inspirado, en el que Max menos se jugó. El anterior, en cambio, ese en el que Max puede meter varias páginas de una sóla viñeta y muchas de dos y tres, es una cátedra absoluta, con un clima estremecedor y unas imágenes majestuosas, de esas que se te impregnan en las retinas para siempre. Y la segunda historia (cuyo planteo no me enganchó demasiado) tiene unos juegos alucinantes en la puesta en página que tenés que ser muy grosso para que se te ocurran y definitivamente un capo para que te salgan bien. Son tres páginas, nomás, pero Aguirre hace magia y convierte un diálogo pachorro (un monólogo, en realidad) en una secuencia memorable, atractiva por donde se la mire (y hay que darse cuenta por dónde mirarla).
¿Recomiendo este libro? En realidad es medio al pedo, porque fue un hitazo y se agotó muy rápido a ambos lados del río. Pero bueno, eventualmente se reeditará. En ese caso, los fans de Max Aguirre deberán abalanzarse sobre él, sin dudarlo un segundo, como si en vez de un libro fuera Scarlett Johansson en ropa interior y con un cartelito de “oferta” colgando de la chabomba. Si sos uruguayo, seguro te va a conmover. Y si sos fan de Alfredo Zitarrosa, obviamente te va a resultar una historieta 100% fundamental. A los fans del Santullo de siempre, del que se florea con clase y categoría en varios géneros cercanos a la aventura o el policial, no sé si Zitarrosa los enganchará demasiado. Me queda claro que Rodolfo se compenetró con el personaje (y con la época; no olvidemos que nació en México porque sus padres también tuvieron que exiliarse) pero varias de las anécdotas que le hace vivir al cantautor no tienen ni la fuerza ni el encanto que solemos ver en sus otras historietas.
Me quedo con una frase que una vez dijo Zitarrosa (allá por el ´83, en una entrevista que salió en Hum®) y que nunca me pude olvidar: “Que en Argentina se hable de rock nacional es como que los yankis hablen de national milong”. Polémico, el maestro..."
Andrés Accorsi
http://365comicsxyear.blogspot.com/2013/05/29-05-zitarrosa.html
5/30/2013
Afiche para Ciencias Sociales
Nuestra amiga Laura Vázquez nos convocó a Marcos Vergara y a mi a participar de la muestra de afiches con motivo de los 25 años de Facultad de Ciencias Sociales en la UBA. Aquí, el resultado.
5/29/2013
Proximamente... "Regreso al Centro de la Tierra"
El biólogo Ruben Fornari y el naturalista Oscar Hoffman vuelven a las andadas en nuestra nueva colaboración junto a Alejandro Rodríguez Juele para Marche un Cuadrito!
Y para ir haciendo boca, releé la anterior:
http://marcheuncuadrito.blogspot.com/2011/11/regreso-las-montanas-de-la-locura-pg-01.html
5/24/2013
Federici: Detective Intergaláctico
Escondido entre papeles en una oficina o trabajando hasta la madrugada en su casa, un escritor y dibujante imaginó durante décadas aventuras espaciales, detectives estrafalarios, maldiciones ancestrales y monstruos de pesadilla. En la ficción resolvió crímenes, enfrentó conspiraciones internacionales y viajó a galaxias muy distantes. En la realidad aprendió a moverse en un país donde lectores y editores daban poco lugar a todo eso. Nunca dejó de soñar ni de trabajar y así no solo publicó en Uruguay sino en Bélgica, Suecia, Argentina, México, Estados Unidos y España. Es Carlos María Federici, hoy retirado, pero no olvidado. Y estas son sus historietas.
5/13/2013
De regreso a Historietas Reales
Arranca la novela gráfica de aventuras "El Oro del Zar" en Historietas Reales (www.historietasreales.com.ar), escrita por su seguro servidor y dibujada por el inagotable Marcos Vergara.
Cada jueves una nueva página, ¡no se la pierdan!
Cada jueves una nueva página, ¡no se la pierdan!
5/08/2013
4/26/2013
4/12/2013
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