6/24/2015

"Control de Plagas" en La Bitácora de Maneco

martes, 23 de junio de 2015

CONTROL DE PLAGAS: ¿A QUIÉN VAS A LLAMAR?

Control de plagas. Guión: Max Aguirre. Dibujos: Jok. Ilustraciones: Max Aguire. Tratado de Mostros y Espetros: Max Aguirre, María Eugenia Alcatena, Federico Baert, Diego Baiardi, Martín Betancor, Fran Cascallares, Diego Cortés, Alejandro Farías, Adrián Figueroa, Pablete García, Javi Hildebrabdt, Guillermo Höhn, Jok, Elizabeth Lerner, Magnus, Eduardo Mazzitelli, Leonardo Oyola, Martín Pérez, Laura Ponce, Federico Reggiani, Roy, Rodolfo Santullo, Luciano Saracino, Ianina Trigo, Andrés Valenzuela, Fabián Zalazar, Alejandro Zina (guiones), Max Aguirre, Paula Andrade, Enrique Alcatena, Carlos Aón, Gerardo Baró, Jorge Blanco, Nico Brondo, Hernán Cañellas, Pablo Colaso, Caio Di Lorenzo, Lauri Fernández, Leandro Fernández, Gervasio, Kwainchang Kráneo, Horacio Lalia, Lara Lee, Alejandra Lunik, Fran López, Majox, Cristian Mallea, Ángel Mosquito, Dolo Okecki, Richard Ortiz, Camila Rapetti, Leo Sandler, Pablo Tambuscio, Rodrigo Terranova, Tute, Marcos Vergara, Erica Villar, Fabián Zalazar (dibujos). Portada: Jok. 160 páginas en blanco y negro. Colectivo Editorial Mojito (Grupo Belerofonte, Dragón Comics Editora, Estuario Editora, Loco Rabia). ISBN: 978-9974-99-548-2. Uruguay/Argentina, agosto de 2014. 

Voy a decirlo de arranque. Control de plagas es una de las historietas más entretenida y lograda de los últimos tiempos. Pero hay algo en la estructura con que Max Aguirre y Jok armaron el libro para el Colectivo Editorial Mojito que no me termina de cerrar, quizá porque el formato de edición elegido diluyó el impacto emocional que los propios autores venían construyendo meticulosamente; borroneando un poco la compacta integralidad alcanzada en la primera de las tres partes en que me atrevo a dividir el todo. 

Este bloque inicial, compilación de los seis episodios serializados en el blog Historietas Reales entre el 22 de marzo de 2011 y el 4 de febrero de 2014, sienta las bases de la aventura, presenta a los personajes y las relaciones existentes entre ellos y con el entorno. Define también el tono arrabalero de la obra, una mirada tercermundista sobre los yeites clásicos de la ciencia-ficción post-apocalíptica, con mucho humor, mucho cinismo, mucha desmesura. Un explosivo cóctel batido al ritmo de cierto desencanto inherente a la idiosincrasia argenta. La única forma (tal vez) en que se puedan sobrellevar las pérdidas reales y simbólicas que cargan los protagonistas, obcecados en zafar de la desgracia que les tocó en suerte. 


Porque en el mundo de Control de plagas, lo que reina es una invasión de monstruos, vampiros, momias, zombies y todo tipo de criaturas demoníacas, ensañadas con la humanidad cansada de transitar tanta pena y tanta herida. Por suerte (¿por suerte?) contamos con esta especie de artesanales Cazafantasmas que les hacen frente, fumigadores extremos con más resolución e inventiva que tecnología de punta. Cuerpo a cuerpo, con herramientas mecánicas, químicas y/o físicas, le hacen frente a la muerte desdramatizando el percance, pero con la sospecha de una traición carcomiéndoles las entrañas. Duda existencial que, según los autores, será resuelta recién en un futuro segundo tomo. 

Y en este punto, avanzada un poco más de la mitad del libro, el libro arranca para otros pagos. Tan interesantes de recorrer como el primero, pero distintos y algo divergentes del núcleo dramático central. La primera parada es el Tratado de Mostros y Espetros (sic), manual de zoología fantástica influido por el Moby Dick de Melville y El libro de los seres imaginarios de Borges. Una joya (dentro de otra joya) que abre el juego a escritores y dibujantes amigos de los autores (de Alcatena a Tute, de Leonardo Oyola a Rodolfo Santullo); y que acrecienta nuestro deleite como lectores. Y después, sobre el cierre, dos episodios autoconclusivos (e inéditos) de la historieta, precuelas del bloque inicial resueltas con un registro más zumbón y liviano.

Ilustración de Max Aguirre

Vuelvo al principio. Control de plagas es una de las historietas más entretenida y lograda de los últimos tiempos. Pero se me hace (estoy convencido), que la decisión editorial tomada a la hora de ordenar los contenidos del libro no la favorece; y termina por deslucir algunos de los muchos logros que tiene para ofrecer. Que el resultado final siga siendo tan atrapante, habla a las claras del poder que late en estas páginas. 
¿Querés (como yo) la segunda parte? ¿A quién vas a llamar? 
Fernando Ariel García

6/22/2015

"Cena con amigos" en La casa deshabitada

domingo, 7 de junio de 2015

Lo nuevo de Cazador de Ratas: "Cena con amigos"


Título: Cena con amigos
Autores: Rodolfo Santullo (guión) y Marcos Vergara (ilustraciones)
Año: 2009
Páginas: 83
Editorial: Cazador de Ratas

De esta novela gráfica, o cómic depende de gustos, ha dicho Hernán Martignone en su blog "Sobre Historieta": Ya en las primeras páginas, Santullo y Vergara nos presentan a cada uno de los personajes de una forma única, perfectamente reconocible, con características interiores y exteriores bien definidas al modo de una sitcom, aunque con un tono ciertamente más amargo o agridulce, más gris, pero en el que la amistad pervive, pese a todo.

Bernardo se traslada de casa: para auxiliarle en la mudanza, cuenta únicamente con la ayuda de Cristian, su mejor amigo. Así, y trufado con un chiste de un avión con problemas y cuatro paracaídas para cinco pasajeros, se inicia esta historia que habla, entre otras cosas, de la amistad y del paso del tiempo que algunos asumen con resiganción y otros se niegan a aceptar. 

La cena con amigos del título no es otra que la fiesta que organiza Bernardo para celebrar su nueva vivienda. Todo transcurre con cierta lógica hasta que... Quien más quine menos ha conocido a tipos como Bernardo, dominados por cierto complejo de Peter Pan, lo que les lleva a cometer alguna que otra imprudencia. En la cocina, alejados de los demás invitados, mientras Cynthia baraja la posibilidad de no seguir con su nuevo novio, Bernardo aprovecha la coyuntura para sobrepasarse con ella. Éste es el detonante para que las amistades se resquebrajen y el ambiente festivo acabe en el cubo de la basura.

Por mucho que Cristian afee la conducta de Bernardo, éste no parece entender, o no quiere, que el tiempo ha pasado y que comportarse como un adolescente en permanente celo es impropio de su edad. Aunque Bernardo afirma que "el tiempo pasa corriendo, boludo. Cada vez estamos más viejos. Más adultos. Más maduros." no cree en ello. Se obstina en aferrarse a los viejos tiempos.

La noche acaba de la peor manera posible. No ya porque, de regreso a sus casas, Germán y Cynthia discutan, lo mismo que les sucede a Jorge y Silvia, y Cristian y Marcela. No. Rodolfo Santullo y Marcos Vergara reservan el peor final inimaginable para quien se queda solo, señalado por los demás como un auténtico aguafiestas: Bernardo. A veces no es conveniente emborracharse dentro de una bañera llena.
Todo se precipita. Desde entonces los autores, valiéndose de los diálogos justos y unos dibujos de suaves formas y acertadas fisonomías, nos cuentan la vida de los supervivientes, cómo se es capaz de esquivar el drama y mantener en equilibrio una amistad que parece siempre en duda y, a la vez, inquebrantable.


Finalmente el Habitante Incierto de esta casa quiere acusar recibo y señalar su agradecimiento a la editorial Cazador de Ratas por haberle remitido un ejemplar de esta joyita. Muy recomendable a quienes gustan de estas historias gráficas con acentos realistas y sabor a buen trabajo.

6/18/2015

Historieta uruguaya en El País

De historias y de historietas

De la mano de impulsos personales y los Fondos Concursables, el cómicuruguayo da pelea. Presente en libros y la web, por ahora apunta más a relatos de no ficción.

Montevideo Cómics es la gran vidriera de una pequeña industria que se mueve todo el año.
Pancho el Pit Bull, dibujado por Nicolás Peruzzo
MaGnUs es guionista y rotulador.
LEONEL GARCÍAdom jun 14 2015
 
El cómic uruguayo hoy se vende en librerías. Así lo resume Nicolás Peruzzo, guionista, dibujante, editor de Ninfa Comics y secretario de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historietas (AUCH). Es un mundo de entre diez y doce publicaciones en formato libro al año, a través de una decena de editoriales, para un público local que, agrega, no llega a dos mil personas, "de los cuales a menos de la mitad le interesa lo nacional". Y si en el resto del planeta la ficción y la fantasía son lo más asociado a esta narrativa gráfica, aquí la historia es lo que parece rendir más.
Pero es un mundo que vive y lucha. Si bien no alcanzó su techo, al menos "ya encontró cierta estabilidad" en su producción, según piensa Rodolfo Santullo, guionista, director del grupo editorial Belerefonte y uno de los referentes de la movida. El comienzo de esa estabilidad lo sitúa en 2005, cuando se crearon los Fondos Concursables para la Cultura, que financian un más que importante porcentaje de esos libros. "Sin ellos, las publicaciones serían la mitad". Las otras son iniciativas privadas, a su costo.
Y si bien la llamada "generación Guambia" (por la revista de humor) es aún considerada de referencia, sobre todo cuando se habla de dibujantes como Fermín Hontou (Ombú) o Luis "Tunda" Prada, Santullo sostiene que también por esa misma época se dio "una sana profesionalización" del medio. "Me refiero más que nada a un tema de conducta, de forma de trabajar. Darse cuenta de que lo que yo hago tiene que ser entendido por cualquier lector; que nadie trabaja solamente para uno".

Historias.

Pancho el Pit Bull, dibujado por Peruzzo, Vlad Tepes, un vampiro uruguayo guionado por Silvio Galizzi, o Portento, un superhéroe bien en clave de humor craneado por MaGnUs e ilustrado por Carla Rodrigues y Pedro Carvalho, son dos ejemplos de la ficción uruguaya hecha cómic. Además de estar a la venta en librerías, mucho de este material está disponible en Internet, en portales como marcheuncuadrito.blogspot.com. Es que el cómic uruguayo también está en la red.
"Acá en Uruguay no hay nada ni parecido al aparato de publicidad que pueden tener Marvel o DC Comics (posiblemente las editoriales del género más conocidas del mundo). Acá nadie se pone a hacer cómics para hacerse millonario. Si lo hacés, lo más probable es que sea porque te gusta y quieras que la mayor cantidad de gente sepa lo que hacés. Internet permite que la gente sepa que lo que hacés existe. Y el que quiera tener el libro lo va a comprar", señala precisamente MaGnUs (Martín Pérez), uno de los editores de Gas Comics.
Pese a la existencia de ficción, los textos y dibujos basados en la historia predominan en esta nueva etapa del cómic nacional, sostienen Peruzzo y Santullo. "Acá se arrancó mucho con lo histórico, todavía no hay un lenguaje propio como con la música", sostiene el primero. "Acá la historieta histórica tiene muchísima fuerza", acota el director de Belerefonte. Este último menciona a la novela gráfica Zitarrosa, escrita por él y dibujada por el argentino Max Aguirre, que se editó en octubre de 2012 y agotó una tirada de 1.000 ejemplares, y también las Crónicas del Inxilio, de Galizzi, que son anécdotas ambientadas en la última dictadura. También el Ministerio de Defensa realiza unas "historietas históricas educativas", pensadas sobre todo para el público infantil, guionadas por el propio Santullo e ilustradas por Alejandro Rodríguez Juele (presidente de AUCH), "que trata de episodios puntuales, como la Batalla de las Piedras".
El proyecto Bandas Orientales, que también puede ser calificado como "historietas históricas educativas", pensado para ser descargado por las "ceibalitas" y también seleccionado por los Fondos Concursables, es una buena síntesis de la actualidad del cómic uruguayo. De hecho, ahí aportan muchos de los guionistas, dibujantes, coloristas y rotulistas más importantes del país, quienes además tienen sus propias publicaciones.
Es que el multiempleo es una necesidad. AUCH tiene unos 65 miembros, de los cuales unos 40 son activos. Santullo estima que, en sus distintos grados de profesionalismo, hay entre 75 y 100 personas dedicándose al cómic en Uruguay. "Hay un puñado, que serán doce o a lo sumo quince, en su gran mayoría dibujantes, que viven de esto. Luego tenés a los polifuncionales como yo, que me dedico a la historieta, al periodismo y a la narrativa. En eso, el cómic no es distinto a las otras corrientes artísticas que hay en Uruguay. Y claro, ¡está el que arrancó para los ocho horas y en sus ratos libres hace un par de dibujos!".

Destaques.

Hoy se destacan en el mundo del cómic dibujantes uruguayos como Richard Ortiz (contratado por DC Entertainment para Wonder Woman 77), Matías Bergara (al que Peruzzo califica como el ilustrador nacional "con más proyección"; hoy trabajando para las tiras de la serie Sons of Anarchy) o Christian Duce.
En un mundo donde no sobran lugares para formarse —está la Continental School, el Club del Cómic y el taller de Tunda Prada—, Duce es autodidacta y comenzó en este mundo cuando rondaba los 20 años (hoy tiene 34). "Lo mío es particular. Yo no leía ni leo comics. A mí me gustaba el dibujo, el renacimiento y la filosofía. Un día agarré un par de historietas y me pregunté cómo se hacía. Comencé a practicar anatomías, me di cuenta de que podía hacerlo y que era una salida laboral". Vive en Colonia desde hace una década con su esposa y dos hijos, pero sus inicios fueron en Montevideo. Y no fueron buenos inicios: "Me basurearon bastante porque era muy gurí. Había gente que me dijo que me dedicara a otra cosa, que no tenía nivel... Hay mucho ego". Duce, que es cultor del perfil bajo, no forma parte de AUCH. Dos o tres años después, el boca a boca cruzó fronteras y dibujos suyos terminaron en un despacho de DC. Hoy trabaja para las distintas series de Batman.
"Me dediqué a lo mío y cuando quería acordar trabajaba quince horas diarias para llegar a un deadline". Editoriales como DC tienen un ritmo infernal. A Christian le llega un guión y él lo debe leer, dibujar y terminar —lápiz y tinta— en el día. Ha llegado a hacer hasta ocho páginas en tres días. "Lo difícil no es tanto llegar a esos lugares sino mantenerse. Tienen una dinámica de trabajo muy exigente. De todas formas, gracias a Internet trabajo desde casa, estoy con mi familia, me hago un mate...".
"Cada uno tiene su chacrita y es innegable. A cada uno le gusta trabajar como quiere. Pero también hay muchas colaboraciones por afinidad personal o profesional", dice MaGnUs sobre la unión (o no), más allá de AUCH, de quienes trabajan en esto en el país. El mundo del cómic uruguayo todavía es muy pequeño; el público es muy reducido. Esas dimensiones hacen que se mire mucho hacia Argentina por una simple razón de subsistencia. Pero, al final, esa debilidad termina siendo una fortaleza: "Como nadie te marca nada, cada uno cuenta la historia que quiere y como quiere", resume Santullo. Y para aquellos proyectos que los Fondos no premian, está la autoedición o la web.

EL GUETO DE LOS AMANTES DEL COMIC

Nicolás Peruzzo (35) ha hecho tanto ficción (Ranitas, Pancho el Pit Bull) como ha realizado trabajos institucionales para la Comisión del Bicentenario. Todavía lo miran con perplejidad cuando dice que se dedica al cómic. "No te podés molestar. Yo lo comparo con el gusto por el tango o los vinilos. En una época las historietas eran masivas. Hoy hay como un gueto de consumidores".

UN MUNDO DE AUTOEDICIONES

Martín Pérez (35), MaGnUs, es guionista y diseñador gráfico. También es rotulista. Y sabe bien lo que es sacar a pulmón su propio trabajo. "Salvo contadas excepciones, salvo algún proyecto educativo, ninguna editorial te va a decir que está buscando autores. Todos los cómics que salen acá, en definitiva, son autoediciones. Entonces, si tenés un cómic y querés sacarlo, vas a tener que moverte vos solo. Es cierto que están los Fondos, pero si al jurado no lo convence, no te premia. De todas formas, siempre tenés la posibilidad de publicarlo en la web".

FIRME EN SU PROPIO ESTILO

Cuando a Christian Duce lo contactaron de DC, lo primero que le dijeron fue que "siguiera el estilo de un renombrado dibujante yanqui", al que pide no mencionar. Era una oportunidad gloriosa y negarse a ese pedido la hubiera complicado; pero él se plantó. "Les dije que si les gustaba lo mío, bárbaro; si no, muchas gracias y adiós. Yo tengo mi propio estilo y mi dignidad. Yo no miro el trabajo de nadie. Como no tengo la influencia de nadie, sigo mi propia manera de trabajar". Y le fue bien.
Cultor del bajo perfil, Duce está bastante por fuera de lo que es la movida del cómic nacional. De hecho, dice, el que lo "redescubrió" en Uruguay fue MaGnUs, quien leyó una entrevista al surcoreano Jim Lee —historietista de gran prestigio en el mundo— donde el uruguayo era muy elogiado.

6/17/2015

Historieta uruguaya (y Mdeo Cómics) en Caras y Caretas

Montevideo Comics 2015

Algo más que historietas

Las instalaciones del Auditorio Nacional del Sodre Doctora Adela Reta fueron escenario de la decimotercera edición de Montevideo Comics, la convención de historietas más importante de Uruguay. La consigna en esta oportunidad fue “Sacate el disfraz que usás los 363 días del año”.


Por Belén Riguetti
Fotos: Dante Fernández

La movida de Montevideo Comics dio sus primeros pasos en el boliche Pachamama, pasó luego por las instalaciones de AFE, por el Cine Plaza y en las últimas ediciones se instaló en el Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta, donde ocupó los cuatro pisos de la sala.
No se trata de una simple feria para comprar historietas, también es una oportunidad para participar en campeonatos de videojuegos, tomar contacto con escritores y dibujantes nacionales y extranjeros, ver cortometrajes, escuchar conferencias y vestirse como un personaje de ficción.
Este año se vio a centenares de niños disfrazados de superhéroes y a familias enteras llevando los trajes de películas como La guerra de las Galaxias o de videojuegos como Mortal Kombat. Pero los verdaderos protagonistas son los cosplayer adolescentes: los chicos y chicas que adoptan, durante el tiempo de Montevideo Comics, la personalidad de su personaje preferido.

Territorio cosplay

Para comprender mejor este tipo de movida, relativamente nueva en Uruguay pero muy extendida en el mundo, es importante conocer los términos que se manejan. Los cosplayer, palabra que abrevia la construcción costume-play (en español disfraz-juego) son personas que, además de asistir a convenciones, interactúan creando una subcultura centrada en los juegos de roles (interpretación de personajes). Forman parte de comunidades virtuales, invierten tiempo y dinero en crear los trajes, juegan y compiten, y se relacionan con las obras desde un lugar afectivo.
Los disfraces se llaman cosplay y están basados en personajes de videojuegos, historietas, animé (animación japonesa) y manga (historieta japonesa). En Uruguay, los preferidos son los del animé y de manga. Tal vez la influencia nipona haga que la embajada diplomática de ese país esté involucrada directamente en este evento. En el stand de Japón, por cierto muy visitado, se enseñaba origami (técnica de plegado de papel para formar figuras), se mostraban trajes típicos y se regalaban tarjetas confeccionadas en el momento. 

Desarrolladores

Si bien la industria de los videojuegos no está difundida ampliamente en Uruguay, hay varias personas y empresas que trabajan en diseños y productos originales. Un buen ejemplo es Bullet Boy, creación de Pomelo Games, que se encuentra en la última etapa de desarrollo y viene siendo probado en convenciones y eventos.
“Nos llevó más tiempo del que pensábamos”, dijo Felipe Otamendi, uno de los responsables del proyecto, quien comentó a Caras y Caretas que están trabajando desde 2012 en Bullet Boy y tienen previsto el lanzamiento mundial del juego para agosto de este año. “Es la historia de un niño que se mueve en un mundo en el que la gente se traslada a través de cañones. Hay que buscar piezas perdidas para tratar de detener un tornado que lo está destruyendo todo”, relató.
Otro de los diseñadores presentes en Montevideo Comics, el historietista español Abel Alves, desarrolló en apenas cuatro meses un juego inspirado en la serie de HBO Game of Thrones. “Lo que empezó como una idea acabó como un juego completo”, aclara Alvez y pasa a explicar que su juego es de 8 bits, tiene la apariencia de los juegos de antes y las mismas dificultades, cuando no se podía grabar partidas.
Hace tres años que Alves se radicó en Uruguay. Ha publicados tres libros: dos de la saga Zombies, una historieta de humor en la que una niña zombie quiere conquistar el mundo, y Sangre y Sol, en la que sólo es guionista. Además está preparando, junto a una dibujante argentina, una historieta sobre el genocidio armenio. El juego que desarrolló y presentó en la feria está disponible, como descarga gratis, a través de la página comicsabelalves.com

Guionistas, dibujantes, ilustradores

“Hay un público especial para la historieta uruguaya y argentina”, deja claro Marcos Vergara, dibujante argentino que junto a Alejandro Farías creó la editorial Loco Rabia. “En las primeras ediciones de Montevideo Comics venían los nostalgiosos de la historieta pre-noventa y los seguidores de las obras estadounidenses o del manga, pero en los últimos años se formó un público para lo que hacemos nosotros”.
Para Vergara, la producción rioplatense tiene características definidas: “Es una historieta de autor, tiene algunas pautas, pero no es como la escuela franco-belga o japonesa, que tienen un estilo muy marcado que hay que seguir. Está ligada al mundo interior del artista; por eso es más ecléctica”. Loco Rabia trabaja con varios autores uruguayos, entre ellos el escritor Rodolfo Santullo, quien publicó en el sello el guión de La Comunidad, dibujado por Vergara.
Pablo Roy Leguisamo es otra de las figuras de la escena editorial del comic. Es un escritor uruguayo que organizó entre 2007 y 2012 un evento similar llamado Continuará. Además, está al frente de la editorial Dragoncomics. Recuerda que a la primera edición de Montevideo Comics asistieron poco más de quinientas personas y que en 2014 pasaron por la convención unas siete mil. Sobre la evolución de las obras uruguayas, señala un fuerte crecimiento en calidad y cantidad.
“Estamos en el mejor momento de toda la historia uruguaya”, sostiene. Sobre el público al que apuntan, aseguró que hay títulos para todas las edades, pero hay cosas que debemos mejorar. “La historieta es un gueto dentro de los medios; hay muchos autores que son reconocidos a nivel internacional que acá pasan inadvertidos”.
Rodolfo Santullo, además de escritor, guionista y periodista, es cofundador del Grupo Belerofonte. Comentó que en las obras nacionales se ve “el reflejo de gente que lleva años comprando publicaciones locales. No creo que sea un público extremadamente abundante, con toda la furia llegarán a las quinientas personas, pero sí saben que todos los años salen cosas nuevas. Siento que hay que romper y llegar a más librerías, pero es un proceso que lleva tiempo y trabajo”.
Otras formas de difusión y de distribución de historietas son páginas web, gratis, como Viñeta Uno (vinetauno.com), plataforma argentina que publica historias una vez por semana. Santullo en guión y Zgabros en ilustración, lanzaron en estos días La mujer a la que amaba el bosque, una historia de terror cien por ciento uruguaya. Una página nacional que también publica en forma gratuita es Marche un cuadrito! (marcheuncuadrito.blogspot.com/). Ahí se puede encontrar obras como Las Andanzas Eróticas de Vlad Tepes de Silvio Galizzi y Matías Bergara, o Sangre y Sol de Abel Alves y Nahus.
Con relación al futuro del género, Santullo dijo que es importante que los artistas apuesten por nuevos desafíos. “Siento que estamos en una zona medio cómoda y faltan más libros como Palabra, de Sebastián Santana, que está jugado a lo experimental y al desafío plástico. De otra forma terminaremos moviéndonos solamente en lo histórico, en la historieta adulta. Estaría muy bien que aparecieran más historietas infantiles. Durante años no se hacían, algo que parece ridículo”. Santullo comentó que el espacio para niños y adolescentes se está empezando a contemplar con publicaciones como Los pasajeros perdidos, guión y dibujo de Zgabros, ganador del primer Premio Nacional “Historietistas Uruguayos del Siglo XXI”, publicado por Mojito.
*
Abriendo cabezas

El tan esperado concurso de cosplay es el centro de las actividades de Montevideo Comics, siguiendo la regla de la mayoría de las convenciones internacionales. “Hay que tener la mente abierta”, apunta Raiden, uno de los integrantes de una familia que decidió vestirse como los personajes del videojuego y película Mortal Kombat. “Es la excusa perfecta para poder compartir tiempo con mi hijo”, agrega Sub-zero. “Creo que no hay edad para estas cosas; menos cuando es algo que te gusta. Es sano y divertido, para toda la familia, y te saca de la rutina. Es importante que mantengamos la mente abierta y no ser como los que dicen ‘mirá estos boludos lo que hacen’”.

6/16/2015

"Causas Perdidas" en La Gaceta de Tucumán

Causas Perdidas

Por Sebastian Aguilera. Sábado 13 de Junio 2015
Portada de Causas Perdidas - Ilustración de Carlos Aón y Lara Lee
Portada de Causas Perdidas - Ilustración de Carlos Aón y Lara Lee
 
Entre los tantos caprichos de la vida, conocí la obra de Federico Baert en una convención de historietas. Me gusta comprar ediciones independientes, de esas que están un nivel por encima del fanzine y descubrir joyas en bruto. Lamentablemente la mayoría de las veces son fiascos que termino comprando por recomendación de sus amigos historietistas. Otras veces hay suerte y aparecen autores que sorprenden. Creo que fue uno de los integrantes de La Productora Comics el que me recomendó un par de obras de Baert. “No seás gil, comprate estos libros que son joyas. Además son los últimos que quedan” Otro de los expositores respondió “¿Por qué no me avisaste que te quedaban esos tomos? Yo los quería” Una de dos, o era una jugada de marketing improvisado o realmente las obras eran tan buenas cómo ellos decían. Las ediciones por lo menos estaban bastante bien, un poco caras pero la encuadernación lo valía. Me arriesgué.

Con títulos como Hacia el hondo bajo fondo o el Dolor de ya no ser pueden imaginarse lo que hay en las páginas de su obra. Ojo, decir que son historietas tristes es un crimen, son historias costumbristas, pero de los bajos fondos, de personajes bohemios, marginales y reales. No hay histeriqueos románticos y mucho menos esa búsqueda del protagonista de conseguir cumplir sus sueños, como acostumbraban las obras de Carlos Trillo o Robin Wood. Aquí sobreviven en un entorno hostil a lo más duro, a ellos mismos. Los personajes la pasan mal y sobreviven como pueden, aunque siempre hay algo inevitable que tarde o temprano llega. Cuando lo hace, duele. Al principio las novelas gráficas de Baert podían ser tranquilamente novelas. Había mucha carga de texto dedicado a los monólogos interiores. No cansaba, de hecho eran muy buenos, pero el lenguaje de historietas es otra cosa. Con el tiempo fue dejando de lado este recurso, pero sus obras perdieron fuerza y esa intensidad que dolía. Una lástima, pero el señor Baert tenía que evolucionar. Le costó, en cada obra iba arreglándoselas de a poco para poder transmitir el contenido de los textos en actos y diálogos, entre otros y finalmente lo consiguió en su última obra  causas perdidas.

Al ser un autor independiente, hay que aprovechar cada vez que podamos comprar una historieta suya. Si bien hay mucho material de Baert en Internet, vale la pena disfrutar sus obras en papel. En causas perdidas no dibuja él. Tengo que admitir que me incomodaba ese dibujo tosco y un tanto caricaturesco que se contradecía con el contenido de la historia. Si bien tenía cierto aire surrealista, no me cerraba del todo y una de las grandes fallas de Baert era el manejo de los tiempos narrativos en la historieta. Una obra intensa en lo sutil necesita un dibujante que esté a la altura. Carlos Aón, tiene un estilo que sigue una línea aparentemente simple que roza lo caricaturesco. Sin embargo hay trazos sucios y un juego de luces y sombras que le da una dimensión muy interesante a su dibujo. El coloreado de Lara Lee es acertado al utilizar tonos opacos que resaltan el trabajo de Aón. Esto favorece a la historia y genera esa fuerza introspectiva que se necesita para llenar el vacío que deja la falta de textos de Baert. Sus dibujos terminan de transmitir esas sensaciones a través del mismo entorno y sobre todo, los personajes. Su trabajo en este tomo me recordó al de Manu Larcenet en los Combates cotidianos, algo destacable.

Como me pasó a mí hace años, espero que se arriesguen y descubran a uno de los mejores guionistas argentinos de historietas. El cómic es un medio que puede expresar mucho más que aventuras, ciencia ficción y súper héroes. Puede llegar a ser tan introspectivo como las mejores obras de teatro y además darse el gusto de tener carga poética. Si no se animan, dejen que el dibujo de Aón los convenza. Causas perdidas es una gran obra.

5/27/2015

"Firebunny" es el ganador del concurso de historieta "Nuevos Autores"


El conejo es el animal más tierno que existe... hasta que agarra un lanzallamas!!! Pablo Fernández es el ganador del primer concurso de historieta "Nuevos Autores" (coordinado por Nueve Grullas y Grupo Belerofonte) y su libro debut nos lleva por un delirante viaje en laboratorios, experimentos, conejillos de indias y una venganza grabada a fuego.

5/22/2015

"Osoconalas" nuevo lanzamiento de Grupo Belerofonte




Osoconalas es la recopilación en formato "libro objeto" de una selección de tiras del personaje realizado por Lucrecia de León entre el 2009 y 2015,  ­ algunas con perfil humorístico y otras de carácter más reflexivo­. Una mirada distinta al humor, una perspectiva diferente.


Osoconalas resultó ganador de los Fondos Concursables del Ministerio de Cultura en su edición 2014. Es una nueva coedición con los amigos de Editorial Estuario.

5/18/2015

"Inspector Bull" en La Bitácora de Maneco

INSPECTOR BULL: ESTUDIOS EN ESCARLATA

Inspector Bull. Guiones: Carlos Albiac. Arte: Horacio Lalia. Portada: Horacio Lalia. 240 páginas en blanco y negro. Loco Rabia/Grupo Belerofonte. ISBN: 978-987-3712-00-5. Argentina/Uruguay, abril de 2014. 

Goya tenía razón. El sueño de la razón produce monstruos. Monstruos humanos que nos permiten reconocernos en su muestrario de vicios básicos, en sus tortuosas relaciones familiares, en la capacidad para traicionar amores y amistades como si nada. Burros de carga de esperanzas difusas que transmutarán, con prisa y sin pausa, en crímenes concretos. Frutos de la sangre y el odio, de la miseria existencial y la desesperación económica. Hombres y mujeres que perdieron el rumbo, escoria envuelta en andrajos o vestida con sedas y oropeles. Viejas leyendas liberadas por el humo del tabaco, por el peso de la culpa. 


De estos estragos está compuesto el mundo del Inspector Bull, la serie que Carlos Albiac y Horacio Lalia realizaran para Italia a principios de los ’90, que leyéramos incompleta en la efímera Hora Cero de La Urraca y un número de 45 Toneladas editado por Perfil; y que compilada ahora en un solo libro se nos abre a otros planos de lectura. Tour de force por el Londres victoriano, enclavado en el imaginario literario del mundo y el género del policial más amplio, el que está ligado a la aventura, al misterio, al terror, al romance trágico. Adherente fervoroso al modelo impuesto por el Sherlock Holmes clásico, el que sabe combinar sus dotes deductivas con un buen par de puñetazos.

Abordados por separado, estos 13 episodios unitarios, estos 13 casos cerrados sobre sí mismos, siguen manteniendo su condición de historias cortas, directas y al hueso, resueltas en tiempo real en sólo 14 vertiginosas páginas. Son piezas criminalísticas pre CSI, engranajes de una noria vehemente y oscura, que nos lleva del misterio a la resolución, sin escalas y sin escapatoria posible. Pero leídos de corrido revelan un patrón, que tiene que ver con la alteración de un orden, impuesto por el Hombre sobre el Hombre; y el proceso de su restauración por obra y gracia de Bull. 


Todo en esta historieta pareciera ser resultado de un pasado que quedó inconcluso, detenido en el tiempo, encapsulado en pústulas listas para estallar y salpicar su pestilencia. De ahí que el cerebro sobreviviente de Bull (y el inmenso oficio de sus autores) vaya desarticulando su apariencia de personaje calculador e inconmovible para convertirse (construirse) en persona con el paso de los episodios. Facetando hobbies, intereses diversos y una vida amorosa que desarticula su lógica de pensamiento. Como pocos en esa Londres ominosa, espejo de otros tiempos y otras geografías, Bull aprende a sacar la cabeza por encima del ahogo general, inspirando un poco de libertad, placer y reposo. 
Tomando algo de aire puro antes de seguir metiendo sus narices en la mierda. 
Fernando Ariel García

5/14/2015

"Cuando salí de La Habana" en Zona Negativa

portada_Frank_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana

Historietas desde Latinoamérica #62 – Cuando salí de La Habana

 
portada_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana Edición original: Cuando salí de La Habana (Loco Rabia, Ex Abrupto, Grupo Belerofonte).
Guión: Frank Arbelo, adaptaciones literarias de Enrique Ánderson Imbert, J. J. Arréola, Augusto Monterroso y Max Aub (entre otros) y colaboración de Omar Giménez y Diana Pazos.
Dibujo: Frank Arbelo.
Entintado: Frank Arbelo.
Formato: Rústica, 144 páginas.

 
Pocos libros más latinoamericanos han pasado por esta sección como el que tenemos entre manos hoy. Cuando salí de La Habana es un recopilatorio de historietas de Frank Arbelo, un autor nacido en Cuba que vive en Bolivia desde hace casi veinte años; su edición corre por cuenta de tres sellos de los cuales don son argentinos (Loco Rabia y Ex Abrupto) y uno uruguayo (Grupo Belerofonte); y además, varias de las historietas son adaptaciones de cuentos de diferentes escritores originarios de distintos países de la región como ser Guatemala, México o Brasil (y también de Europa).
Bastante demoramos en incorporar, entonces, a Cuando salí de La Habana en estas Historietas desde Latinoamérica. Pero no solo por abarcar varios países de esta parte del mundo de una forma u otra, sino también por la calidad, el atractivo y el interés que tiene el trabajo de Frank Arbelo, un hecho que trasciende a esta sección y a la región para extenderse a todos los lectores de cómics.
El libro data de mediados de 2012 y reúne en sus casi 150 páginas una veintena de historietas publicadas en diferentes medios (revista Fierro, revista Crash!! y el blog Historietas Reales, entre ellos) durante varios años previos al momento de esta edición. Para darle un orden y cierta coherencia al libro recopilatorio, todo este material está dividido en siete secciones: historietas cortas, en colaboración con Omar Giménes y Diana Pazos, adaptaciones de cuentos de Enrique Ánderson Imbert, adaptaciones de Juan José Arreola, variaciones sobre El Dinosaurio de Augusto Monterroso, adaptaciones de Crímenes Ejemplares de Max Aub y otras adaptaciones.
Algunos de los rasgos distintivos y comunes a todo el trabajo de Arbelo recopilado en Cuando salí de La Habana son la brevedad de todas las historietas (pocas abarcan más de cinco páginas), la capacidad de dibujar en muy variados estilos, y el dar su toque autoral cuando se trata de adaptar el trabajo de otros.
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En este último aspecto cabe destacar lo que hace con el microrrelato El Dinosaurio, considerado uno de los más cortos del idioma español; este dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Arbelo toma esa frase y ofrece siete versiones completamente diferentes, jugando con los sentidos de la palabra pero con la misma estética de dos recuadros grandes por cada uno. Eso mismo puede apreciarse en las adaptaciones de los Crímenes Ejemplares elaborando personajes y sus pequeños mundos a partir de los breves relatos de Max Aub. Y ocurre de igual manera con El Cosmonauta de Nicolás Guillén, llevando a la historieta de manera creativa y divertida ese poema.
En cuanto a los estilos, esta muestra de la obra historietística de Arbelo parece indicarnos que él puede dibujar lo que quiera y cómo quiera; se ven trazos muy diferentes, varias formas de relleno y hasta distintos materiales con los que trabaja.
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Y en lo que respecta a la brevedad, el autor demuestra en ella su capacidad narrativa al enganchar al lector en reiteradas ocasiones con mundos y personajes que nada tienen que ver entre sí, y en otras tantas oportunidades sorprende por sus recursos para resolverlas ingeniándoselas para sorprender, impactar, conmover. Aunque lo advierta el prólogo de Alejandro Farías diciendo que “Arbelo construye sus relatos en función del final porque es allí donde reside toda su potencia”, sus desenlaces no pierden efectividad. La corta extensión de las historietas puede ser un punto en contra del libro porque ello propicia a una lectura rápida, pero no le resta demasiado por el hecho mismo de que su impacto dejará un efecto duradero en el lector al igual que por su formato este libro será apropiado para retomar y (re)leer en cualquier página que se abra.
Un punto que sí puede ser señalado como negativo es que el libro se haya impreso íntegramente en blanco y negro cuando algunas de las historietas fueron realizadas originalmente a color. Si bien se pierde algo en el paso de estas a grises, es igualmente comprensible que se haya optado por esto tanto por los costos de impresión como por mantener una estética a lo largo de las páginas.
Y, por supuesto, ello no impide el disfrute de la lectura y la apreciación de las historietas de Frank Arbelo.

Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.


5/04/2015

"Control de Plagas" en 365 Cómics por Año

25/ 04: CONTROL DE PLAGAS

Hoy volvemos a visitar un conurbano bonaerense post-apocalíptico, pero acá no hubo una plaga de zombies tristes, sino que nuestra realidad fue invadida a través de un vórtice interdimensional por toda clase de vampiros, fantasmas, licántropos, monstruos y –por supuesto- zombies. Con reglas parecidas, la sociedad siguió funcionando, aunque siempre al borde del colapso. En ese contexto sobreviven (y facturan bastante bien) Wang y el Chino, dos duros exterminadores de monstruos y criaturas sobrenaturales que combaten a esta epidemia con huevos, ingenio y fuerza bruta, según sea el caso a resolver.
Sobre esta base, Max Aguirre y Jok crearon una serie de aventuras que combinan con mucho equilibrio la comedia, la acción y el terror. Como los guiones los escribe Aguirre (que hace años se gana la vida con el humor gráfico) los chistes muchas veces ganan la pulseada, y está bien que así sea. Me he reído muchísimo con algunos diálogos de este libro, en los que Aguirre saca a relucir su chapa de graduado summa cum laude de la Universidad de la Calle. Esa sabiduría suburbial, atorranta, le permite al guionista mirar al género del terror y sus convenciones desde una óptica muy fresca, muy impredecible y muy aguda. Y por supuesto, usa al humor para cortar climas muy espesos que se generan cuando los personajes están envueltos en kilombos mayúsculos que involucran a amenazas sobrenaturales realmente peligrosas. De hecho, a medida que pasan los episodios, Aguirre hace cada vez más hincapié en los compañeros del Chino y Wang que ya no están, que no vivieron para contarla.
O sea que, con chistes y bizarreadas, esta es una historia fuerte, con un contenido dramático insoslayable. Y con un elemento 100% cautivante como es el contrapunto entre las personalidades de Wang y el Chino, que no pueden ser más opuestas y que Aguirre explora a fondo como fuente de nuevos chistes pero también para aumentar la tensión en cada una de las misiones.
El dibujo de Jok está muy, muy bueno, totalmente jugado al claroscuro. Acá sólo hay línea, mancha y espacio. Blanco puro o negro pleno, nada más. Y con eso, Jok logra lo indecible. El único problema que le veo es que es un estilo un toquecito difícil de digerir para el que no tiene una cultura gráfica vinculada al dibujo. Se lo das a un pibe que sólo mira dibujos animados y me parece que no le va a gustar, o que le va a costar entenderlo, porque la estética de Jok requiere una cierta decodificación. Obviamente que si leíste a los maestros del claroscuro (Breccia, Muñoz, Pratt, Risso, el Miller de Sin City, el Mignola más extremo) esto te va a resultar tan familiar como atrapante, porque además Jok te engancha con la puesta en página, con la composición de la viñeta, con los detalles que mete… hasta la colocación de los globos de diálogo es impecable. No sé cómo le puede pegar esto a un neófito, pero si ya sos fan de este discípulo aventajado de Oswal, lo vas a disfrutar a pleno.
Además de las aventuras del Chino y Wang, el libro incluye 64 páginas de una especie de enciclopedia de criaturas y monstruos. Son 32 textos acerca de sendos bichos, cada uno con una ilustración de un dibujante distinto. En este segmento participan varios guionistas invitados (Rodolfo Santullo, Luciano Saracino, Federico Reggiani, Diego Cortés, Roy, Alejandro Farías, y hasta referentes del periodismo como Martín Pérez o Andrés Valenzuela, o de la literatura, como Leonardo Oyola) y 32 dibujantes, entre los que se destacan Tute, Quique Alcatena, Nicolás Brondo, Alejandra Lunik, Lauri Fernández, Carlos Aón y Horacio Lalia. Una muy linda idea para “inflar” la cantidad de páginas del libro y a la vez abrirle el juego a un montón de otros autores con algo que va mucho más allá de la remanida galería de pin-ups. Y también hay un par de pin-ups, cómo no, todos dibujados por el propio Max Aguirre, como para contraponer su visión de Wang y el Chino con la de Jok.
Control de Plagas no marca un antes y un después de nada, ni tampoco pretende hacerlo. Es un entretenimiento de muy buena calidad, pensado para hacerte pasar un buen rato, de la mano de unos guiones divertidísimos y un dibujo de notable solidez. Sin dudas vale la pena.

4/29/2015

"Basura" en Central Mutante

Futuro Imperfecto: Reseña de Basura

Futuro Imperfecto: Reseña de Basura
22 abril
2015 22:12
Cuando a mediados del año pasado reseñábamos el libro de Inspector Bull, coronábamos dicha nota celebrando que las editoriales pequeñas que se cargan el mercado al hombro le estén prestando atención a la historieta argentina clásica.
Con esto, palabras más o menos, queríamos significar que sería un error editar sólo material producido en los últimos años y darle la espalda a un enorme legado que identifica y prestigia a la historieta argentina en el mundo entero. No se me malentienda, hay muy buenos autores y un pequeño mercado consolidado, pero sobre todo un pasado glorioso. Traerlo al presente, con la calidad de los formatos actuales, es lo que a mi juicio valora lo que hace Loco  Rabia, y la identifica de otras editoriales que también llevan a cabo un gran trabajo.
Porque Basura es eso, concretamente. Una historieta clásica (con casi treinta años a sus espaldas) de autores de primera línea: Carlos Trillo y Juan Giménez. Se publicó en Europa y Estados Unidos (en color) y en la vieja Fierro en versión B&W. Y cabe aquí destacar dos cosas. Uno: lo que reedita  Loco Rabia es la versión para Argentina. Dos: el blanco y negro no es la escala de grises suplantado los colores, sino una versión hecha desde cero, donde se destaca la minuciosa pluma del dibujante radicado en España.
Basura es una historia de CI-FI que muestra un mundo cruel y apocalíptico visualmente: un continente tapado de basura por otro, donde viven las elites. Lo que logra Trillo es una explícita metáfora del capitalismo, con sus millones que deben ser pobres para que muchos menos puedan vivir en la opulencia descarada. Lejos de martirizar a las pobres gentes, o de otorgarles algún tipo de redención final, los que nada tienen son despreciados y perseguidos por  ser una amenaza constante al status.

Lejos de quedar ahí, Basura es además una historia de relaciones humanas en situaciones límite. Hay esperanza, perdida y reciclada. Hay una lucha de clases, como puede serlo dentro de quinientos años, o no. Y por sobre todo, hay amistad y traición. Grandes temas que, gracias a la destreza del guionista, aparecen con fuerza en las 52 páginas que ocupa la novela gráfica, y alcanzan a un puñados de protagonistas, donde se destaca Alma (mujer sensible que se maravilla al conocer el sol por viejas fotografías, pues donde ella vive el sol no se ve nunca: no hay metáfora que explique mejor el escepticismo en el que viven algunos de sus personajes). Alma es como una niña-mujer, pletórica e inocente, sin códigos hipócritas y con gran sentido de pertenencia a ese mundo sombrío y claustrofóbico.
En la parte gráfica, tenemos en todo su esplendor al maestro Juan Giménez, artista mendocino de gran prestigio mundial en el campo de la fantasía y CI-FI, radicado en España desde la década del 70. Trazo fino, feroz combinación de lo clásico y moderno, y un entintado minucioso hasta lo exasperante, que tiene en la figura de la basura tecnológica una oportunidad inmejorable para lucirse. Giménez no le escatima a los fondos y cada cuadro está perfectamente saturado de detalles para que la página se vea trabajada con gran artesanía.
En esta edición de Loco Rabia y Grupo Belerofonte, (bien impresa, con tapas blandas y accesible al público por lo acomodado de su precio), se incluye una introducción de Trillo -la misma que publicara en Fierro cuando presentó dicha obra- y un prólogo de Rodolfo Santullo, otro detalle en el que la editorial se supera con respecto a obras editadas años anteriores.
En definitiva, si aun hoy hay gente escéptica con respecto al estado del mercado local, Basura es un buen argumento. Nuestra mejor respuesta.


Sobre el autor

ALVARO DE LA IGLESIA

ALVARO DE LA IGLESIA

31 años, fotógrafo. Lee cómics desde los 10, y en este campo se autodefine como un "orgulloso exponente de la generación Perfil".

4/23/2015

"Planeta Jungla" en Zona Negativa


portada-Planeta-Jungla

Historietas desde Latinoamérica #59 – Planeta Jungla


Tapa-Planeta-Jungla-a-web Edición original: Planeta Jungla (Loco Rabia / Grupo Belerofonte).
Guión: Ricardo Ferrari.
Dibujo: Oscar Capristo.
Entintado: Oscar Capristo.
Formato: Rústica, 240 páginas.
Es un auténtico gusto tener entre manos un libro de más de 200 páginas llenas de historietas, con buena calidad de contenido y también de continente dada la notable edición. El gusto es todavía mayor si este libro implica recuperar trabajos de autores argentinos publicados originalmente en Europa, que nunca habían tenido un trato editorial apropiado en esta parte del mundo. Tal es el caso de este libro, como también de otros co-editados por Loco Rabia y Grupo Belerofonte.
Planeta Jungla recopila una serie de historietas realizadas por Ricardo Ferrari y Oscar Capristo para la Eura Editoriale entre fines de la década de 1990 y principios de los 2000, acumulándose en un voluminoso tomo de 240 páginas que la dupla de sellos argentino-uruguaya tuvo a bien editar en un buen papel, llamando la atención a su contenido para los potenciales lectores que se acercan a él y mejorando la experiencia de lectura para quienes se sumergen en sus páginas. Cabe decir que esta práctica es una que, afortunadamente, las citadas editoriales han adoptado para otros títulos que también lo requerían.
El mundo que crearon Ferrari y Capristo con estas historietas merece ese buen trato, para destacar su labor. La premisa que da lugar a esta creación consiste en llevar al extremo las amenazas del efecto invernadero y el calentamiento global, convirtiendo a nuestro planeta en una selva tropical interminable. Esto dará lugar a un futuro de nuevas sociedades alejadas de las comodidades que ofrece el mundo moderno, así como del orden político, económico y social establecido y en apariencia inalterable. Es decir, estamos ante un mundo post apocalíptico que estos autores elaboraron antes de la moda reciente que se vivió y todavía vive con este tipo de historias.
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Con ese planteo interesante de seguir, la dupla elabora una progresión de narraciones que ponen en juego ciertos conceptos y temas tanto o más atractivos que el contexto mismo. El cambio prácticamente total del mundo en que vivimos permite, como es propio del género de la ciencia ficción del cual en parte bebe este libro, tratar cuestiones que existen con mayores o menores diferencias en nuestra realidad y también en el universo de ficción que presentan en este libro. De esta manera, se plantean dicotomías como la del progreso en base a las máquinas ante la vida en consonancia con la naturaleza, se presentan sociedades patriarcales y matriarcales refiriendo con ellas al machismo y al feminismo de nuestra sociedad, además de la obvia alusión a las consecuencias del cambio climático que es el mundo de Planeta Jungla en sí mismo. Con analogías similares las sucesivas historias refieren a otras temáticas como la guerra extensiva, el imperialismo (en todo momento se menciona el objetivo de dominar el mundo), la religión, la mitología, la ciencia (o el conocimiento) y tanto más.
A estas cuestiones tan serias, Ferrari y Capristo las abordan con bastante profundidad considerando el espacio que disponen para cada historia. Al mismo tiempo que tocan estos temas tan graves, se dan permiso para coquetear con el humor a través de chistes sutiles (y no tanto) y la parodia, señalando un supermercado como lo que habrá sido un viejo templo en la sociedad anterior, por ejemplo. Pero por sobre todas las cosas hacen historietas de acción y aventuras en una selva eterna sobre las ruinas de la civilización moderna.
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El formato narrativo de Planeta Jungla es una sucesión de varias historietas autoconclusivas, en las que se intercalan dos sagas de seis y cuatro capítulos respectivamente, con una misma protagonista. En todas estas, tanto en unas como en las otras, se van tocando los diversos temas referidos valiéndose de diferentes proto sociedades (clanes, tribus, etcétera) creadas por los autores, imaginando cómo se comportarían los humanos en este nuevo mundo. Así, aparecen diferentes grupos de personajes como las amazonas, los cazadores, los buscadores, la horda, y más.
Al tratarse de una serie de historietas realizadas en un período que abarca varios años, en el devenir de la lectura se notarán diferencias tanto en la manera de resolver los guiones como en los estilos de dibujos. Ahora bien, aún con estos lógicos cambios que imponen el paso del tiempo, lo que permanece en todas ellas es un buen hacer historietístico y el interés para querer seguir leyendo sobre este atractivo Planeta.

Guión - 7.5

Dibujo - 8.5

Interés - 8.5

8.2

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Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.


4/22/2015

Primeras ediciones de 2015

Basura de Carlos Trillo y Juan Giménez

Basura
Aventura | Ciencia Ficción.
Guión: Carlos Trillo.
Dibujos: Juan Gimenez.
64 páginas, 16 cm x 23 cm, BN.
Colección Charquito Nº 14 (co-ediciones con Loco Rabia, Argentina)
ISBN: 978­-987-­3712-­07-­4

"En un planeta devastado por el apocalipsis los "otros", sobreviven. Se han adaptado. Han encotrado la manera de vivir entre la basura, con hambre, en la miseria. Y, para preocupación de los de arriba, se reproducen.
Concreta, precisa, increíblemente imaginativa, "Basura" cumple con todos los requisitos de ser una obra maestra y cuando hablamos de autores como Carlos Trillo y Juan Giménez, decir obra maestra no es decir poca cosa". (Rodolfo Santullo)


Causas Perdidas de Federico Baert, Carlos Aón y Lara Lee


Causas Perdidas
Novela gráfica
Guión: Federico Baert. Dibujos: Carlos Aón. Color: Lara Lee.
16 x 23 cm. 64 páginas color.
Colección Charquito nº 15 (coediciones con Loco Rabia, Argentina)
ISBN: 978-987-3712-09-8

"En el mundo Baert casi siempre es noche, casi siempre hay drogas, casi siempre hay sexo y para no romper la trilogía ya clásica, también hay rocanrol. En el mundo Baert, es bueno saber que no suele haber juicios de valor muy taxativos, ni buenos muy buenos, ni malos muy malos, porque el mundo Baert camina por una mediocridad de existencias sin norte... 
El mundo Aón, es un mundo bastante alejado de la estética que suele ofrecer Baert, sin embargo, lo que a priori parece una sociedad al menos inesperada, termina resultando un binomio que funciona perfecto, y eso es fruto de su versatilidad, lo que haga falta surge y sucede en las páginas de sus historietas.
Vale aclararle al lector que necesita que le cuenten historias en donde el sexo no manche y las drogas sean cool, que quiere parábolas edificantes o relatos con moraleja, vale aclararle que acá la va a pasar mal, que mejor salga buscando otros destinos, quizá más tranquilizadores y políticamente correctos."
(del prólogo de Max Aguirre)

3/16/2015

Escenas Perdidas 8


Todas las Escenas Perdidas son guión Rodolfo Santullo, dibujos Matías Bergara.