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7/28/2016

Alejandro Farías y "¿Qué he ganado con quererte?" en Página 12


espectaculos
Miércoles, 29 de junio de 2016
HISTORIETA  › ALEJANDRO FARIAS, UN GUIONISTA FUERA DE NORMA

“Busco caminos alternativos”

Viene de Letras, en la UBA, y la epifanía que le permitió cuajar su estilo está vinculada al teatro argentino contemporáneo. Recientemente, Farías publicó ¿Qué he ganado con quererte?, una historieta dedicada al escritor uruguayo Felisberto Hernández.

 Por Andrés Valenzuela
Es difícil circunscribir la figura de Alejandro Farías a un movimiento particular de los últimos años de la historieta argentina. Es cierto que entró a ella en el movimiento fanzinero de finales de los 90, pero para cuando llegó el fenómeno se preparaba –sin saberlo aún– para comenzar su etapa de edición autogestiva. Por edad (cumple 38 a fines de mes), tampoco cabe en el bloque de los que recién empiezan. Muchos menos por su labor como editor junto al dibujante nicoleño Marcos Vergara, con quien llevan adelante LocoRabia, uno de los sellos más sólidos y prolíficos de la última década, con casi 70 libros publicados. Su formación como guionista tampoco tiene paralelo con el de muchos de sus colegas. No estudió con ninguno de los íconos del sector: viene de Letras, de la UBA, y la epifanía que le permitió cuajar su estilo está vinculada al teatro argentino contemporáneo. Además, su trabajo diario no tiene que ver con el dibujo, sino con la ópera, porque es productor en Buenos Aires Lírica. Recientemente publicó ¿Qué he ganado con quererte?, una historieta dedicada al escritor uruguayo Felisberto Hernández que le valió una nominación en la categoría “Mejor guionista” de los Premios Carlos Trillo, que se entregarán en el festival internacional de historietas de Rosario Crack Bang Boom.
“Un compañero me había contado la historia de Patria, esta esposa espía de Hernández y me había quedado pendiente hacer algo, pero no sabía qué”, recuerda Farías sobre los orígenes del libro. Luego se cruzaron en su camino obras como Asterios Polyp (de David Mazzucchelli) y sintió que el rumbo iba por el lado de los juegos narrativos. “Se me ocurrió esta historia de una inexistente historietista uruguaya queriendo hacer la vida de Felisberto”. Así, la historia oscila: “Me gustaba esa contradicción entre la historieta intelectual, comprometida con la forma y las vanguardias que ella pretendía hacer y cómo termina subida a la historieta de aventuras cuando descubre lo del espionaje en la vida de Felisberto”. Luego surgió el apoyo de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura uruguayo, a los que podía aplicar si participaba un dibujante del otro lado del charco, que resultó Junior Santellán. Investigación, guión, un largo período de dibujo y a imprenta. A Farías le encanta investigar para sus obras. Y claramente la literatura le tira de la manga. Pronto publicará La vida está en otro lado, una historieta con la que ganó un apoyo del Fondo Nacional de las Artes que novela la relación entre Bioy Casares, Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo.
“Ambas son una cruza de ficción y biografía, una cosa que siempre me interesó hacer: ahora está dibujando Daniela Kantor otra que es Mi padre, Marylin y los bastones largos, sobre la lucha homosexual durante la dictadura, que también supuso toda una investigación.”
Pese a su amor por la literatura, Farías se reconoce lector de historietas “de toda la vida”, aunque se volcó a las letras porque no concebía la posibilidad de ser guionista. Cuando se encontró con eso, el shock fue tan fuerte que recién en el último tiempo pudo retomar una novela y un libro de cuentos pendientes. De la literatura, reflexiona, se trajo “cierta manera de narrar”, que al comienzo “tenía mucho texto en off” y que es “ahora más equilibrado”.
Para alcanzar eso, Farías entiende como fundamental la aparición de la colección Teatro en viñetas, que LocoRabia publica con apoyo del Instituto Nacional del Teatro. “Ahí empecé a pensar a los personajes como actores, dejé el vicio de la voz en off y el texto excesivo, comprendí un montón de cosas que quizás ya las sabía desde la teoría, pero me di cuenta que finalmente las había incorporado”, señala. Buena parte de eso se materializó en Silencio, Hospital, una obra prácticamente muda que guionó para el trazo de Víctor Zelaya y que publicó Ediciones Noviembre. “No salió por LocoRabia porque con Marcos tenemos una regla de oro que es que si a alguno de los dos no le gusta algo, no sale, y Marcos tenía algunos peros con esa obra”, cuenta.
Aunque lo tienta publicar sus obras en sellos ajenos, entiende que el camino autogestivo y la búsqueda de obras que no se encuadran en los derroteros habituales de la disciplina lo obliga a buscar sus propias puertas para publicar. “Como veo que en el camino más comiquero, de ciertas revistas y editoriales, no estoy siendo convocado, busco caminos alternativos creándomelos: Teatro en Viñetas, ir a Uruguay a presentar un proyecto, mi el contacto con el CCEBA.”


LocoRabia es el sello local que más atención presta a los apoyos institucionales para publicar. El Centro Cultural de España en Buenos Aires colaboró en la salida de varios libros de su colección. El INT ya sostuvo cuatro volúmenes de Teatro en Viñetas. Y el sello mismo forma parte del colectivo Mojito junto con tres editoriales uruguayas y recurre a la coedición para ampliar su alcance. “El gran objetivo era que funcionara sin espalda económica, porque no la teníamos”, explica. “Los libros tenían que vender o esto se moría: ahí empezamos a desarrollar un equilibrio entre obras más clásicas, más vendibles, como un Quique Alcatena, que más allá de su valor artístico como rescate editorial vende, y primeras obras de otros autores, que quizás nos gustaban mucho pero no vendían tan bien.” Desde Traición, el primer libro, publicado en 2008 hasta hoy ya suman casi 70 títulos y Farías reconoce que “es difícil saber cuándo parar” y si conviene separar algo de plata para ellos mismos en lugar de seguir volcándolo a las imprentas. “(Daniel) Divinsky nos dijo que cuando el libro 1 pague el libro 100, recién ahí podíamos hablar de una editorial, y un poco es verdad, porque la novedad es lo que más vende, pero el catálogo tiene su peso también.” En ese catálogo figuran desde clásicos como Acero líquido (que ya vendió alrededor de 3000 ejemplares) hasta reconocidos autores europeos como Nicolás De Crecy (Super Monsieur Fruit) o el premiado Thomas Ott (con quien ganaron los últimos premios Comicópolis).
Ocho años después de ese primer libro, LocoRabia sigue vivo, la relación con su amigo y socio Marcos Vergara se sostiene y el sello es referencia ineludible del campo. “Cada vez más soy un enamorado de la historieta”, asegura Farías. “Van ocho años, no se genera una ganancia significativa, ¿cuánto tiempo...? Pero uno vive de plata y de cosas aéreas que le hacen bien y cada libro es un problema que me gusta plantearme. No sabría qué hacer si no tuviera esto.”

1/24/2016

"Piedra, papel o tijera" y "¿Qué he ganado con quererte?" en la diaria

¿Qué he ganado con quererte?, de
Alejandro Farías y Junior Santellán.
Belerofonte-Estuario-Loco Rabia,
2015. 96 páginas.
¿Qué he ganado con quererte?, de Alejandro Farías y Junior Santellán. Belerofonte-Estuario-Loco Rabia, 2015. 96 páginas.

Felisberto al azar

“Piedra, papel o tijera”, de Alejandro Farías y Jozz. Mojito, 2015. 64 páginas. / “¿Qué he ganado con quererte?”, de Alejandro Farías y Junior Santellán. Belerofonte-Estuario-Loco Rabia, 2015. 96 páginas. 

En 2015 fueron publicadas en Montevideo dos novelas gráficas con guión del argentino Alejandro Farías (Bahía Blanca, 1978). Se trata de Piedra, papel o tijera, del colectivo editorial Mojito (que reúne a las editoriales Dragoncomics, Estuario, Loco Rabia y Belerofonte) con arte del brasileño Jorge Octavio Jozz Zugliani; y ¿Qué he ganado con quererte?, con arte de Junior Santellán (Fray Bentos, 1982), editada por Belerofonte, Loco Rabia y Estuario, que ganó un Fondo Concursable para la Cultura.
Se trata de dos historietas especialmente ricas e interesantes, que, cada una a su manera, logran aportar facetas nuevas a la quizá un poco uniforme figura contemporánea del género en Uruguay (quizá incluso en el Río de la Plata), en particular si consideramos el costado más “experimental” de su propuesta.
Pero vamos por partes. Piedra, papel o tijera está narrada con pericia y vértigo. El título remite al juego de azar, y el azar a la trama inasible de los acontecimientos, al qué hubiese pasado si en vez de…, un tema “universal” -e inagotable- que Farías logra trabajar sin rebajarlo demasiado al cliché. La trama se instala en lo que podríamos llamar el subgénero del autosecuestro-que-termina-mal (o, mejor, de la complicación de un secuestro original), un poco guiñando a la clásica Fargo (1996), de los hermanos Cohen. Lo de “que termina mal” puede parecer un spoiler, pero desde el comienzo de la novela Farías, astutamente, se encarga de sugerirnos que en el universo en que se mueven sus personajes no tiene sentido apostar por un final feliz.
Entre los momentos más destacables del libro hay que mencionar la página 20, con su división en tres partes secuenciadas verticalmente en el espacio de la página, y también la composición de buena cantidad de las viñetas: la última de la página 21, la página 27 en su totalidad, la segunda de la página 51 y las dos últimas páginas completas son buenos ejemplos del talento de Jozz. Si bien en el libro no aparecen muchos más juegos formales al estilo de la mencionada tripartición, la manera en que es explorada la narrativa desde la interrelación de historias paralelas acerca a Piedra, papel o tijera a la zona más experimental de la historieta rioplatense reciente, que tuvo, en su momento, un ejemplo brillante en Aloha, de Maco.
Ese acercamiento aparece todavía más claramente en ¿Qué he ganado con quererte? Si bien es más irregular que Piedra..., es también la más arriesgada, y, por lo tanto (en un medio en el que la perspectiva editorial es la que predomina, favoreciendo casi siempre obras de artesanado cuidadoso, recetas consagradas y temas “de interés”), la más valiosa. Para empezar, cabría señalarla como una de las pocas -poquísimas- historietas publicadas recientemente en Uruguay que prescinde del “contar una historia” como un valor central, en tanto el libro en su conjunto no puede reducirse a ninguno de los tres relatos diferenciables (ni los presenta en una jerarquía evidente): una vida de Felisberto Hernández dibujada por la protagonista, la vida y las peripecias de ella como personaje (ambas forman una suerte de unidad metahistorietística, por cierto) y un tercer relato que, con magnífica ironía, cierra la novela y es propuesto como una historia de intriga y espías.
Las secciones que representan el trabajo de la protagonista aparecen dibujadas en un estilo que puede remitir al de ciertos cómics de no-ficción -como el excelente Economix, de Michael Goodwin y Dan Burr-, mientras que la trama de espías es presentada de manera vintage, como una apropiación del estilo de las revistas Misterix y Hora Cero (por mencionar dos que aparecen retratadas en el libro).
Es cierto que la presentación de la figura y la obra de Hernández es un poco ingenua o simple (de hecho el libro inventa -o reproduce: hay una bibliografía al final- una manera de “justificar” la marcada orientación hacia la derecha del escritor, como si ese elemento biográfico fuese tan incómodo y obsesionante que se volviera imperioso explicarlo) y aparece por ahí (en la página 42) un Artaud confundido con Rimbaud, pero, más allá de estos y otros pequeños tropiezos (hay que decir, por ejemplo, que a Santellán le sale magníficamente bien el estilo de las secciones dibujadas por la protagonista pero no tanto su parodia de la historieta clásica de acción y aventuras), las viñetas que construyen una lectura de la obra (y la vida) de Felisberto son brillantes, en tanto verdaderas metáforas visuales, por momentos tan extrañas e inquietantes como las imágenes del autor de El caballo perdido. Y esa densidad poética no es un logro menor. En un año que vio excelentes reediciones de la obra de Hernández (las de Cuenco de Plata y Alfaguara, especialmente), la novela de Farías y Santellán se vuelve un libro imprescindible.
Un detalle más: vale la pena ponerse a pensar en la prologomanía que aqueja a la edición de historietas en Uruguay, porque en ella puede leerse un signo del perfil que ofrece el noveno arte actualmente y por estas latitudes. Las dos novelas aquí comentadas exhiben prólogos, y de hecho ¿Qué he ganado con quererte? incluye tres. Todos interesantes en sí mismos, es verdad, pero que curiosamente (salvo algunas líneas del tercero, a cargo del legendario dibujante argentino Luis Scafati; los otros dos pertenecen a los argentinos Sol Echeverría y Pablo de Santis) se limitan a referirse a Felisberto Hernández (como si fuera necesario presentarlo; ¿o lo es para los lectores de historieta?; hay algo, quizás, estrictamente funcional en esos prólogos), sin hablar del trabajo de Farías y Santallán. Tal vez lo que pasa es que en los años 80 y 90 el cómic local buscó ser contracultural y combativo, y si las revistas y fanzines publicados tenían notas editoriales (a modo de prólogo) era más bien para decir por qué todo lo demás era una cagada y lo que se estaba a punto de leer, en cambio, era la salvación de la cultura nacional; ahora el objetivo es, o parece ser, presentar a la historieta como una forma integrada, civilizada y amable de la cultura, como un producto viable (también desde un punto de vista económico) y, bajo sus códigos, serio. Por eso los prólogos de estos libros nos informan, nos instruyen, nos insertan en la relevancia de lo que vamos a leer y lo “justifican”. Pero muchas veces ese gesto opera con una suerte de seriedad impostada y un poco aparatosa, y cabe siempre o casi siempre preguntarse si no sería mejor dejar vivir a la historieta por su cuenta, por sus propios caminos.


1/15/2016

"¿Qué he ganado con quererte?" en El Observador

A la caza fantástica de Felisberto








  







¿Qué he ganado con quererte? también juega con los propios límites del género y de la literatura fantástica que caracteriza a la obra de Hernández, un autor que siempre parece encontrar la forma de regresar a las bibliotecas.

11/13/2015

Nuevo libro: "¿Qué he ganado con quererte?" de Alejandro Farias y Junior Santellán


“Una joven dibujante uruguaya está cansada de ver cómo se desperdicia el potencial narrativo de la historieta, arte que le apasiona, al contar las mismas historias de aventura, ciencia ficción y suspenso que ya se han contado una y mil veces. Por lo tanto, decide hacer la historieta más original de todos los tiempos usando como tema central la vida del hombre que la obsesiona desde pequeña: Felisberto Hernández. En su afán de saber más sobre la vida del autor, comienza a seguirlo, a espiar su casa, a revisar en sus papeles y descubre, por error, un gran secreto; secreto que hará que su vida se vuelva una de esas historietas de aventura que tanto desprecia”.