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5/15/2017

"Rincón de la Bolsa" en Balance Negativo

BN Recomienda 7: Rincón de la Bolsa

En este nuevo BN Recomienda miramos nuestro propio país; les traemos el comentario de esta historieta escrita por Nicolás Peruzzo y dibujada por Gabriel Serra. Pequeñas tragedias cotidianas en un pueblito rodeado de un clima onettiano. Mejor imposible.

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1/26/2017

"Rincón de la Bolsa" en 365 Cómics por Año

Vamos ya con una de las últimas tanditas de reseñas de este año.
Ahora sí, me toca leer un comic que conseguí en Uruguay y que está escrito y dibujado por autores del país hermano. Rincón de la Bolsa impacta primero por los dibujos: es el primer trabajo importante de Gabriel Serra, un artista que retoma esa línea plástica, fuerte, bien expresiva con la que descolló Matías Bergara, y la adapta con jerarquía a un estilo más pendiente del realismo fotográfico. A veces la foto-dependencia se nota un poco mucho, pero Serra está lejos de sumarse a la horda de los Juan Carlos Flicker que no saben dibujar un fondo, un auto o un teléfono. Da gusto encontrarse con pibes jóvenes con esta calidad y con tanta proyección.
¿Te acordás de La Leona, la serie de Telefé con Nancy Dupláa y Pablo Echarri? Bueno, el guión de Rincón de la Bolsa tiene muchísimos puntos en común con el de La Leona, hasta el detalle de que todo gira en torno a una fábrica textil. La diferencia es que este guión es EXCELENTE. Evidentemente mi amigo Nicolás Peruzzo alcanzó la madurez como guionista y se puede dar el lujo de urdir una trama como esta, que todo el tiempo se siente real, que te atrapa sin golpes de impacto berretas, decorada con diálogos magníficos en los que los personajes reflexionan, tiran conceptos grossos, se enseñan, se aconsejan, o tejen lealtades, amistades y romances ante los ojos del lector. Y sí, varios de esos personajes están puestos en función de que la historia dure 50 páginas y no 24, pero están tan bien trabajados que no hacen más que darle sustancia y espesor al conflicto principal, que –finalmente nos revela Peruzzo- es el que se desarrolla en el foro interno de Jaime Moleda, el protagonista excluyente de la obra. Al final le falta esa pizca mínima de riesgo, como para explicitar mejor el curso de acción que decide tomar Moleda, pero está perfectamente a tono con el ritmo y los climas que generó Peruzzo a lo largo de toda la novela. Si existe la justicia, Rincón de la Bolsa tendría que ser recordada como la mejor historieta uruguaya de 2016, como mínimo.
 
Andrés Accorsi
http://365comicsxyear.blogspot.com.uy/2016/12/tres-casi-fin-de-ano.html 

8/18/2016

"Rincón de la Bolsa" en El País


COMIC URUGUAYO

Retrato de un pueblo diminuto

Matías Castro05 ago 2016
LA ÚLTIMA novela gráfica de Nicolás Peruzzo tiene dos puntos a favor. O tres. Narra una buena historia de forma contundente. Vuelve a desafiar las convenciones editoriales y comerciales de la vieja escuela. Y habla de Uruguay, sin pretender hacerlo. Eso convierte a Peruzzo en uno de los autores más interesantes del panorama actual, tanto en historieta como en literatura.
Rincón de la Bolsa es una novela gráfica escrita por Peruzzo y dibujada por Gabriel Serra, un talento a tener en cuenta. Narra la historia de un auditor que llega al ficticio pueblo de Rincón de la Bolsa a realizar la auditoría de la fábrica textil Larsen S.A. una empresa que movió la economía del lugar durante décadas y que ahora está cerrada. La referencia a Larsen, el protagonista de El astillero de Onetti, no es casual, como se reconoce desde el prólogo, pero tampoco es directa, ya que la narración y su tratamiento siguen sus propios derroteros.
"Esto era lo maravilloso de trabajar acá. No hacía falta aspirar a más", dice Marrero, uno de los personajes. "Y algo parecido me pasa con el pueblo, en mis 67 años nunca salí de Rincón de la Bolsa. ¿Para qué? Si todo lo que uno necesita lo tiene acá… Acá tenemos un dicho: Nadie está contento de venir a Rincón de la Bolsa, pero irse los pone mil veces más tristes". Estas citas son ejemplos de todas las ocasiones donde el libro despierta ecos de la idiosincrasia uruguaya, de esa emigración permanente y los dilemas existenciales que conlleva.
El retrato del pueblo diminuto y sus peculiaridades son uno de los hallazgos del libro, apoyados en buena medida por el dibujo de Serra. Su capacidad para narrar desde las imágenes se refuerza por el hecho de que Peruzzo es también dibujante (sus cómics Ranitas y La mudanza son una buena referencia), hecho que facilita la química entre ambos.
Otro de los hallazgos del proyecto tiene que ver con su distribución. Está a la venta en librerías, pero también se puede descargar de forma gratuita desde la web del sello Ninfa Comics. Todas sus otras historietas se han editado desde la autogestión, con el mismo criterio. Contra todos los pronósticos, los lectores crecieron y la difusión y las ventas aumentaron (en algunas ferias incluso los lectores han podido optar entre la versión en papel a la venta o la versión digital gratis, ofrecida en un pendrive).
RINCON DE LA BOLSA, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra. Ninfa Comics/Estuario/Belerofonte, 2016. Montevideo, 56 págs.

8/16/2016

"Rincón de la Bolsa" en El Espectador

En su columna Qué Leer, Natalia Mardero recomendó "Pichis" de Martín Lasalt que "toca temas de la marginalidad sin conflictos, es una novela contundente y muy linda de leer", según nuestra columnista. Además trajo una novela gráfica llamada "Rincón de la Bolsa" de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra.

http://www.espectador.com/cultura/338389/realismo-magico-lumpen-e-historietas#1

8/10/2016

"Rincón de la Bolsa" en La Bitácora de Maneco

martes, 21 de junio de 2016

RINCÓN DE LA BOLSA: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Rincón de la Bolsa. Guión: Nicolás Peruzzo. Arte: Gabriel Serra. Portada: Gabriel Serra. 56 páginas a color. Estuario Editora / Grupo Belerofonte / Ninfa Comics. ISBN: 978-9974-91-226-7. Uruguay, mayo de 2016. Descarga gratuita desde el sitio web de Ninfa Comics aquí

Boludeando por internet, mientras buscaba el sitio web de Ninfa Comics para descargarme esta historieta, encontré que Rincón de la Bolsa es (o fue) el nombre real de una ciudad emplazada en el área metropolitana de Montevideo. Desconozco si la aldea que pintan Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra en la novela gráfica Rincón de la Bolsa se corresponde fehacientemente con la que está (o supo estar) en los mapas; y la verdad es que no importa mucho a la hora de entender el fresco social, político y humano que los autores transmiten con veracidad, nervio melancólico y esa sensibilidad de íntimo desasosiego que sólo late en las orillas rioplatenses.

Pensada y realizada para entablar un sincronizado diálogo ideológico, temático y estético con El astillero de Juan Carlos Onetti, la ciudad-pueblo a la que llegamos como lectores es el reflejo ideal de un Uruguay multitemporal, fusión simbólica que condensa en unos días de ficción el regional tránsito histórico que va de los tumultuosos ’60 a los traumáticos ’90. De ahí (supongo) la imposibilidad de escapar de esa atmósfera densa, pesada, agobiante, tan cansina como cansada, que resume el estado valdemariano de muerte suspendida, de falsa vida prolongada en la que han caído el lugar y sus habitantes. 


La razón es tan simple como conocida. Tras el cierre de la textil Larsen (homenaje directo al protagonista de la novela que Onetti publicó en 1961), el pueblo anarco-comunista de Rincón de la Bolsa encalló en esta zona fantasma que se engulló los trabajos, la dignidad y la identidad de las familias del lugar. La pulseada que ganó la nueva cultura empresarial del capitalismo salvaje, la perdió aquella veterana concepción sindical que tenía en el ascenso social de la clase trabajadora su motivación principal. 

Cinco años después del fin del mundo, el impacto social sigue golpeando con la misma fuerza, con la misma persistencia. Rincón de la Bolsa está hecho bolsa, no llega a ser ni la sombra de lo que supo ser gracias a las conquistas sociales que les fueron vilmente arrebatadas. A este paraje olvidado de las manos de Dios y del Estado cae un auditor, atravesado por problemas familiares y existenciales, para decidir sobre el futuro inmediato de la textil. Sin saber que el proceso lo llevará a decidir también sobre su futuro inmediato y sobre el futuro inmediato del pueblo, sus habitantes y las recargadas expectativas que su presencia ha generado en las calles, las casas y las mesas del lugar. 


Más allá de la afiatada crónica del desbarranque programado de un proyecto industrial, esta recopilación expandida de la historieta serializada en la revista Lento entre abril y diciembre de 2015, consigue poner en palabras, en rostros, en emociones, la profundidad de las cicatrices causadas por la aniquilación del Estado de Bienestar. No sólo en el desamparo colectivo generado por la retirada de las políticas sociales redistributivas e igualadoras, sino (y sobre todo) en el ámbito privado de las personas, hombres y mujeres a quienes les fue quitado todo, hasta la capacidad de imaginarse felices. 
Fernando Ariel García
 

8/08/2016

"Rincón de la Bolsa" (en compañía de "Aram el Armenio") en la diaria

Foto principal del artículo 'Leer el hígado onettiano'

Leer el hígado onettiano

Parece fácil constatar el crecimiento (incluso el “auge”) del cómic uruguayo en los últimos seis u ocho años. Hay, de hecho, varias líneas especialmente visibles: la consolidación de proyectos editoriales (en particular Grupo Belerofonte, seguido por Dragon Comics y Ninfa Comics, con el grupo GAS a cierta distancia) y de un pequeño grupo de guionistas liderado (en más de un sentido, pero detallarlo sería motivo para otra nota) por Rodolfo Santullo, sobre quien es ya un lugar común señalar su buen hacer y -detalle para nada menor- su prolificidad. Es posible, de hecho, que las virtudes y defectos de Santullo como guionista sean también los defectos y las virtudes de la escena historietística local, al menos en lo referente a los guiones.
Esto, me parece, es particularmente visible en dos novelas gráficas de aparición reciente: Aram el armenio, con guion de Abel Alves y arte de Majox y Lara Lee, y Rincón de la Bolsa, con guion de Nicolás Peruzzo y arte de Gabriel Serra. Novelas sólidas, bien hechas, pero, a la vez, creaciones en cierto modo conservadoras.
La última fue publicada por entregas en Lento, y correspondió a José Gabriel Lagos, editor de la revista, aportar el prólogo. Se trata de un texto valiosísimo, en tanto propone una serie de líneas de lectura particularmente clara, ofrece un vínculo fértil con una tradición literaria y contagia de entusiasmo al lector. Sería muy difícil contradecir a Lagos cuando comenta la relación de la historieta de Peruzzo con Juan Carlos Onetti y, en particular, con El astillero y una de sus “interpretaciones” más consagradas. En el guion de Peruzzo, ese recurso de referencia al centro del canon narrativo uruguayo sirve para espesar significados; Onetti jugó a aceptar y negar la lectura de su novela como una alegoría del Uruguay del neobatllismo ya decadente, y Peruzzo, hábilmente, instala su alegoría en el mismo juego. Ya desde la portada, donde se ve un edificio venido a menos que ostenta un cartel que dice “Larsen SA”, el lector puede pensar que va a encontrarse con una novela gráfica en la que la decadencia de una fábrica remeda la del país, de la misma manera en que la decadencia del astillero onettiano remeda... bueno, ya me entendieron. Esa instalación de una alegoría, sin embargo, podría ser mejor pensada -y acá aparece otro gran acierto de Peruzzo- como una modulación de cierta alegoría, ya que si la onettiana se da por sentada desde el comienzo, a medida que se avanza en la novela gráfica cobran especial relieve otros asuntos, más vinculados con el proceso del protagonista y no menos onettianos.
En manos de un guionista menos hábil, esa referencia podría ahogar o agotar la narrativa, pero eso no pasa en Rincón... En la línea de las virtudes del trabajo de Santullo visibles en la obra del grupo de guionistas mencionado (en el que cabe listar a Peruzzo, a Pablo Roy Leguisamo y a Martín Magnus Pérez), sin duda el manejo hábil de las estructuras narrativas, la economía de medios y el conocimiento de referentes literarios (géneros o escritores) son los valores que se persiguen y, en general, se alcanzan. Peruzzo logra armar un relato sólido, dinámico y ágil.
Los defectos señalables, por cierto, no pesan más que lo mejor de lo propuesto por la novela. Es cierto que hay una suerte de ansiedad en Peruzzo por compactar significados y alusiones en pocas viñetas, y que a veces se vuelve involuntariamente gracioso cómo cada personaje que toma la palabra se pone a discurrir sobre los males que aquejan al lugar donde vive, y suelta parrafadas sobre la vida y obra de los vecinos del lugar. En una obra significativamente más larga, esto quizá no habría sido un punto en contra, pero dada la brevedad de Rincón... se trata de un detalle que realmente no juega a favor.
Del mismo modo, Peruzzo parece atento a no contravenir prácticas consagradas y a construir su narrativa de acuerdo con los manuales más en uso. La división en “actos” de Rincón..., por ejemplo, es sumamente notoria y hasta un poco forzada (en Santullo esto suele verse, al menos en sus mejores momentos, como más natural). Si esa prolijidad no operara, de hecho, en relación con un evidente descenso del protagonista a una forma gris del infierno, iría en detrimento de la potencia del libro. Pero esto no sucede: si entendemos que lo que le importa a Peruzzo es más bien “cumplir” con códigos de artesanado y -quizá sea un término clave- profesionalidad, queda claro que su principal logro al respecto es que, desde esa actitud poco jugada o conservadora, la novela logra abrirse camino en expresividad e interés.
Hay que señalar que buena parte del balance positivo de Rincón... (y de su mencionada expresividad) tiene que ver con el hermoso arte de Gabriel Serra, que por momentos parece heredero de los momentos más expresivos de Matías Bergara, por mencionar un referente reciente y local. En cualquier caso, la construcción del pueblo, la fábrica y las playas por las que caminan los personajes es impecable. Serra construye un clima aplastante e implacable, tanto que es fácil ponerse a imaginar relatos de Onetti vueltos imagen por la mano de este dibujante.

La pesadilla de la historia

El caso de Aram el armenio es similar; de hecho, no sería un juicio muy desencaminado señalar que ambos libros son correctos, funcionan y, a la vez, no llegan realmente a asombrar o sobrecoger, al menos desde una operación tan antinatural como la implícita en separar el guion del arte visual (porque el de Serra sí funciona como un golpe al lector).
Abel Alves tiene su fuerte en el humor geek y delirante de la serie Zombess; sin embargo, ha dado también muestras de ese profesionalismo, versatilidad y buen hacer narrativo que la escena local privilegia sobre otros valores posibles (la experimentación, el desafío al lector, etcétera). En Aram..., el tema histórico -el genocidio del pueblo armenio a manos del Imperio Otomano- impone, por supuesto, una actitud de respeto hacia la fuente “real” de la narración y una sensibilidad cuidadosa, y en ambas cosas Alves sale adelante. Como en la novela de Peruzzo, los defectos apenas comprometen el balance final, y de hecho las relecturas -incluso más que en el caso de Rincón...- terminan por “convencer” de que ciertas zonas de la trama funcionan bien (o mejor de lo que se pensaba), pese a una primera impresión contraria.
Una de las estrategias más claras de Alves en Aram... es rehuir absolutismos o maniqueísmos, apelando a complicar las facciones en pugna. Dicho de un modo burdo, hay en esta novela gráfica -de las pocas o poquísimas que abordan el tema– turcos buenos y turcos malos, armenios simpáticos y hasta heroicos, y también armenios… pues, no tanto. Esta estrategia -que es, por qué no decirlo, también de manual- se convierte en uno de los ejes por los que prolifera la construcción de significado (narrativo e histórico, por tanto, también político) de Aram..., que fluye desde esas premisas y condiciones iniciales hasta un desenlace quizás un poco simple y una última página que no está a la altura de sus momentos más expresivos. La elección de Majox y Lara Lee para el arte visual del libro es un detalle clave. Alves es un dibujante más que atendible (brilla en el registro de la ya mencionada serie Zombess), y a la vez demuestra ser capaz de detectar que para ciertos guiones su estilo no es el más adecuado. Hace ya algunos años, su colaboración con el entrerriano Nahuel Nahus Silva generó Sangre y sol, un libro atendible pero con altibajos notorios, sobre todo en la parte gráfica; el aspecto visual de Aram…, en cambio, es impecable, tanto desde el dibujo como -diría especialmente- desde el coloreado.
Tanto Aram… como Rincón… exhiben equipos de dibujantes y guionistas notoriamente competentes; en el contexto de la escena historietística nacional reciente, en la que la apuesta por la profesionalidad, la consistencia y la versatilidad es sin duda una clave del crecimiento y la visibilidad de los artistas, aparecen como libros valiosos, sólidos, que construyen o confirman la buena salud de la que goza el cómic uruguayo (o rioplatense, o iberoamericano, dado que Majox y Lara Lee son argentinas y Alves, gallego). En ese sentido, sus propuestas son más que bienvenidas. En cuanto al goce de la lectura, los dos libros cumplen. Ambos son excelentes muestras de lo que se está publicando en historieta por estas latitudes, y sin duda aportan más argumentos a la hora de establecer el talento en potencia y en acto de sus creadores, así como la manera o las maneras en que se configura esa escena local.

8/07/2016

"Rincón de la Bolsa" en El País


COMIC

La crisis de 2002 se puede contar como un comic

25 jun 2016
Como muchos jóvenes de su generación, Nicolás Peruzzo descubrió los comics con los X-men, aunque reconoce que comenzó tardíamente a realizar viñetas: a los 27 años, cuando el estándar es hacerlo a los 20, dice Peruzzo.
Estudiante de Ciencias Económicas, decidió lanzarse de lleno a las caricaturas cuando ganó un concurso de dibujos organizado por Montevideo Comics, donde el personaje principal, una rana, se quejaba de que esos certámenes estaban arreglados.
Así nació Ranitas, su primer libro autobiográfico, donde cuenta sobre esa generación de jóvenes bisagra de los 90, que no se identificaba ni con Los Estómagos, ni con las bandas del nuevo milenio. Su segundo trabajo, titulado La mudanza, volvió a explorar la melancolía de la juventud también con una mirada biográfica. Allí se cuentan los veranos en Parque del Plata donde con sus amigos pasaba las tardes.
También ha publicado librillos para entidades como el Poder Legislativo (un comic sobre la Constitución par niños y otro para jóvenes), y otro de Bandas Orientales, donde se repasa en viñetas la historia del Uruguay.
Su más reciente trabajo es Rincón de la bolsa, una novela gráfica que editó periódicamente en la revista Lento, ahora reunida en un libro propio. Se puede descargar gratis en la web Ninfa Comics.
Es un comic que habla de un Uruguay que parece lejano en el tiempo, aunque se sitúa tras la crisis de 2002 con una mirada nostálgica y con guiños a El Astillero, de Juan Carlos Onetti (como nombrar Larsen a la textil, como el apellido del protagonista).
Aunque venía trabajando como caricaturista cómico, a Peruzzo le pidieron un drama, "una tira serializada y que cada capítulo fuera autoconclusivo". Entonces decidió contar una historia madre, a la que después le agregó 15 páginas en el medio, para que no quedaran los capítulos cortados "porque la idea era que cada mini arco de cuatro páginas se fuera cerrando", dice.
Un auditor llega a ese lugar, Rincón de la bolsa, "a hacer un trabajo que no se sabe exactamente qué es", lo que genera mucha especulación por parte de los integrantes del pueblo, y esa es la historia subyacente.
Para crear esta historia, Peruzzo utilizó lo aprendido mientras trabajó en un estudio contable.
En ese entonces lo enviaban a distintos pueblos del interior "que se habían muerto porque tenían una fábrica, pero que había desaparecido. Algunas fueron reabiertas, pero que ya no eran lo que fueron antes", dice Peruzzo. Aquellos lugares, parecían pueblos fantasmas, aunque los que quedaban eran personas muy pintorescas. De muchos de ellos tomó sus historias, a modo de inspiración, para este libro.

8/04/2016

"Rincón de la Bolsa" en En Perspectiva


Rincón de la Bolsa, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra

<em>Rincón de la Bolsa</em>, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra
Por Carol Milkewitz ///
Todos los temas se pueden contar a través de la historieta. Y en el caso de Rincón de la Bolsa, “todo” incluye la crisis económica, el desamor, la violencia y la angustia.
En solo tres capítulos, este relato muestra la decadencia de un pueblo del interior. Cada uno es precedido por una página a color con el dibujo de un objeto representativo de la historia: un portarretratos roto, un barco de papel, un cuaderno de tasación de activos por Jaime Moleda.
¿Quién es Jaime Moleda? El protagonista del libro, a quien el guionista de esta novela define como “rígido, formal y fóbico a los cambios”. Viste siempre de traje y corbata, y es extranjero en Rincón de la Bolsa, localidad donde se desarrolla la trama y un lugar en el que, en apariencia, no sucede nada.
En palabras de uno de los personajes de la novela, conductor de ómnibus: “Ni plazas, ni árboles, ni saneamiento… Este lugar es una tristeza. Es como ver a un perro agonizando después de que lo atropelló un auto”. Sin embargo, a medida que pasan las páginas comienza a revelarse qué hay detrás de ese letargo.
El pueblo es visto a través de la mirada de Moleda, enviado allí para auditar la textil Larsen S.A., cerrada cinco años atrás. El relato va de lo general a lo particular, presentando cada vez más y más detalles, a un punto que llega a abrumar al protagonista (y, probablemente, al lector).
Con sus colores opacos, personajes onettianos, arrugas en las frentes, diálogos cortantes y cuestionamientos (“¿Vos soñabas con el final feliz?”), el libro encastra lo escrito con lo visual en un resultado de pura desesperación.
Esta novela gráfica fue publicada originalmente en 2015 por entregas en la revista Lento. En junio de este año, aquellas páginas creadas por el guionista Nicolás Peruzzo y el ilustrador Gabriel Serra, ambos uruguayos y treintañeros, se transformaron en un libro editado por el sello Estuario.
Los autores ya habían trabajado juntos en el volumen Relatos de Ciudad Fructoxia (2009) y en Bandas Educativas, un proyecto de creación de historietas de contenido educativo digital y gratuito. Gracias a ese pasado en común, el proceso de trabajo se dio de forma muy natural.
La versión digital esta disponible online en forma gratuita en el sitio web de Ninfa Comics, pero Peruzzo opina que cuando un producto artístico tiene una versión física atractiva –como en este caso– los lectores estarán interesados en adquirirla.

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Rincón de la Bolsa, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra
Estuario, 2016
56 págs.

4/27/2016

¡Nuevas publicaciones para este Montevideo Cómics!

Es bien sabido que el año comiquero en Uruguay pega su disparo de largada al mismo momento que Montevideo Cómics abre sus puertas. Y este año presentamos en el evento:

Helltrekkers de John Wagner, Alan Grant y Horacio Lalia

 
Cansados de vivir en el infierno de Mega-City Uno, 111 desesperados ciudadanos afrontan el desafío de cruzar la Tierra Maldita en un viaje imposible. De la mano del creador de Juez Dredd John Wagner y Alan Grant (unidos bajo el seudónimo F. Martin Candor) y el arte de Horacio Lalia (con la colaboración de José Ortiz en el primer episodio) Helltrekkers se publicó en 1984 como complemento serializado en la revista 2000 AD entre sus números 387 y 415.

Esta edición reúne por primera vez en español la obra completa. Coedición con Loco Rabia Editora.

Infestado de Cristian Blasco y Pablo Burman


Muchos autores tardan una vida entera en encontrar un estilo propio. En cambio, en su primer libro, Pablo Burman demuestra ya haberlo encontrado. Junto a Cristian Blasco -quien a su vez se mueve cómodamente por un variado espectro de géneros y motivaciones- nos presentan 5 relatos autoconclusivos que dan cabida al sufrimiento, a la desesperación, a la condena de personajes alienados que enfrentan como mejor pueden los últimos instantes en sus mundos. Mundos terribles, mundos lejanos, mundos propios. Mundos nacidos de la imaginación de Blasco y Burman.

Este libro es el ganador del 2º Concurso "Nuevos Autores" organizado entre Nueve Grullas y Grupo Belerofonte.

Prócer Zombie de Silva Bros

Luego de 165 años, mediante una fuerza del universo desconocida, un antiguo prócer de América vuelve a la vida para establecer orden y equilibrio en la ciudad de Montevideo. Si bien su estado inicial es un tanto amnésico, lentamente irá recobrando su memoria.
Por otro lado, no se reconoce en las tantas representaciones de su figura en la ciudad ni logra comprender porqué la sociedad tiene esa imagén inmaculada de su persona. Siendo consciente de esa situación y todo lo que eso conlleva, toma como premisa convertirse en ese libertador que la sociedad cree que fue. 
Ahora, el propósito de su regreso cobra sentido pero no le resultará nada fácil, pues deberá volver a su antigua lucha enfrentándose a viejos rivales.

Esta obra fue ganadora del Fondo Concursable para la Cultura en su edición 2015. Coedición con Estuario Editora.

Rincón de la Bolsa de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra

Por décadas, la textil LARSEN SA fue el motor económico y social del pequeño pueblo Rincón de la Bolsa. Su cierre, cinco años atrás, fue una catástrofe casi terminal para el pueblo. Pero la llegada de Jaime Moleda para auditar los bienes de LARSEN ha abierto toda clase de especulaciones y esperanzas en los pobladores.

Este libro compila la edición completa y ampliada de la obra publicada originalmente en la revista Lento.