Artigas, el regreso… así se podría llamar esta parodia
ilustrada que narra las aventuras del héroe oriental que al volver de la
tumba se encuentra -para su sorpresa- a un país que le rinde homenaje
en cada avenida y le dedica un busto de bronce en cada escuela.
Esa es la idea que llevó a los hermanos Andrés y Leo Silva a meterse
de lleno en el desarrollo de Prócer Zombie, una historieta irónica y
jugada que desafía la historia de la patria tal como la conocemos y pone
a Don José Gervasio a buscar el origen de su propia leyenda.
¿Cuándo y cómo surge esta idea de Prócer Zombie?
Todo empezó con un afiche de una supuesta película a estrenar en
donde una mano putrefacta con uniforme blandengue resurgía desde abajo
de la tierra. Creemos que fue hace 3 años. Más adelante, nos gustó la
idea de traer al prócer a la vida en tiempos modernos.
La historia es ficción pero está muy bien documentada, ¿cómo fue el proceso de investigación? ¿A quién acudieron?
En principio, nos apoyamos en el discurso de historiadores y
revisionistas, especialmente en el profesor Guillermo Vázquez Franco.
Tiene una visión diametralmente opuesta a lo que nos inculcaron los
libros de historia y las maestras en primaria. Eso nos pareció súper
interesante para construir al “personaje Artigas” que fue en vida. Un
héroe que en realidad no fue tan héroe. Luego, ya obsesionados
completamente con el tema, empezamos a transitar por varios museos para
cuidar los detalles de vestimenta y objetos relacionados con la época.
¿Quiénes les dieron para adelante con el proyecto?
En la interna se lo presentamos a muchos amigos y causó mucha
risa, disfrutaban leyendo los capítulos que teníamos a modo preview en
el celular pero muchos de ellos descubrían cosas diferentes,
interpretaban diferente. Eso a nosotros nos parecía fabuloso porque ahí
es donde surgía efecto todo el relevamiento histórico que generamos
desde el humor. No hicimos chistes porque sí, creemos que hay un
contenido.
Hubo muchas visitas a museos y, como te dije anteriormente, leímos
a historiadores y revisionistas siempre búscandole una vuelta de
tuerca para darle nuestra impronta.
¿Quién hace qué en Silva Bros?
Primero que nada, queremos aclarar que a nosotros nos encanta que
nos confundan y que no sepan quién es quién. Es parte de nuestra
identidad. Somos uno solo, no importa quién hace qué. Ambos somos
ilustradores, sin estilos marcados. No nos gusta autocopiarnos todo el
tiempo y si lo hacemos, creemos que estamos haciendo las cosas mal.
Se presentaron a los Fondos Concursables y ganaron. ¿Estaban convencidos de que les iban a seguir este viaje?
La esperanza siempre la teníamos. De lo contrario, nunca
nos hubiésemos presentado. Acá es donde destacamos a Rodolfo
Santullo, que nos tiró la idea de presentarnos y nos alentó en todo
momento.
¿Cómo recibió el público la historia del Prócer Zombie? ¿Alguna reacción que les haya sorprendido?
El libro, si bien recién salió del horno, tuvo mucha campaña de
expectativa y la recepción en general fue muy positiva. Creemos que el
punto más fuerte es que es un producto bien nacional, cualquiera se
puede identificar con el libro y hacerse fan de un héroe más humanizado y
no tan fantástico.
Y en cuanto a respuestas que hayan sorprendido, sí, pero están
vinculadas mas bien a un comentario negativo. Personas que se
sintieron sumamente ofendidas. Cuando fue tapa en el diario La
República, una persona comentó en las redes que eramos unos malnacidos e
ignorantes. Pero más que sorprendernos, nos daba mucha gracia, porque
su argumento pasaba por insultarnos a nosotros que criticar la obra en
sí.
También hubo un militar que nos mandó un mensaje por privado en
facebook hablando que el pabellón artiguense era propiedad
intelectual suya (¿?).
¿Dónde se puede comprar y cuánto cuesta?
El punto de venta principal somos nosotros mismos (aquí).
Además, tienen la ventaja de poder comprarlo firmado con un dibujo del
prócer. Luego, en muchas librerías del país. Es un libro editado por
Estuario y Grupo Belerofonte. El precio: 350 pesos orientales. Uruguayos
no, orientales.
Novela gráfica de Serra y Peruzzo que explora algunos dramas existenciales muy orientales.
Matías Castro05 ago 2016
LA ÚLTIMA novela gráfica de Nicolás Peruzzo
tiene dos puntos a favor. O tres. Narra una buena historia de forma
contundente. Vuelve a desafiar las convenciones editoriales y
comerciales de la vieja escuela. Y habla de Uruguay, sin pretender
hacerlo. Eso convierte a Peruzzo en uno de los autores más interesantes
del panorama actual, tanto en historieta como en literatura.
Rincón de la Bolsa es una novela gráfica escrita
por Peruzzo y dibujada por Gabriel Serra, un talento a tener en cuenta.
Narra la historia de un auditor que llega al ficticio pueblo de Rincón
de la Bolsa a realizar la auditoría de la fábrica textil Larsen S.A. una
empresa que movió la economía del lugar durante décadas y que ahora
está cerrada. La referencia a Larsen, el protagonista de El astillero
de Onetti, no es casual, como se reconoce desde el prólogo, pero
tampoco es directa, ya que la narración y su tratamiento siguen sus
propios derroteros.
"Esto era lo maravilloso de trabajar acá. No hacía falta aspirar a más", dice Marrero, uno de los personajes. "Y
algo parecido me pasa con el pueblo, en mis 67 años nunca salí de
Rincón de la Bolsa. ¿Para qué? Si todo lo que uno necesita lo tiene acá…
Acá tenemos un dicho: Nadie está contento de venir a Rincón de la
Bolsa, pero irse los pone mil veces más tristes". Estas citas son
ejemplos de todas las ocasiones donde el libro despierta ecos de la
idiosincrasia uruguaya, de esa emigración permanente y los dilemas
existenciales que conlleva.
El retrato del pueblo diminuto y sus peculiaridades son
uno de los hallazgos del libro, apoyados en buena medida por el dibujo
de Serra. Su capacidad para narrar desde las imágenes se refuerza por el
hecho de que Peruzzo es también dibujante (sus cómics Ranitas y La mudanza son una buena referencia), hecho que facilita la química entre ambos.
Otro de los hallazgos del proyecto tiene que ver con su
distribución. Está a la venta en librerías, pero también se puede
descargar de forma gratuita desde la web del sello Ninfa Comics. Todas
sus otras historietas se han editado desde la autogestión, con el mismo
criterio. Contra todos los pronósticos, los lectores crecieron y la
difusión y las ventas aumentaron (en algunas ferias incluso los lectores
han podido optar entre la versión en papel a la venta o la versión
digital gratis, ofrecida en un pendrive).
RINCON DE LA BOLSA, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra. Ninfa Comics/Estuario/Belerofonte, 2016. Montevideo, 56 págs.
En su columna Qué Leer, Natalia Mardero recomendó "Pichis" de Martín
Lasalt que "toca temas de la marginalidad sin conflictos, es una novela
contundente y muy linda de leer", según nuestra columnista. Además
trajo una novela gráfica llamada "Rincón de la Bolsa" de Nicolás Peruzzo
y Gabriel Serra.
RINCÓN DE LA BOLSA: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Rincón de la Bolsa. Guión: Nicolás Peruzzo. Arte: Gabriel Serra. Portada: Gabriel Serra. 56 páginas a color. Estuario Editora / Grupo Belerofonte / Ninfa Comics. ISBN: 978-9974-91-226-7. Uruguay, mayo de 2016. Descarga gratuita desde el sitio web de Ninfa Comics aquí.
Boludeando por
internet, mientras buscaba el sitio web de Ninfa Comics para descargarme
esta historieta, encontré que Rincón de la Bolsa es (o fue) el nombre
real de una ciudad emplazada en el área metropolitana de Montevideo.
Desconozco si la aldea que pintan Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra en la
novela gráfica Rincón de la Bolsa se corresponde fehacientemente
con la que está (o supo estar) en los mapas; y la verdad es que no
importa mucho a la hora de entender el fresco social, político y humano
que los autores transmiten con veracidad, nervio melancólico y esa
sensibilidad de íntimo desasosiego que sólo late en las orillas
rioplatenses.
Pensada y realizada para entablar un sincronizado diálogo ideológico, temático y estético con El astillero
de Juan Carlos Onetti, la ciudad-pueblo a la que llegamos como lectores
es el reflejo ideal de un Uruguay multitemporal, fusión simbólica que
condensa en unos días de ficción el regional tránsito histórico que va
de los tumultuosos ’60 a los traumáticos ’90. De ahí (supongo) la
imposibilidad de escapar de esa atmósfera densa, pesada, agobiante, tan
cansina como cansada, que resume el estado valdemariano de muerte
suspendida, de falsa vida prolongada en la que han caído el lugar y sus
habitantes.
La razón es tan
simple como conocida. Tras el cierre de la textil Larsen (homenaje
directo al protagonista de la novela que Onetti publicó en 1961), el
pueblo anarco-comunista de Rincón de la Bolsa encalló en esta zona
fantasma que se engulló los trabajos, la dignidad y la identidad de las
familias del lugar. La pulseada que ganó la nueva cultura empresarial
del capitalismo salvaje, la perdió aquella veterana concepción sindical
que tenía en el ascenso social de la clase trabajadora su motivación
principal.
Cinco años
después del fin del mundo, el impacto social sigue golpeando con la
misma fuerza, con la misma persistencia. Rincón de la Bolsa está hecho
bolsa, no llega a ser ni la sombra de lo que supo ser gracias a las
conquistas sociales que les fueron vilmente arrebatadas. A este paraje
olvidado de las manos de Dios y del Estado cae un auditor, atravesado
por problemas familiares y existenciales, para decidir sobre el futuro
inmediato de la textil. Sin saber que el proceso lo llevará a decidir
también sobre su futuro inmediato y sobre el futuro inmediato del
pueblo, sus habitantes y las recargadas expectativas que su presencia ha
generado en las calles, las casas y las mesas del lugar.
Más allá de la
afiatada crónica del desbarranque programado de un proyecto industrial,
esta recopilación expandida de la historieta serializada en la revista Lento
entre abril y diciembre de 2015, consigue poner en palabras, en
rostros, en emociones, la profundidad de las cicatrices causadas por la
aniquilación del Estado de Bienestar. No sólo en el desamparo colectivo
generado por la retirada de las políticas sociales redistributivas e
igualadoras, sino (y sobre todo) en el ámbito privado de las personas,
hombres y mujeres a quienes les fue quitado todo, hasta la capacidad de
imaginarse felices.
Parece fácil constatar el crecimiento (incluso el “auge”) del
cómic uruguayo en los últimos seis u ocho años. Hay, de hecho, varias
líneas especialmente visibles: la consolidación de proyectos editoriales
(en particular Grupo Belerofonte, seguido por Dragon Comics y Ninfa
Comics, con el grupo GAS a cierta distancia) y de un pequeño grupo de
guionistas liderado (en más de un sentido, pero detallarlo sería motivo
para otra nota) por Rodolfo Santullo, sobre quien es ya un lugar común
señalar su buen hacer y -detalle para nada menor- su prolificidad. Es
posible, de hecho, que las virtudes y defectos de Santullo como
guionista sean también los defectos y las virtudes de la escena
historietística local, al menos en lo referente a los guiones.
Esto, me parece, es particularmente visible en dos novelas gráficas de aparición reciente: Aram el armenio, con guion de Abel Alves y arte de Majox y Lara Lee, y Rincón de la Bolsa, con guion de Nicolás Peruzzo y arte de Gabriel Serra. Novelas sólidas, bien hechas, pero, a la vez, creaciones en cierto modo conservadoras.
La última fue publicada por entregas en Lento, y
correspondió a José Gabriel Lagos, editor de la revista, aportar el
prólogo. Se trata de un texto valiosísimo, en tanto propone una serie de
líneas de lectura particularmente clara, ofrece un vínculo fértil con
una tradición literaria y contagia de entusiasmo al lector. Sería muy
difícil contradecir a Lagos cuando comenta la relación de la historieta
de Peruzzo con Juan Carlos Onetti y, en particular, con El astillero
y una de sus “interpretaciones” más consagradas. En el guion de
Peruzzo, ese recurso de referencia al centro del canon narrativo
uruguayo sirve para espesar significados; Onetti jugó a aceptar y negar
la lectura de su novela como una alegoría del Uruguay del neobatllismo
ya decadente, y Peruzzo, hábilmente, instala su alegoría en el mismo
juego. Ya desde la portada, donde se ve un edificio venido a menos que
ostenta un cartel que dice “Larsen SA”, el lector puede pensar que va a
encontrarse con una novela gráfica en la que la decadencia de una
fábrica remeda la del país, de la misma manera en que la
decadencia del astillero onettiano remeda... bueno, ya me entendieron.
Esa instalación de una alegoría, sin embargo, podría ser mejor pensada
-y acá aparece otro gran acierto de Peruzzo- como una modulación
de cierta alegoría, ya que si la onettiana se da por sentada desde el
comienzo, a medida que se avanza en la novela gráfica cobran especial
relieve otros asuntos, más vinculados con el proceso del protagonista y
no menos onettianos.
En manos de un guionista menos hábil, esa referencia podría ahogar o agotar la narrativa, pero eso no pasa en Rincón...
En la línea de las virtudes del trabajo de Santullo visibles en la obra
del grupo de guionistas mencionado (en el que cabe listar a Peruzzo, a
Pablo Roy Leguisamo y a Martín Magnus Pérez), sin duda
el manejo hábil de las estructuras narrativas, la economía de medios y
el conocimiento de referentes literarios (géneros o escritores) son los
valores que se persiguen y, en general, se alcanzan. Peruzzo logra armar
un relato sólido, dinámico y ágil.
Los defectos señalables, por cierto, no pesan más que lo mejor de lo
propuesto por la novela. Es cierto que hay una suerte de ansiedad en
Peruzzo por compactar significados y alusiones en pocas viñetas, y que a
veces se vuelve involuntariamente gracioso cómo cada personaje que toma
la palabra se pone a discurrir sobre los males que aquejan al lugar
donde vive, y suelta parrafadas sobre la vida y obra de los vecinos del
lugar. En una obra significativamente más larga, esto quizá no habría
sido un punto en contra, pero dada la brevedad de Rincón... se trata de un detalle que realmente no juega a favor.
Del mismo modo, Peruzzo parece atento a no contravenir prácticas
consagradas y a construir su narrativa de acuerdo con los manuales más
en uso. La división en “actos” de Rincón..., por ejemplo, es
sumamente notoria y hasta un poco forzada (en Santullo esto suele verse,
al menos en sus mejores momentos, como más natural). Si esa prolijidad
no operara, de hecho, en relación con un evidente descenso del
protagonista a una forma gris del infierno, iría en detrimento de la
potencia del libro. Pero esto no sucede: si entendemos que lo que le
importa a Peruzzo es más bien “cumplir” con códigos de artesanado y
-quizá sea un término clave- profesionalidad, queda claro que
su principal logro al respecto es que, desde esa actitud poco jugada o
conservadora, la novela logra abrirse camino en expresividad e interés.
Hay que señalar que buena parte del balance positivo de Rincón...
(y de su mencionada expresividad) tiene que ver con el hermoso arte de
Gabriel Serra, que por momentos parece heredero de los momentos más
expresivos de Matías Bergara, por mencionar un referente reciente y
local. En cualquier caso, la construcción del pueblo, la fábrica y las
playas por las que caminan los personajes es impecable. Serra construye
un clima aplastante e implacable, tanto que es fácil ponerse a imaginar
relatos de Onetti vueltos imagen por la mano de este dibujante.
La pesadilla de la historia
El caso de Aram el armenio es similar; de hecho, no sería un juicio muy desencaminado señalar que ambos libros son correctos, funcionan
y, a la vez, no llegan realmente a asombrar o sobrecoger, al menos
desde una operación tan antinatural como la implícita en separar el
guion del arte visual (porque el de Serra sí funciona como un golpe al
lector).
Abel Alves tiene su fuerte en el humor geek y delirante de la serie Zombess;
sin embargo, ha dado también muestras de ese profesionalismo,
versatilidad y buen hacer narrativo que la escena local privilegia sobre
otros valores posibles (la experimentación, el desafío al lector,
etcétera). En Aram..., el tema histórico -el genocidio del
pueblo armenio a manos del Imperio Otomano- impone, por supuesto, una
actitud de respeto hacia la fuente “real” de la narración y una
sensibilidad cuidadosa, y en ambas cosas Alves sale adelante. Como en la
novela de Peruzzo, los defectos apenas comprometen el balance final, y
de hecho las relecturas -incluso más que en el caso de Rincón...-
terminan por “convencer” de que ciertas zonas de la trama funcionan
bien (o mejor de lo que se pensaba), pese a una primera impresión
contraria.
Una de las estrategias más claras de Alves en Aram... es
rehuir absolutismos o maniqueísmos, apelando a complicar las facciones
en pugna. Dicho de un modo burdo, hay en esta novela gráfica -de las
pocas o poquísimas que abordan el tema– turcos buenos y turcos malos,
armenios simpáticos y hasta heroicos, y también armenios… pues, no
tanto. Esta estrategia -que es, por qué no decirlo, también de manual-
se convierte en uno de los ejes por los que prolifera la construcción de
significado (narrativo e histórico, por tanto, también político) de Aram...,
que fluye desde esas premisas y condiciones iniciales hasta un
desenlace quizás un poco simple y una última página que no está a la
altura de sus momentos más expresivos. La elección de Majox y Lara Lee
para el arte visual del libro es un detalle clave. Alves es un dibujante
más que atendible (brilla en el registro de la ya mencionada serie Zombess),
y a la vez demuestra ser capaz de detectar que para ciertos guiones su
estilo no es el más adecuado. Hace ya algunos años, su colaboración con
el entrerriano Nahuel Nahus Silva generó Sangre y sol, un libro atendible pero con altibajos notorios, sobre todo en la parte gráfica; el aspecto visual de Aram…, en cambio, es impecable, tanto desde el dibujo como -diría especialmente- desde el coloreado.
Tanto Aram… como Rincón… exhiben equipos de
dibujantes y guionistas notoriamente competentes; en el contexto de la
escena historietística nacional reciente, en la que la apuesta por la
profesionalidad, la consistencia y la versatilidad es sin duda una clave
del crecimiento y la visibilidad de los artistas, aparecen como libros
valiosos, sólidos, que construyen o confirman la buena salud de la que
goza el cómic uruguayo (o rioplatense, o iberoamericano, dado que Majox y
Lara Lee son argentinas y Alves, gallego). En ese sentido, sus
propuestas son más que bienvenidas. En cuanto al goce de la lectura, los
dos libros cumplen. Ambos son excelentes muestras de lo que se está
publicando en historieta por estas latitudes, y sin duda aportan más
argumentos a la hora de establecer el talento en potencia y en acto de
sus creadores, así como la manera o las maneras en que se configura esa
escena local.
Nicolás Peruzzo edita su novela gráfica Rincón de la Bolsa.
Nicolás Peruzzo. Foto: Darwin Borrelli
25 jun 2016
Como muchos jóvenes de su generación, Nicolás Peruzzo descubrió los comics con los X-men,
aunque reconoce que comenzó tardíamente a realizar viñetas: a los 27
años, cuando el estándar es hacerlo a los 20, dice Peruzzo.
Estudiante de Ciencias Económicas, decidió lanzarse de
lleno a las caricaturas cuando ganó un concurso de dibujos organizado
por Montevideo Comics, donde el personaje principal, una rana, se
quejaba de que esos certámenes estaban arreglados.
Así nació Ranitas, su primer libro
autobiográfico, donde cuenta sobre esa generación de jóvenes bisagra de
los 90, que no se identificaba ni con Los Estómagos, ni con las bandas
del nuevo milenio. Su segundo trabajo, titulado La mudanza,
volvió a explorar la melancolía de la juventud también con una mirada
biográfica. Allí se cuentan los veranos en Parque del Plata donde con
sus amigos pasaba las tardes.
También ha publicado librillos para entidades como el
Poder Legislativo (un comic sobre la Constitución par niños y otro para
jóvenes), y otro de Bandas Orientales, donde se repasa en viñetas la historia del Uruguay.
Su más reciente trabajo es Rincón de la bolsa,
una novela gráfica que editó periódicamente en la revista Lento, ahora
reunida en un libro propio. Se puede descargar gratis en la web Ninfa
Comics.
Es un comic que habla de un Uruguay que parece lejano
en el tiempo, aunque se sitúa tras la crisis de 2002 con una mirada
nostálgica y con guiños a El Astillero, de Juan Carlos Onetti (como nombrar Larsen a la textil, como el apellido del protagonista).
Aunque venía trabajando como caricaturista cómico, a
Peruzzo le pidieron un drama, "una tira serializada y que cada capítulo
fuera autoconclusivo". Entonces decidió contar una historia madre, a la
que después le agregó 15 páginas en el medio, para que no quedaran los
capítulos cortados "porque la idea era que cada mini arco de cuatro
páginas se fuera cerrando", dice.
Un auditor llega a ese lugar, Rincón de la bolsa, "a
hacer un trabajo que no se sabe exactamente qué es", lo que genera mucha
especulación por parte de los integrantes del pueblo, y esa es la
historia subyacente.
Para crear esta historia, Peruzzo utilizó lo aprendido mientras trabajó en un estudio contable.
En ese entonces lo enviaban a distintos pueblos del
interior "que se habían muerto porque tenían una fábrica, pero que había
desaparecido. Algunas fueron reabiertas, pero que ya no eran lo que
fueron antes", dice Peruzzo. Aquellos lugares, parecían pueblos
fantasmas, aunque los que quedaban eran personas muy pintorescas. De
muchos de ellos tomó sus historias, a modo de inspiración, para este
libro.
Por Carol Milkewitz ///
Todos los temas se pueden contar a través de la historieta. Y en el caso de Rincón de la Bolsa, “todo” incluye la crisis económica, el desamor, la violencia y la angustia.
En solo tres capítulos, este relato muestra la decadencia de un
pueblo del interior. Cada uno es precedido por una página a color con el
dibujo de un objeto representativo de la historia: un portarretratos
roto, un barco de papel, un cuaderno de tasación de activos por Jaime
Moleda.
¿Quién es Jaime Moleda? El protagonista del libro, a quien el
guionista de esta novela define como “rígido, formal y fóbico a los
cambios”. Viste siempre de traje y corbata, y es extranjero en Rincón de
la Bolsa, localidad donde se desarrolla la trama y un lugar en el que,
en apariencia, no sucede nada.
En palabras de uno de los personajes de la novela, conductor de
ómnibus: “Ni plazas, ni árboles, ni saneamiento… Este lugar es una
tristeza. Es como ver a un perro agonizando después de que lo atropelló
un auto”. Sin embargo, a medida que pasan las páginas comienza a
revelarse qué hay detrás de ese letargo.
El pueblo es visto a través de la mirada de Moleda, enviado allí para
auditar la textil Larsen S.A., cerrada cinco años atrás. El relato va
de lo general a lo particular, presentando cada vez más y más detalles, a
un punto que llega a abrumar al protagonista (y, probablemente, al
lector).
Con sus colores opacos, personajes onettianos, arrugas en las
frentes, diálogos cortantes y cuestionamientos (“¿Vos soñabas con el
final feliz?”), el libro encastra lo escrito con lo visual en un
resultado de pura desesperación.
Esta novela gráfica fue publicada originalmente en 2015 por entregas
en la revista Lento. En junio de este año, aquellas páginas creadas por
el guionista Nicolás Peruzzo y el ilustrador Gabriel Serra, ambos
uruguayos y treintañeros, se transformaron en un libro editado por el
sello Estuario.
Los autores ya habían trabajado juntos en el volumen Relatos de Ciudad Fructoxia (2009) y en Bandas Educativas,
un proyecto de creación de historietas de contenido educativo digital y
gratuito. Gracias a ese pasado en común, el proceso de trabajo se dio
de forma muy natural. La versión digital esta disponible online en forma gratuita en el sitio web de Ninfa Comics,
pero Peruzzo opina que cuando un producto artístico tiene una versión
física atractiva –como en este caso– los lectores estarán interesados en
adquirirla.
Rincón de la Bolsa, de Nicolás Peruzzo y Gabriel Serra
Estuario, 2016
56 págs.
Prócer Zombie, una idea original y divertida que debió ser más extensa
La novela gráfica trae a José Artigas al presente para una aventura hilarante
Llega
un momento en el que un país puede mirar atrás, tomar a sus figuras
icónicas (positivas o negativas) y apropiarse de ellas para generar
risas. El musical Hamilton es sensación en Estados Unidos con una trama sobre uno de los padres fundadores de ese país; la novela y película alemana Ha vuelto transportan a Adolf Hitler al presente; y en Uruguay, el cómic Prócer zombie se encarga de resucitar a Artigas y traerlo a la Montevideo actual.
Este
chiste es más fácil de hacer hoy que hace algunos años (que le
pregunten a El Cuarteto de Nos por este tema), aunque de todas formas el
texto no es una burla a Artigas sino una apropiación humorística de
este personaje, así como de otros nombres clave de la historia uruguaya
quienes también aparecen a lo largo de la historia de los Silva Bros.
En un formato de tira cómica, repartido en 17 capítulos de no más de cuatro páginas cada uno, la historia de Prócer zombie
es simpática y entretenida. Ver a Artigas refiriéndose a Ansina como
"un gran ñeri", o festejando un gol de Paraguay logran sacar carcajadas,
aunque queda la sensación de que la historia se podría haber
desarrollado mejor en un formato más extenso o sin tantas divisiones,
más cercano a una novela gráfica tradicional ya que el final de varios
capítulos e incluso el de la historia completa queda algo trunco. De
todas formas, la posibilidad de una eventual segunda parte se encargará
de atar los cabos sueltos.
Más allá de ser un héroe poco
convencional, El Prócer no deja de ser un personaje querible al igual
que el reparto que lo rodea. Ansina es uno de los personajes más
destacados y graciosos.
De todos modos y más allá de algunos defectos, Prócer Zombie
es una propuesta interesante tanto a nivel de su guión como de
ilustraciones. Con una combinación entre el cine de terror de clase B, cómics
como Patoruzú, el arte pop, y el estilo de la época artiguista, la obra
es llamativa a nivel visual y logra ser espectacular y épica. A esto se
suma la atractiva presentación del libro, y a los "bonus" como las
fichas de personajes que se encuentran al final del libro. Con su humor geek y su estilo llamativo, Prócer Zombie
es un proyecto curioso y divertido en la propuesta editorial uruguaya.
Más allá de que el resultado final deja un gusto a poco, vale la pena
leerlo, y esperar que las aventuras del cadavérico Artigas tengan
continuación.
Datos
$ 350 es el precio de Prócer Zombie, de Silva Bros. (editorial Estuario, Belerofonte 72 páginas)
HISTORIETA › ALEJANDRO FARIAS, UN GUIONISTA FUERA DE NORMA
“Busco caminos alternativos”
Viene de Letras, en la UBA, y la epifanía que le
permitió cuajar su estilo está vinculada al teatro argentino
contemporáneo. Recientemente, Farías publicó ¿Qué he ganado con
quererte?, una historieta dedicada al escritor uruguayo Felisberto
Hernández.
Por Andrés Valenzuela
Es difícil
circunscribir la figura de Alejandro Farías a un movimiento particular
de los últimos años de la historieta argentina. Es cierto que entró a
ella en el movimiento fanzinero de finales de los 90, pero para cuando
llegó el fenómeno se preparaba –sin saberlo aún– para comenzar su etapa
de edición autogestiva. Por edad (cumple 38 a fines de mes), tampoco
cabe en el bloque de los que recién empiezan. Muchos menos por su labor
como editor junto al dibujante nicoleño Marcos Vergara, con quien llevan
adelante LocoRabia, uno de los sellos más sólidos y prolíficos de la
última década, con casi 70 libros publicados. Su formación como
guionista tampoco tiene paralelo con el de muchos de sus colegas. No
estudió con ninguno de los íconos del sector: viene de Letras, de la
UBA, y la epifanía que le permitió cuajar su estilo está vinculada al
teatro argentino contemporáneo. Además, su trabajo diario no tiene que
ver con el dibujo, sino con la ópera, porque es productor en Buenos
Aires Lírica. Recientemente publicó ¿Qué he ganado con quererte?, una
historieta dedicada al escritor uruguayo Felisberto Hernández que le
valió una nominación en la categoría “Mejor guionista” de los Premios
Carlos Trillo, que se entregarán en el festival internacional de
historietas de Rosario Crack Bang Boom.
“Un compañero me había contado la historia de Patria, esta esposa
espía de Hernández y me había quedado pendiente hacer algo, pero no
sabía qué”, recuerda Farías sobre los orígenes del libro. Luego se
cruzaron en su camino obras como Asterios Polyp (de David Mazzucchelli) y
sintió que el rumbo iba por el lado de los juegos narrativos. “Se me
ocurrió esta historia de una inexistente historietista uruguaya
queriendo hacer la vida de Felisberto”. Así, la historia oscila: “Me
gustaba esa contradicción entre la historieta intelectual, comprometida
con la forma y las vanguardias que ella pretendía hacer y cómo termina
subida a la historieta de aventuras cuando descubre lo del espionaje en
la vida de Felisberto”. Luego surgió el apoyo de los Fondos Concursables
del Ministerio de Educación y Cultura uruguayo, a los que podía aplicar
si participaba un dibujante del otro lado del charco, que resultó
Junior Santellán. Investigación, guión, un largo período de dibujo y a
imprenta. A Farías le encanta investigar para sus obras. Y claramente la
literatura le tira de la manga. Pronto publicará La vida está en otro
lado, una historieta con la que ganó un apoyo del Fondo Nacional de las
Artes que novela la relación entre Bioy Casares, Jorge Luis Borges y
Victoria Ocampo.
“Ambas son una cruza de ficción y biografía, una cosa que siempre me
interesó hacer: ahora está dibujando Daniela Kantor otra que es Mi
padre, Marylin y los bastones largos, sobre la lucha homosexual durante
la dictadura, que también supuso toda una investigación.”
Pese a su amor por la literatura, Farías se reconoce lector de
historietas “de toda la vida”, aunque se volcó a las letras porque no
concebía la posibilidad de ser guionista. Cuando se encontró con eso, el
shock fue tan fuerte que recién en el último tiempo pudo retomar una
novela y un libro de cuentos pendientes. De la literatura, reflexiona,
se trajo “cierta manera de narrar”, que al comienzo “tenía mucho texto
en off” y que es “ahora más equilibrado”.
Para alcanzar eso, Farías entiende como fundamental la aparición de
la colección Teatro en viñetas, que LocoRabia publica con apoyo del
Instituto Nacional del Teatro. “Ahí empecé a pensar a los personajes
como actores, dejé el vicio de la voz en off y el texto excesivo,
comprendí un montón de cosas que quizás ya las sabía desde la teoría,
pero me di cuenta que finalmente las había incorporado”, señala. Buena
parte de eso se materializó en Silencio, Hospital, una obra
prácticamente muda que guionó para el trazo de Víctor Zelaya y que
publicó Ediciones Noviembre. “No salió por LocoRabia porque con Marcos
tenemos una regla de oro que es que si a alguno de los dos no le gusta
algo, no sale, y Marcos tenía algunos peros con esa obra”, cuenta.
Aunque lo tienta publicar sus obras en sellos ajenos, entiende que el
camino autogestivo y la búsqueda de obras que no se encuadran en los
derroteros habituales de la disciplina lo obliga a buscar sus propias
puertas para publicar. “Como veo que en el camino más comiquero, de
ciertas revistas y editoriales, no estoy siendo convocado, busco caminos
alternativos creándomelos: Teatro en Viñetas, ir a Uruguay a presentar
un proyecto, mi el contacto con el CCEBA.”
LocoRabia es el sello local que más atención presta a los apoyos
institucionales para publicar. El Centro Cultural de España en Buenos
Aires colaboró en la salida de varios libros de su colección. El INT ya
sostuvo cuatro volúmenes de Teatro en Viñetas. Y el sello mismo forma
parte del colectivo Mojito junto con tres editoriales uruguayas y
recurre a la coedición para ampliar su alcance. “El gran objetivo era
que funcionara sin espalda económica, porque no la teníamos”, explica.
“Los libros tenían que vender o esto se moría: ahí empezamos a
desarrollar un equilibrio entre obras más clásicas, más vendibles, como
un Quique Alcatena, que más allá de su valor artístico como rescate
editorial vende, y primeras obras de otros autores, que quizás nos
gustaban mucho pero no vendían tan bien.” Desde Traición, el primer
libro, publicado en 2008 hasta hoy ya suman casi 70 títulos y Farías
reconoce que “es difícil saber cuándo parar” y si conviene separar algo
de plata para ellos mismos en lugar de seguir volcándolo a las
imprentas. “(Daniel) Divinsky nos dijo que cuando el libro 1 pague el
libro 100, recién ahí podíamos hablar de una editorial, y un poco es
verdad, porque la novedad es lo que más vende, pero el catálogo tiene su
peso también.” En ese catálogo figuran desde clásicos como Acero
líquido (que ya vendió alrededor de 3000 ejemplares) hasta reconocidos
autores europeos como Nicolás De Crecy (Super Monsieur Fruit) o el
premiado Thomas Ott (con quien ganaron los últimos premios Comicópolis).
Ocho años después de ese primer libro, LocoRabia sigue vivo, la
relación con su amigo y socio Marcos Vergara se sostiene y el sello es
referencia ineludible del campo. “Cada vez más soy un enamorado de la
historieta”, asegura Farías. “Van ocho años, no se genera una ganancia
significativa, ¿cuánto tiempo...? Pero uno vive de plata y de cosas
aéreas que le hacen bien y cada libro es un problema que me gusta
plantearme. No sabría qué hacer si no tuviera esto.”
Colección Charquito Nº 20. (Co-ediciones con Loco Rabia, Argentina).
ISBN 978-987-3712-28-9
El planeta se ha ido al garete. Los recursos, agotados por completo.
Mientras los pobres se hacinan, los ricos adquieren la posibilidad de un
programa especial, compran el ser criogenizados y lanzados al espacio, a
por una vida mejor.
Pero... ¿qué pasa si te estafan?
Eso tendrá que descubrir nuestro protagonista en esta historia que
combina la ciencia ficción post apocalíptica con los misterios de cuarto
cerrado.
Reflejo
NOVELA GRÁFICA - AVENTURA
Guión: Rodolfo Santullo. Dibujos: Jok.
72 páginas. 16 cm x 23 cm. BN.
Colección Charquito Nº 21 (Co-ediciones con Loco Rabia, Argentina).
ISBN 978-987-3712-27-2
"Los sueños, sólo sueños son" se repite la detective de policía Lorena
Baffo a medida que investiga una serie de asesinatos cuya ejecución ha
soñado... con ella misma como la asesina.
Rodolfo Santullo y Jok nos transportan a un futuro cercano donde los
androides y los coches voladores son moneda corriente, pero el asesinato
en serie, la corrupción y los más oscuros secretos, también lo son.
El color de la nieve
NOVELA GRÁFICA - AVENTURA
Guión: Alejandro Farias. Dibujos: Tomas Gimbernat.
921 páginas. 16 cm x 23 cm. BN.
Colección Charquito Nº 22 (Co-ediciones con Loco Rabia, Argentina).
ISBN 978-987-3712-29-6
“El color de la nieve” es fabula y sueño, alegoría y
misterio. Farias y Gimbernat consiguen que lo familiar y lo inquietante
se combinen en un relato sutilmente evocador.
The Silva Bros se merecen todos los halagos ya que de manera soberbia me han tapado la boca con su más reciente trabajo Prócer Zombie
no solo por la clase, al abrir las ventanas de la historia uruguaya
para que se oree del manoseo constante por parte del nicho de
historiadores histéricos, sino que además apenas me enteré de la
existencia de este material pensé que no podría ser nada bueno una
novela gráfica que relatara las aventuras de un Artigas Zombie.
Fue un golpe duro el que me di al leer nada más la primera página.
Caí rendido a los pies del humor que termina dominando toda la historia
hasta post credits. Y no solo eso.
La historia nos plantea a un Artigas que vuelve de la muerte como de
una mala noche – de 165 años – y se encuentra con el Montevideo de
2015.
La atención se centra en un principio en las reacciones de nuestro
Prócer Zombie que es invadido instantáneamente por las novedades de
esta época, edificios, luces, la fauna típica de la noche montevideana y
su jerga corrosiva. Así, también él se encuentra a sí mismo en
el relato colectivo y en los libros de una manera que le sorprende… y le
gusta.
Pero nuestro protagonista no estará solo en su calidad de zombie.
Habrá otros personajes de la historia nacional que erguirán sus
esqueléticos y putrefactos cuerpos en otros puntos de la ciudad para
unirse a nuestro prócer.. o no.
Temo que se me condene por decir que tan buena me pareció la
propuesta, la puesta en escena, la frugal paleta de colores y los
personajes que de manera progresiva van pisando firme, y donde
argumento-intensidad se mantienen equidistante durante todo el periplo,
que por momentos se puede llegar a olvidar el factor zombie.
HARRRTAMENTE recomendada esta joyita parida por de The Silva Bros que para hacer las cosas bien no les tembló la mano.
Prócer de Uruguay es
convertido en zombie en un cómic
En la historia, José Gervasio Artigas (1764-1850) revive en el 2015 tras
caer un rayo sobre el Mausoleo que guarda sus restos en el centro de
Montevideo. Foto: Captura de pantalla
En la historia, José Gervasio Artigas (1764-1850) revive en el 2015 tras
caer un rayo sobre el Mausoleo que guarda sus restos en el centro de
Montevideo. Foto: Captura de pantalla
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Agencia AFP
10 de febrero de 2016 17:31
Dos jóvenes hermanos decidieron dar un novedoso y provocativo giro a la
historia local con el lanzamiento de un libro de cómics que tiene como
personaje central al venerado prócer de Uruguay, José Gervasio Artigas,
quien vuelve a la vida como un zombi.
Según confió a la AFP Leonardo Silva, de 36 años y creador de la tira
'Prócer Zombie' junto a su hermano Andrés Silva (29) -conocidos como los
Silva Bros -, se prevé lanzar el libro en papel para mediados de mayo
con un tiraje inicial de mil ejemplares. Para ello “están previstas
cinco presentaciones en Montevideo y una en el exterior” , posiblemente
en Rosario, Argentina.
“Puede que alguien se ofenda” , admitió Silva, sobre poner como eje a el
máximo exponete de la independencia uruguaya e ícono militar local
-algo que ya le ha dado dolores de cabeza legales a otros artistas-,
pero consideró que “al final no creo que pase nada...nosotros lo vemos
apenas como una obra de ficción” .
“Nosotros lo hicimos a modo de humor, ni siquiera por burlarse del
prócer.... jugamos con esa cuestión de revisionismo histórico, porque
tal vez nuestros héroes no son tan héroes en realidad ” , indicó el
artista, en medio del 'revival' internacional de los últimos años de
películas, cómics y ferias dedicadas a zombis.
Silva, ilustrador y animador, señaló que ya se están divulgando desde
hace un tiempo “varios episodios cortos a modo de avance” con dos o tres
páginas para ir preparando al público sobre la historia y abrir
expectativa con títulos como 'Resurrección Regreso' , 'Fénix' y 'Prócer
Superstar' .
El libro surge al ser escogidos por el Fondo Concursable para la
Cultura, del Ministerio de Educación de Uruguay, que le aporta fondos
para el proyecto de creación, lanzamiento y presentación por unos 190
000 pesos uruguayos (unos 6.240 dólares) y según Silva “ha tenido buena
recepción” inicial.
En esta historia, Artigas (1764-1850) revive en el 2015 tras caer un
rayo sobre el Mausoleo que guarda sus restos en el centro de Montevideo.
Allí se convierte en un muerto vivo que se hace del uniforme de un
desmayado Blandengue -cuerpo tradicional de caballería artiguense- y
vuelve a andar 200 años después en “ tiempos oscuros, de delincuencia,
corrupción ” y programas de TV para masas.
En los gráficos predomina “una paleta vieja” , casi sin colores, con
abundancia del negro, el blanco, algún rojo, marrones y ocre, aunque
aparecerán algunos cuadros aislados a todo color.
Los Silva Bros no tienen pensado cerrar por aqui las nuevas vivencias
del resucitado prócer, sino que ya piensan en una segunda parte “con
ideas que no entraron para este tomo” .
Los hermanos Silva son los creadores de Prócer Zombie. Foto: Leonardo y Andrés Silva
NICOLÁS LAUBER21 may 2016
Dos hermanos, Leonardo (36) y Andrés (29) Silva son los creadores detrás de la novela gráfica Prócer zombie, que acaba de lanzar Estuario Editora (350 pesos).
A 165 años de su muerte, José Gervasio Artigas vuelve a
la vida gracias a una desconocida pero poderosa fuerza del universo, y a
medida que va conociendo la nueva realidad se propone comportar
como el héroe que aparentemente no fue en su anterior vida terrenal.
El proyecto se pudo concretar gracias al impulso de los
Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura. Hace 20 años
ese mismo ministerio le entablaba un juicio al Cuarteto de Nos por la
canción "El día que Artigas se emborrachó" porque entendió que se
estaba difamando al prócer. Aunque el juicio quedó finalmente nulo, no
se permitió la venta del disco a menores de 18 años. Los tiempos han
cambiado: Prócer zombie va un paso más allá del Cuarteto en cuanto a irreverencia.
Hermanos y cuadritos.
Leonardo Silva dibuja desde chico, cuando consumía las
revistas de Disney y realizara con ese estilo "puras viñetas, una al
lado de la otra".
A los 15 años, descubrió los X-Men y Batman.
"Vi otras posibilidades de diagramación de la página y eso me abrió la
cabeza, porque además había otras proporciones. Entones comencé a hacer
personajes con ese estilo, estilizados, con pelo largo, y también cambié
el estilo de viñetas, más largas".
La idea inicial era hacer algo ágil, por lo que cada
capítulo no tiene más de cuatro páginas, para "que cualquiera lea un
capítulo y pueda terminarlo rápido", dice Andrés, y "también era un
desafío generar un argumento súper sintético por episodio. Aunque todo Prócer zombie
se basa en un concepto de síntesis, también los dibujos tienen una
paleta escueta, de tres tonos: ocre, marrón y un acento gráfico que es
el rojo", explica.
Con el bosquejo listo, acudieron al escritor y
guionista de historietas Rodolfo Santullo, quien les recomendó
presentarse a los Fondos del MEC. Les "presentamos siete páginas donde
mostrábamos de qué iba la historia: un Artigas resucitado que en vida no
era tan bueno, y que, cuando vuelve, ve lo que ha hecho la gente con
él, que lo ha transformado en un prócer que no cree ser", comenta
Andrés. "Un Artigas no tan ideal como nos lo presentaban las maestras, o
leíamos en los textos de historia cuando íbamos a la escuela".
Pero Artigas no es el único que vuelve a la vida
como zombi, ya que reaparecerán varios personajes de la historia
nacional, como Fructuoso Rivera, "quien era amigo de Artigas y en un
momento se pelea con él", por lo que colocaron a Rivera como el
antagonista del prócer. "Entonces, cuando viene a esta dimensión, ve que
Artigas está en todos lados y no entiende la razón", dice Leonardo, ya
que el caudillo colorado piensa que él debería de ser el prócer y no
Artigas.
Pero además de Rivera, en Prócer zombie
aparecerán otros personajes históricos como Juan Antonio Lavalleja "y
los 32 orientales", además de Ansina, el más fiel servidor del prócer,
junto a una variedad de personajes cien por ciento Silva Bros., como el
plancha que intenta robar a Artigas o la trabajadora nocturna, que le
brinda un poco de amor al "prócer zombi", es que "si íbamos a hacerlo
bizarro, lo íbamos a hacer bien".
Mientras hacían este primer tomo, muchas ideas,
situaciones y personajes quedaron fuera, ya que el espacio no les daba
para poder desarrollarlos como querían, por lo que hay material para que
el prócer continúe su camino de redención.
"Para los futuros tomos, también queremos
desarrollar el contexto histórico", dice Andrés Silva. "Para ello usamos
los perfiles que dan de Artigas varios historiadores como Guillermo
Vázquez Franco, un revisionista que a veces lo destruye a Artigas. Pero
también leímos a Ana Ribeiro, Lincoln Maiztegui y Carlos Maggi, que son
conservadores, más de la historia tradicional, y que lo defienden un
poco más".
De conservador nada; Prócer zombie es una historia irreverentemente divertida.
Una imagen cuidada y legal.
Luego del juicio que le iniciara el Ministerio de
Educación y Cultura en 1996 a El Cuarteto de Nos, los hermanos
decidieron cerciorarse de no infringir ninguna norma. Fue en unas
charlas sobre gestión de derechos de autor donde Andrés Silva conoció a
dos abogadas en la materia, una especializada en audiovisual y la otra
en la rama editorial, y las consultó sobre los derechos de la imagen del
prócer José Gervasio Artigas.
Sobre la figura del prócer no encontraron elementos
como para que alguien pudiera sentirse agredido por el cómic. Leonardo
Silva agrega que también hablaron con Marcelo Rabuñal, director de la
película Detrás del mito, quien también usó la figura de Artigas, y "nos dijo que siguiéramos con el proyecto, ya que él se había asesorado también".
Una serie "en formato Patoruzú" y una visión diferente de un héroe
Se publicó Prócer zombie, un relato que revive a Artigas en el presente
Andrés y Leonardo Silva, autores de Prócer zombie
El cómic Prócer zombie
está protagonizado por un José Artigas resucitado misteriosamente que
de zombi tiene poco. No busca comerse a los vivos, y tiene la
personalidad con la que se fue a la tumba en 1850, pero a los autores
les gustaba el título.
Andrés y Leonardo Silva
(quienes firman como Silva bros.) decidieron que su versión del Jefe de
los Orientales tenga por rostro una calavera, "para mostrar que en
realidad no conocemos el rostro de Artigas", cuentan a El Observador.
Esto
también se refleja con el hecho de que la historieta se muestra como un
"documental que investiga detrás del mito" y busca presentar al
personaje como alguien "no tan prócer", sino como un ser humano con
fallas y defectos . "En realidad es medio 'pancho', pero en definitiva
en nuestra historia es un héroe. Diferente, pero un héroe", explican.
Los
Silva igualmente son conscientes de que hoy es más fácil hacer un
chiste sobre Artigas, o utilizarlo como figura humorística que hace 20
años. "Se ha perdido el miedo; antes se armaba lío y no se lo podría
ridiculizar", afirman.
El libro está compuesto
por 17 capítulos de cuatro páginas cada uno. "En formato Patoruzú",
acota Andrés, que explica que los capítulos combinan tramas más épicas
con otras que son más mundanas y urbanas.
Además, cuenta con fichas de los personajes y una serie de cartas de juego (en el estilo de la serie Magic) inspiradas por los juegos de la infancia de los autores.
De
todas formas, el proyecto bien pudo no haber salido del cajón. Prócer
zombie se originó como una ilustración única que mostraba la mano de
Artigas saliendo de la tierra, y que estaba inspirada por el trabajo de
un amigo (llamado Miami Zombie) que fue realizado en 2013. La
pieza pasó mucho tiempo abandonada hasta que la retomaron como una
animación 3D y allí le descubrieron su potencial multiplataforma.
Luego
de eso siguió la presentación a los Fondos concursables del Ministerio
de Educación y Cultura que, casualmente, les fueron otorgados el 23 de
setiembre, lo que permitió la publicación en formato físico de este
"primer volumen", que ahora llegó a las librerías.
Los Silva describen su trabajo en Prócer zombie como "artesanal", ya que hasta la fuente utilizada para los diálogos fue creada por ellos mismos.
Inspirado
por el cine de terror de clase B de los años 1950 y 1960, así como por
las historias de terror gráfico y el arte pop, Prócer zombie fue un
trabajo de equipo entre los hermanos.
Si bien
entre ambos realizaron el guion y los bocetos preliminares, luego fue
Leonardo el encargado de los dibujos finales, mientras que Andrés, quien
además es diseñador gráfico, es el encargado de la rotulación y los
detalles.
Además, la historia y las
ilustraciones están cargadas de guiños a la cultura popular. "Crecimos
en los años 1990, por lo que hay referencias a cosas de esa época, pero
buscamos que haya guiños que entiendan desde los freaks a los anti
freaks", explica Andrés Silva.
El libro,
editado por Estuario, ya está disponible en las librerías uruguayas o a
través del sitio de Facebook Silva Bros., y tiene un costo de $ 350. l
La profesora y Licenciada en Artes Visuales, Magister en Arte Latinoamericano y
Doctora en Ciencias Sociales con especialización en Comunicación (amén de historietista) Laura Cristina Fernandez (o Lauri, como firma) dedicó un extenso estudio a "Historietas por la Identidad" y "Acto de Guerra":
La historieta como relato de un trauma social en América Latina: los
La novela gráfica Prócer zombie presenta a un Artigas resucitado como muerto vivente en el Uruguay moderno
José Gervasio Artigas se levanta de la tumba y comienza a recorrer el Uruguay moderno. Ese es el concepto básico detrás de la historietaPrócer Zombie, un proyecto que ve cómo el héroe nacional uruguayo vuelve a la vida, convertido en un esqueleto andante, para salvar al país.
La
historia se inicia en 2015, "tiempos oscuros, de delincuencia,
corrupción y Tinelli" según el texto, cuando un rayo cósmico cae sobre
la urna con los restos de Artigas. El prócer toma la ropa de un
blandengue desmayado del susto y sale a la Plaza Independencia, donde se
ve asombrado por las luces y los edificios.
Este
proyecto creado por los hermanos Leonardo y Andrés Silva (Silva Bros) y
con fecha tentativa de edición para el mes de mayo enfrenta al prócer
con diversos personajes del Montevideo actual, quienes se debaten entre
el miedo, la incredulidad y el respeto ante el muerto vivo ilustre.
La
historieta también juega con el mito y la construcción colectiva
elaborada en torno a Artigas. El zombie no se reconoce en las estatuas,
bustos, libros y hasta tatuajes que encuentra con su rostro, algo que se
conecta con el hecho de que en realidad no se conoce con exactitud el
rostro de Artigas, sino que las imágenes conocidas se inspiran en un
retrato hecho en la vejez del prócer.
Incluso
le causan gracia los rasgos heroicos que le asigna la Historia. En
algunos paneles se ve al Artigas romántico que presenta la currícula
escolar, con el general peleando cual superhéroe contra varios soldados
españoles en la Batalla de Las Piedras con sable en mano y al grito de
"¡Tiranos Temblad!"; una lucha que el zombie niega haber peleado por la
resaca y el cansancio de una noche de copas con "algunas señoritas".
Cuando
encuentra un libro que menciona cómo lo siguió "un pueblo" durante el
Éxodo, Artigas se ríe: "¿Qué líder? Los que me seguían en ese entonces
eran gauchos a los que les debía dinero", dice el prócer en el comic.
Sin
embargo, el esqueleto parece dispuesto a convertirse en el héroe que la
gente cree que es, con la intención de ser el salvador que Uruguay
necesita. Según sus autores, esto se debe a que poco a poco, el
resucitado Artigas se va dando cuenta de la importancia que tiene su
figura en la identidad nacional actual y en el concepto que los
uruguayos tienen de él.
Todo esto lo llevará no
solo a convertirse en el héroe nacional que todos ya lo consideran,
sino también a adaptarse lentamente al mundo moderno. Para ello contará
con la asistencia de Escoria, un personaje que intenta robarlo cuando
emerge del Mausoleo de la Plaza Independencia pero que pronto se ve
convertido en una suerte de Ansina circunstancial del prócer.
Con una paleta de colores mínima en la que solo el rojo y el azul artiguista tienen lugar y un estilo sombrío, Prócer zombie
recibió uno de los Fondos Concursables que el Ministerio de Educación y
Cultura entrega anualmente, con lo que se está financiando la edición
física de este proyecto. ¿Llegará el mismísimo 18 de mayo? Sus autores
prefirieron no asegurarlo de momento.
Esta novela gráfica, de la cual se puede ver un adelanto en el sitio web silvabros.uy,
también mostrará el retorno como muertos vivientes de otros personajes
históricos uruguayos, como Juan Antonio Lavalleja, Fructuoso Rivera y
por supuesto el mencionado Ansina, así como otros viejos "amigos y
enemigos" de Artigas que también formarán parte de la historia.
En tiempos donde los zombies reinan en la ficción, y donde desde hace algunos años hay creaciones como Orgullo, prejuicio y zombies, o Abraham Lincoln, cazador de vampiros, la historia de Prócer Zombie se enmarca en una tendencia y representará otra forma de abordar la imagen del mito nacional.
Prócer Zombie, una novela gráfica de Andrés y Leonardo Silva
Y en la muerte también
Luego de 165 años en el más allá, Artigas regresa en plan zombie para convertirse en el libertador en el que lo convertimos.
Luego de 165 años, mediante una fuerza
desconocida del universo, un antiguo prócer de América vuelve a la vida
para establecer orden y equilibrio en la ciudad de Montevideo. Si bien
su estado inicial es un tanto amnésico, lentamente irá recobrando su
memoria. Por otro lado, no se reconoce en las tantas representaciones de
su figura en la ciudad ni logra comprender por qué la sociedad tiene
esa imagen inmaculada de su persona.
Siendo consciente de esta situación y todo lo que ello conlleva, toma
como premisa convertirse en ese libertador que la sociedad cree que
fue. Ahora, el propósito de su regreso cobra sentido pero no le
resultará nada fácil, pues deberá volver a su antigua lucha
enfrentándose a viejos rivales
Los autores
Silva Bros
Andrés Silva (Montevideo, 1986) Licenciado en diseño
gráfico egresado de la Universidad ORT e ilustrador autodidacta. En
2010 realiza junto a Leonardo Silva el arte del cd para el colectivo
Gato Peludo, galardonado en 2011 en la categoría "Mejor álbum para
niños". Desde 2013 trabaja como director de arte freelance para la
Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones
Unidas (Ginebra, Suiza). En 2014, en la primera Edición Nacional de
Ilustración de Literatura Infantil y Juvenil convocada por el Ministerio
de Educación y Cultura, obtiene el primer premio en la categoría
infantil. En 2015 publica "Tambor tambora" (Criatura editora). A su vez,
obtiene el tercer premio en la segunda Edición Nacional de Ilustración
de Literatura Infantil y Juvenil.
Leonardo Silva (Montevideo, 1979) Técnico en
Animación Digital egresado de la Universidad ORT. Trabaja en forma
freelance como animador y artista conceptual para producciones animadas.
Desde 2010 es docente en la Escuela de Diseño y Comunicación BIOS en
las carreras de Animación y Arte de Videojuegos. Entre sus publicaciones
se destacan "Otoño: Delirio" (AUCH), "La historia de Artigas I y III"/
"El Congreso de Tucumán" (Bandas Orientales), "Verano: Perfume de enero"
(AUCH) y "Ultimate Cow" (Sidekick). En 2014 participa junto a Andrés
Silva en el concurso de afiches "José Artigas: Unión de los Pueblos
Libres" (Comisión Bicentenario Uruguay/ Cámara y Conglomerado de Diseño
del Uruguay) siendo uno de los veinte seleccionados. En 2015 obtiene una
mención en la segunda Edición Nacional de Ilustración de Literatura
Infantil y Juvenil. A su vez, el proyecto "Prócer Zombie" es
seleccionado por el Fondo Concursable para la Cultura del MEC.
Días antes de la conmemoración de la
Batalla de Las Piedras se presentó en Montevideo la novela gráfica
Prócer Zombie de los hermanos Andrés y Leonardo Silva. Un proyecto que
recibió uno de los Fondos Concursables que el Ministerio de Educación y
Cultura entrega anualmente. En diálogo con Había una vez…,
los creadores manifestaron el origen de la propuesta artística y sus
objetivos. Según Leonardo Silva, cuando miran a distancia las clases de
Historia que recibieran en escuela y liceo, sienten que Artigas “no era
tan perfecto (…) que lo adornaron tanto que uno empieza a pensar que eso
es una fantasía (…) una leyenda”. Andrés acotó que “esto no es un
material histórico, es un universo alterno”. En ese universo alterno,
Artigas vuelve a la vida y no se reconoce en la estatuaria de la ciudad,
ni en los conceptos que de él se plantean en los libros de Historia
Nacional. Sin embargo, se construye como héroe al regreso; porque debe
dar luz a tiempos oscuros, de delincuencia, corrupción y Tinelli". La novela gráfica está estructurada
en capítulos breves de dos a cuatro páginas cada uno. La paleta de
colores elegida es reducida, no hay fondos demasiado elaborados.
“Trabajamos con el detalle de los uniformes, de las locaciones
tangibles, por ejemplo”, señala Andrés Silva. Para desarrollar un conflicto en la
historia, en el retorno del héroe desde los muertos, se le buscó un
antagonista: Fructuoso Rivera. “La relación antagónica entre Artigas y
Rivera en la realidad, es el eje del antagonismo en la ficción. Rivera
siente recelo por Artigas. En el fondo son dos formas diferentes de ser
un líder”, señala Leonardo Silva. La entrevista se escucha en http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/v/87019/22/mecweb/procer-zombie:-un-heroe-con-el-alma-incompleta?parentid=11305