3/16/2009

Escritor de cómics

Con Diego Agrimbau, referente de los guionistas del cómic joven argentino



Con su obra “Planeta Extra” Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti ganaron el mes pasado la primera edición del Premio Internacional del Cómic de Planeta DeAgostini, en el que concursaron 170 obras participantes de todo el mundo. Ni Agrimbau ni Ippóliti son recién llegados al mundo de la historieta: su serie “Ultimo Sur” se publica en Francia y España desde hace unos años y el primer volumen de la misma, “La Burbuja de Bertold”, fue ganador a su vez del premio Utopiales de Nantes en el país galo. Con poco más de 30 años de edad, Diego Agrimbau ha cimentado su nombre como guionista en un país exigente como lo es Argentina con este rubro de la historieta y es el claro renueve en un grupo artístico que comparte nombres en su historia como Héctor Germán Oesterheld, Ricardo Barreiro, Carlos Sampayo o Carlos Trillo. Agrimbau tiene credenciales para mostrar: el jurado de Planeta que lo distinguió junto con Gabriek Ippóliti, con un premio de 20.000 euros y la publicación del libro a cargo de la propia editorial organizadora, estuvo integrado, entre otros, por tres renombrados dibujantes españoles: Pascual Ferry, Juan Jiménez y Alfonso Azpiri.

¿Qué nos podés contar de Planeta Extra?

Es la historia de la familia Tetamanti, que presumiblemente transcurre en Argentina en un futuro impreciso. Las clases más pudientes de la Tierra están yéndose a vivir a Europa, una de las lunas Galileanas de Júpiter. Y aquí van quedando los más pobres, los marginados, condenados a vivir en un Tercer Mundo que se ha expandido hasta ocupar a todo el Tercer Planeta. Los Tetamanti tendrán que ver cómo se las arreglan con sus propias diferencias internas, cuando algunos quieran irse y otros no. Para más datos, habrá que esperar al libro.

Tanto esta nueva obra como La Burbuja de Bertold son de Ciencia Ficción y una obra como el Muertero Zabaleta es Policial. ¿Te considerás un escritor de género?

No. Pero está claro que la ciencia ficción es uno de los géneros que más me interesan, junto al costumbrismo. Planeta Extra es el resultado de una mezcla de ambos géneros. Pero paradójicamente, el género que más he escrito en estos años, es el erótico. Y he tenido mis affaire con varios otros como la fantasía heroica, el policial, el histórico, el infantil. Claro que tengo mis límites, que de a poco voy descubriendo. Hay géneros que me cuestan horrores, como el humor. Y otros que me interesan poco y nada, como la fantasía más canónica de hadas y brujas.

Vos surgís de un periodo en la historieta argentina marcado por la ausencia de editoriales y rescatado por proyectos de autoedición. ¿Que recordás de ese período? ¿Que impresiones te dejó?

Fue un período muy importante porque fue la escuela que tuvimos muchos de los autores que ahora estamos publicando profesionalmente. Para varias generaciones anteriores, la historieta era algo más similar a un oficio, que se pagaba todos los meses, en una relación claramente establecida en términos de patrones y empleados. Los autores más sobresalientes, sobrepasaron ese sistema e hicieron otro tipo de cosas, sobre todo al trabajar para mercados como el americano o el francés. Para mi generación, al no tener editoriales a donde ir a buscar trabajo, esa opción nunca existió, lo que permitió que se desarrollara una mayor diversidad estilística. Como nadie iba a pagar por lo que hacíamos, entonces hicimos lo que quisimos, sin tener que seguir el estilo de nadie. Eso dio por resultado que muchos se quedaran en el camino, porque tampoco tuvieron quién los guiara, pero otros desarrollaron estilos sumamente personales, tanto en el dibujo como en lo narrativo. Para mi es un orgullo saber que pertenezco a la misma generación de autores como Ángel Mosquito, Salvador Sanz, Delius, Lucas Varela, Javier Bordón, Clara Lagos, Alejo Valdearena o Gustavo Sala. Y todos tuvimos que pasear con nuestros fanzines y revistas a cuestas para vender un par de ejemplares en eventos y ferias.

Hoy día hay un resurgimiento editorial en Argentina, al menos en sellos editores y obras a disposición. ¿Que te parece este movimiento?

Me parece tan genial como frágil. Es la primera vez que el libro se impone como formato estelar y eso es importantísimo para el mercado. Por un lado nos permitió ponernos un poco al día con las obras que los autores consagrados venían haciendo durante años para mercados extranjeros, por otro fomentó la producción de obras pensadas para ser publicadas en libro, algo que había ocurrido pocas veces en el pasado. Claro que también me parece frágil, porque este movimiento tiene que llevar a un estado superior de ventas y reconocimiento para no ir decayendo lentamente. Para generar demanda, hay que tener oferta, y eso es algo que se consiguió en los últimos años. Pero falta la otra pata de un mercado sano. Yo no pido volúmenes de venta masivos, como los de otras décadas, pero sí un mercado lo suficientemente grande como para permitir un crecimiento paulatino de las iniciativas que ya existen.

Otro factor de este resurgimiento son las revistas de tiradas masivas como Fierro (que se edita junto al diario Página 12) o menos como Magma o Pandemonium. Colaboraste al menos con la primera. ¿Qué impresiones te deja este regreso de la revista como medio?

Antes que nada una gran sorpresa. Nadie se la esperaba. Especialmente en el caso de Fierro. Creo que lo que corrobora, antes que la vigencia del formato antológico, es la importancia de contar con un gran respaldo económico y promocional. Me gusta pensar que la Fierro es la prueba de que la historieta, incluso la más artística, puede ser un buen negocio si la apuesta comercial es lo suficientemente sólida. Todavía se vive en un medio sumamente amateur, que no cuenta con presupuestos destinados a publicidad y promoción, algo que se considera obvio para cualquier otro tipo de mercado. Y lo que más me gusta del caso de la Fierro, es que permite la edición de historias de formato breve, que son muy difíciles de hacer y que yo disfruto mucho.

Justamente hablando de estas revistas, realizaste unas críticas desde tu blog (diegoagrimbau.blogspot.com) que no fueron 100% bien recibidas. ¿Crees posible una cíitica sincera, constructiva y productiva sobre historieta?

Más bien fue un 0,02% bien recibida. Creo que es posible pero si se da como un proceso paulatino. Mi error con esa crítica fue que caí en la soberbia de ejercer un derecho que muy pocos ejercen. Y por lo tanto, genera reacciones inesperadas. La crítica no sólo es posible y recomendable, es necesaria para el desarrollo de un mercado sano y pujante. Si nadie nunca se para y empieza a decir a viva voz y bajo su firma “esto es bueno, esto es malo”, seguimos en la ilusión de que todas las obras son buenas solo por existir. Y a la larga, la aprobación indiscriminada nivela para abajo. Obviamente que la crítica, el día que exista, va a dar a discusiones estéticas y rencillas de todo tipo. Concretos contra abstractos, modernos contra clásicos, la dialéctica puede ser de cualquier forma, pero tiene que existir para ir avanzado. Eso es lo que caracteriza a cualquier campo artístico bien establecido.

También participás del blog HistorietasReales.wordpress.com donde se produce de manera gratuita historieta para el lector interesado.

Historietas Reales fue la experiencia más gratificante que tuve en los últimos años. De hecho, da para escribir un libro al respecto. El “formato blog” cambió todas las pautas establecidas de lo qué es un cómic, cómo se realiza, cómo se distribuye y cómo se lee. Todavía es un misterio cómo seguirá creciendo la historieta en Internet, pero no me extrañaría que pase a reemplazar a los formatos periódicos preexistentes. No me sorprendería un futuro donde la historieta se publique, por un lado en forma de libro (novelas gráficas o álbumes), apuntando a la lectura profunda y a ser atesorada en la biblioteca, y por otro lado en formatos electrónicos (Internet, celulares o iPods), como una nueva forma de historieta efímera, para ser leída en el momento pero que brinda la posibilidad de interactuar con el autor y los otros lectores.

Tu principal producción es hacia Europa. ¿Considerás que es la única manera de ganarse la vida hoy día en la historieta? ¿Produciendo para el exterior?

Sí, es la única opción, salvo para los pocos autores que realizan alguna de las tiras de los diarios más importantes. Después lo más usual es que los dibujantes mezclen sus trabajos historietísticos con ilustraciones para cuentos, story boards, concept art, manuales, etc. Los que viven solo de la historieta para mercados extranjeros son una minoría. Mientras la amplitud del mercado local no permita pagar adelantos mucho más importantes que los actuales, el exterior va a seguir siendo la única salida.

Actualmente, sos un referente como guionista en un país tan productivo en ese rubro como es Argentina. ¿Destacas alguna obra contemporánea? En Argentina y en el Resto del Mundo.

Podría destacar muchas, aunque son pocas las que han sido escritas por guionistas, la mayoría pertenecen a autores integrales. Entre las que han sido escritas por guionistas podría destacar “El Hombre Primordial” escrita por Mauro Mantella, el compilado de “4 segundos” escrita por Alejo García Valdearena y “El Hipnotizador” escrita por Pablo De Santis. Del resto del mundo no sé tanto, porque no estoy leyendo mucho por falta de tiempo. Pero lo mejor que he leído en mucho tiempo es “Carlitos Fax”, de Monteys. Es una maravilla.

Además de la realización de Planeta Extra, ¿Tenés otros proyectos en marcha?

Muchos, pero que ahora han quedado en el freezer. Por lo pronto este año tiene que salir en Francia “Fergus” un libro que realicé junto a Leonardo Pietro. También seguirá serializándose Camping en Historietas Reales y es muy probable que se repitan las colaboraciones para Fierro con Lucas Varela y otros dibujantes.

2 comments:

oenlao said...

muy buenas preguntas.

Belerofonte said...

Chas gracias, espero haya disfrutado la entrevista.