5/22/2015

"Osoconalas" nuevo lanzamiento de Grupo Belerofonte




Osoconalas es la recopilación en formato "libro objeto" de una selección de tiras del personaje realizado por Lucrecia de León entre el 2009 y 2015,  ­ algunas con perfil humorístico y otras de carácter más reflexivo­. Una mirada distinta al humor, una perspectiva diferente.


Osoconalas resultó ganador de los Fondos Concursables del Ministerio de Cultura en su edición 2014. Es una nueva coedición con los amigos de Editorial Estuario.

5/18/2015

"Inspector Bull" en La Bitácora de Maneco

INSPECTOR BULL: ESTUDIOS EN ESCARLATA

Inspector Bull. Guiones: Carlos Albiac. Arte: Horacio Lalia. Portada: Horacio Lalia. 240 páginas en blanco y negro. Loco Rabia/Grupo Belerofonte. ISBN: 978-987-3712-00-5. Argentina/Uruguay, abril de 2014. 

Goya tenía razón. El sueño de la razón produce monstruos. Monstruos humanos que nos permiten reconocernos en su muestrario de vicios básicos, en sus tortuosas relaciones familiares, en la capacidad para traicionar amores y amistades como si nada. Burros de carga de esperanzas difusas que transmutarán, con prisa y sin pausa, en crímenes concretos. Frutos de la sangre y el odio, de la miseria existencial y la desesperación económica. Hombres y mujeres que perdieron el rumbo, escoria envuelta en andrajos o vestida con sedas y oropeles. Viejas leyendas liberadas por el humo del tabaco, por el peso de la culpa. 


De estos estragos está compuesto el mundo del Inspector Bull, la serie que Carlos Albiac y Horacio Lalia realizaran para Italia a principios de los ’90, que leyéramos incompleta en la efímera Hora Cero de La Urraca y un número de 45 Toneladas editado por Perfil; y que compilada ahora en un solo libro se nos abre a otros planos de lectura. Tour de force por el Londres victoriano, enclavado en el imaginario literario del mundo y el género del policial más amplio, el que está ligado a la aventura, al misterio, al terror, al romance trágico. Adherente fervoroso al modelo impuesto por el Sherlock Holmes clásico, el que sabe combinar sus dotes deductivas con un buen par de puñetazos.

Abordados por separado, estos 13 episodios unitarios, estos 13 casos cerrados sobre sí mismos, siguen manteniendo su condición de historias cortas, directas y al hueso, resueltas en tiempo real en sólo 14 vertiginosas páginas. Son piezas criminalísticas pre CSI, engranajes de una noria vehemente y oscura, que nos lleva del misterio a la resolución, sin escalas y sin escapatoria posible. Pero leídos de corrido revelan un patrón, que tiene que ver con la alteración de un orden, impuesto por el Hombre sobre el Hombre; y el proceso de su restauración por obra y gracia de Bull. 


Todo en esta historieta pareciera ser resultado de un pasado que quedó inconcluso, detenido en el tiempo, encapsulado en pústulas listas para estallar y salpicar su pestilencia. De ahí que el cerebro sobreviviente de Bull (y el inmenso oficio de sus autores) vaya desarticulando su apariencia de personaje calculador e inconmovible para convertirse (construirse) en persona con el paso de los episodios. Facetando hobbies, intereses diversos y una vida amorosa que desarticula su lógica de pensamiento. Como pocos en esa Londres ominosa, espejo de otros tiempos y otras geografías, Bull aprende a sacar la cabeza por encima del ahogo general, inspirando un poco de libertad, placer y reposo. 
Tomando algo de aire puro antes de seguir metiendo sus narices en la mierda. 
Fernando Ariel García

5/14/2015

"Cuando salí de La Habana" en Zona Negativa

portada_Frank_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana

Historietas desde Latinoamérica #62 – Cuando salí de La Habana

 
portada_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana Edición original: Cuando salí de La Habana (Loco Rabia, Ex Abrupto, Grupo Belerofonte).
Guión: Frank Arbelo, adaptaciones literarias de Enrique Ánderson Imbert, J. J. Arréola, Augusto Monterroso y Max Aub (entre otros) y colaboración de Omar Giménez y Diana Pazos.
Dibujo: Frank Arbelo.
Entintado: Frank Arbelo.
Formato: Rústica, 144 páginas.

 
Pocos libros más latinoamericanos han pasado por esta sección como el que tenemos entre manos hoy. Cuando salí de La Habana es un recopilatorio de historietas de Frank Arbelo, un autor nacido en Cuba que vive en Bolivia desde hace casi veinte años; su edición corre por cuenta de tres sellos de los cuales don son argentinos (Loco Rabia y Ex Abrupto) y uno uruguayo (Grupo Belerofonte); y además, varias de las historietas son adaptaciones de cuentos de diferentes escritores originarios de distintos países de la región como ser Guatemala, México o Brasil (y también de Europa).
Bastante demoramos en incorporar, entonces, a Cuando salí de La Habana en estas Historietas desde Latinoamérica. Pero no solo por abarcar varios países de esta parte del mundo de una forma u otra, sino también por la calidad, el atractivo y el interés que tiene el trabajo de Frank Arbelo, un hecho que trasciende a esta sección y a la región para extenderse a todos los lectores de cómics.
El libro data de mediados de 2012 y reúne en sus casi 150 páginas una veintena de historietas publicadas en diferentes medios (revista Fierro, revista Crash!! y el blog Historietas Reales, entre ellos) durante varios años previos al momento de esta edición. Para darle un orden y cierta coherencia al libro recopilatorio, todo este material está dividido en siete secciones: historietas cortas, en colaboración con Omar Giménes y Diana Pazos, adaptaciones de cuentos de Enrique Ánderson Imbert, adaptaciones de Juan José Arreola, variaciones sobre El Dinosaurio de Augusto Monterroso, adaptaciones de Crímenes Ejemplares de Max Aub y otras adaptaciones.
Algunos de los rasgos distintivos y comunes a todo el trabajo de Arbelo recopilado en Cuando salí de La Habana son la brevedad de todas las historietas (pocas abarcan más de cinco páginas), la capacidad de dibujar en muy variados estilos, y el dar su toque autoral cuando se trata de adaptar el trabajo de otros.
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En este último aspecto cabe destacar lo que hace con el microrrelato El Dinosaurio, considerado uno de los más cortos del idioma español; este dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Arbelo toma esa frase y ofrece siete versiones completamente diferentes, jugando con los sentidos de la palabra pero con la misma estética de dos recuadros grandes por cada uno. Eso mismo puede apreciarse en las adaptaciones de los Crímenes Ejemplares elaborando personajes y sus pequeños mundos a partir de los breves relatos de Max Aub. Y ocurre de igual manera con El Cosmonauta de Nicolás Guillén, llevando a la historieta de manera creativa y divertida ese poema.
En cuanto a los estilos, esta muestra de la obra historietística de Arbelo parece indicarnos que él puede dibujar lo que quiera y cómo quiera; se ven trazos muy diferentes, varias formas de relleno y hasta distintos materiales con los que trabaja.
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Y en lo que respecta a la brevedad, el autor demuestra en ella su capacidad narrativa al enganchar al lector en reiteradas ocasiones con mundos y personajes que nada tienen que ver entre sí, y en otras tantas oportunidades sorprende por sus recursos para resolverlas ingeniándoselas para sorprender, impactar, conmover. Aunque lo advierta el prólogo de Alejandro Farías diciendo que “Arbelo construye sus relatos en función del final porque es allí donde reside toda su potencia”, sus desenlaces no pierden efectividad. La corta extensión de las historietas puede ser un punto en contra del libro porque ello propicia a una lectura rápida, pero no le resta demasiado por el hecho mismo de que su impacto dejará un efecto duradero en el lector al igual que por su formato este libro será apropiado para retomar y (re)leer en cualquier página que se abra.
Un punto que sí puede ser señalado como negativo es que el libro se haya impreso íntegramente en blanco y negro cuando algunas de las historietas fueron realizadas originalmente a color. Si bien se pierde algo en el paso de estas a grises, es igualmente comprensible que se haya optado por esto tanto por los costos de impresión como por mantener una estética a lo largo de las páginas.
Y, por supuesto, ello no impide el disfrute de la lectura y la apreciación de las historietas de Frank Arbelo.

Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.


5/04/2015

"Control de Plagas" en 365 Cómics por Año

25/ 04: CONTROL DE PLAGAS

Hoy volvemos a visitar un conurbano bonaerense post-apocalíptico, pero acá no hubo una plaga de zombies tristes, sino que nuestra realidad fue invadida a través de un vórtice interdimensional por toda clase de vampiros, fantasmas, licántropos, monstruos y –por supuesto- zombies. Con reglas parecidas, la sociedad siguió funcionando, aunque siempre al borde del colapso. En ese contexto sobreviven (y facturan bastante bien) Wang y el Chino, dos duros exterminadores de monstruos y criaturas sobrenaturales que combaten a esta epidemia con huevos, ingenio y fuerza bruta, según sea el caso a resolver.
Sobre esta base, Max Aguirre y Jok crearon una serie de aventuras que combinan con mucho equilibrio la comedia, la acción y el terror. Como los guiones los escribe Aguirre (que hace años se gana la vida con el humor gráfico) los chistes muchas veces ganan la pulseada, y está bien que así sea. Me he reído muchísimo con algunos diálogos de este libro, en los que Aguirre saca a relucir su chapa de graduado summa cum laude de la Universidad de la Calle. Esa sabiduría suburbial, atorranta, le permite al guionista mirar al género del terror y sus convenciones desde una óptica muy fresca, muy impredecible y muy aguda. Y por supuesto, usa al humor para cortar climas muy espesos que se generan cuando los personajes están envueltos en kilombos mayúsculos que involucran a amenazas sobrenaturales realmente peligrosas. De hecho, a medida que pasan los episodios, Aguirre hace cada vez más hincapié en los compañeros del Chino y Wang que ya no están, que no vivieron para contarla.
O sea que, con chistes y bizarreadas, esta es una historia fuerte, con un contenido dramático insoslayable. Y con un elemento 100% cautivante como es el contrapunto entre las personalidades de Wang y el Chino, que no pueden ser más opuestas y que Aguirre explora a fondo como fuente de nuevos chistes pero también para aumentar la tensión en cada una de las misiones.
El dibujo de Jok está muy, muy bueno, totalmente jugado al claroscuro. Acá sólo hay línea, mancha y espacio. Blanco puro o negro pleno, nada más. Y con eso, Jok logra lo indecible. El único problema que le veo es que es un estilo un toquecito difícil de digerir para el que no tiene una cultura gráfica vinculada al dibujo. Se lo das a un pibe que sólo mira dibujos animados y me parece que no le va a gustar, o que le va a costar entenderlo, porque la estética de Jok requiere una cierta decodificación. Obviamente que si leíste a los maestros del claroscuro (Breccia, Muñoz, Pratt, Risso, el Miller de Sin City, el Mignola más extremo) esto te va a resultar tan familiar como atrapante, porque además Jok te engancha con la puesta en página, con la composición de la viñeta, con los detalles que mete… hasta la colocación de los globos de diálogo es impecable. No sé cómo le puede pegar esto a un neófito, pero si ya sos fan de este discípulo aventajado de Oswal, lo vas a disfrutar a pleno.
Además de las aventuras del Chino y Wang, el libro incluye 64 páginas de una especie de enciclopedia de criaturas y monstruos. Son 32 textos acerca de sendos bichos, cada uno con una ilustración de un dibujante distinto. En este segmento participan varios guionistas invitados (Rodolfo Santullo, Luciano Saracino, Federico Reggiani, Diego Cortés, Roy, Alejandro Farías, y hasta referentes del periodismo como Martín Pérez o Andrés Valenzuela, o de la literatura, como Leonardo Oyola) y 32 dibujantes, entre los que se destacan Tute, Quique Alcatena, Nicolás Brondo, Alejandra Lunik, Lauri Fernández, Carlos Aón y Horacio Lalia. Una muy linda idea para “inflar” la cantidad de páginas del libro y a la vez abrirle el juego a un montón de otros autores con algo que va mucho más allá de la remanida galería de pin-ups. Y también hay un par de pin-ups, cómo no, todos dibujados por el propio Max Aguirre, como para contraponer su visión de Wang y el Chino con la de Jok.
Control de Plagas no marca un antes y un después de nada, ni tampoco pretende hacerlo. Es un entretenimiento de muy buena calidad, pensado para hacerte pasar un buen rato, de la mano de unos guiones divertidísimos y un dibujo de notable solidez. Sin dudas vale la pena.

4/29/2015

"Basura" en Central Mutante

Futuro Imperfecto: Reseña de Basura

Futuro Imperfecto: Reseña de Basura
22 abril
2015 22:12
Cuando a mediados del año pasado reseñábamos el libro de Inspector Bull, coronábamos dicha nota celebrando que las editoriales pequeñas que se cargan el mercado al hombro le estén prestando atención a la historieta argentina clásica.
Con esto, palabras más o menos, queríamos significar que sería un error editar sólo material producido en los últimos años y darle la espalda a un enorme legado que identifica y prestigia a la historieta argentina en el mundo entero. No se me malentienda, hay muy buenos autores y un pequeño mercado consolidado, pero sobre todo un pasado glorioso. Traerlo al presente, con la calidad de los formatos actuales, es lo que a mi juicio valora lo que hace Loco  Rabia, y la identifica de otras editoriales que también llevan a cabo un gran trabajo.
Porque Basura es eso, concretamente. Una historieta clásica (con casi treinta años a sus espaldas) de autores de primera línea: Carlos Trillo y Juan Giménez. Se publicó en Europa y Estados Unidos (en color) y en la vieja Fierro en versión B&W. Y cabe aquí destacar dos cosas. Uno: lo que reedita  Loco Rabia es la versión para Argentina. Dos: el blanco y negro no es la escala de grises suplantado los colores, sino una versión hecha desde cero, donde se destaca la minuciosa pluma del dibujante radicado en España.
Basura es una historia de CI-FI que muestra un mundo cruel y apocalíptico visualmente: un continente tapado de basura por otro, donde viven las elites. Lo que logra Trillo es una explícita metáfora del capitalismo, con sus millones que deben ser pobres para que muchos menos puedan vivir en la opulencia descarada. Lejos de martirizar a las pobres gentes, o de otorgarles algún tipo de redención final, los que nada tienen son despreciados y perseguidos por  ser una amenaza constante al status.

Lejos de quedar ahí, Basura es además una historia de relaciones humanas en situaciones límite. Hay esperanza, perdida y reciclada. Hay una lucha de clases, como puede serlo dentro de quinientos años, o no. Y por sobre todo, hay amistad y traición. Grandes temas que, gracias a la destreza del guionista, aparecen con fuerza en las 52 páginas que ocupa la novela gráfica, y alcanzan a un puñados de protagonistas, donde se destaca Alma (mujer sensible que se maravilla al conocer el sol por viejas fotografías, pues donde ella vive el sol no se ve nunca: no hay metáfora que explique mejor el escepticismo en el que viven algunos de sus personajes). Alma es como una niña-mujer, pletórica e inocente, sin códigos hipócritas y con gran sentido de pertenencia a ese mundo sombrío y claustrofóbico.
En la parte gráfica, tenemos en todo su esplendor al maestro Juan Giménez, artista mendocino de gran prestigio mundial en el campo de la fantasía y CI-FI, radicado en España desde la década del 70. Trazo fino, feroz combinación de lo clásico y moderno, y un entintado minucioso hasta lo exasperante, que tiene en la figura de la basura tecnológica una oportunidad inmejorable para lucirse. Giménez no le escatima a los fondos y cada cuadro está perfectamente saturado de detalles para que la página se vea trabajada con gran artesanía.
En esta edición de Loco Rabia y Grupo Belerofonte, (bien impresa, con tapas blandas y accesible al público por lo acomodado de su precio), se incluye una introducción de Trillo -la misma que publicara en Fierro cuando presentó dicha obra- y un prólogo de Rodolfo Santullo, otro detalle en el que la editorial se supera con respecto a obras editadas años anteriores.
En definitiva, si aun hoy hay gente escéptica con respecto al estado del mercado local, Basura es un buen argumento. Nuestra mejor respuesta.


Sobre el autor

ALVARO DE LA IGLESIA

ALVARO DE LA IGLESIA

31 años, fotógrafo. Lee cómics desde los 10, y en este campo se autodefine como un "orgulloso exponente de la generación Perfil".

4/23/2015

"Planeta Jungla" en Zona Negativa


portada-Planeta-Jungla

Historietas desde Latinoamérica #59 – Planeta Jungla


Tapa-Planeta-Jungla-a-web Edición original: Planeta Jungla (Loco Rabia / Grupo Belerofonte).
Guión: Ricardo Ferrari.
Dibujo: Oscar Capristo.
Entintado: Oscar Capristo.
Formato: Rústica, 240 páginas.
Es un auténtico gusto tener entre manos un libro de más de 200 páginas llenas de historietas, con buena calidad de contenido y también de continente dada la notable edición. El gusto es todavía mayor si este libro implica recuperar trabajos de autores argentinos publicados originalmente en Europa, que nunca habían tenido un trato editorial apropiado en esta parte del mundo. Tal es el caso de este libro, como también de otros co-editados por Loco Rabia y Grupo Belerofonte.
Planeta Jungla recopila una serie de historietas realizadas por Ricardo Ferrari y Oscar Capristo para la Eura Editoriale entre fines de la década de 1990 y principios de los 2000, acumulándose en un voluminoso tomo de 240 páginas que la dupla de sellos argentino-uruguaya tuvo a bien editar en un buen papel, llamando la atención a su contenido para los potenciales lectores que se acercan a él y mejorando la experiencia de lectura para quienes se sumergen en sus páginas. Cabe decir que esta práctica es una que, afortunadamente, las citadas editoriales han adoptado para otros títulos que también lo requerían.
El mundo que crearon Ferrari y Capristo con estas historietas merece ese buen trato, para destacar su labor. La premisa que da lugar a esta creación consiste en llevar al extremo las amenazas del efecto invernadero y el calentamiento global, convirtiendo a nuestro planeta en una selva tropical interminable. Esto dará lugar a un futuro de nuevas sociedades alejadas de las comodidades que ofrece el mundo moderno, así como del orden político, económico y social establecido y en apariencia inalterable. Es decir, estamos ante un mundo post apocalíptico que estos autores elaboraron antes de la moda reciente que se vivió y todavía vive con este tipo de historias.
Planeta Jungla 209 Planeta Jungla 237
Con ese planteo interesante de seguir, la dupla elabora una progresión de narraciones que ponen en juego ciertos conceptos y temas tanto o más atractivos que el contexto mismo. El cambio prácticamente total del mundo en que vivimos permite, como es propio del género de la ciencia ficción del cual en parte bebe este libro, tratar cuestiones que existen con mayores o menores diferencias en nuestra realidad y también en el universo de ficción que presentan en este libro. De esta manera, se plantean dicotomías como la del progreso en base a las máquinas ante la vida en consonancia con la naturaleza, se presentan sociedades patriarcales y matriarcales refiriendo con ellas al machismo y al feminismo de nuestra sociedad, además de la obvia alusión a las consecuencias del cambio climático que es el mundo de Planeta Jungla en sí mismo. Con analogías similares las sucesivas historias refieren a otras temáticas como la guerra extensiva, el imperialismo (en todo momento se menciona el objetivo de dominar el mundo), la religión, la mitología, la ciencia (o el conocimiento) y tanto más.
A estas cuestiones tan serias, Ferrari y Capristo las abordan con bastante profundidad considerando el espacio que disponen para cada historia. Al mismo tiempo que tocan estos temas tan graves, se dan permiso para coquetear con el humor a través de chistes sutiles (y no tanto) y la parodia, señalando un supermercado como lo que habrá sido un viejo templo en la sociedad anterior, por ejemplo. Pero por sobre todas las cosas hacen historietas de acción y aventuras en una selva eterna sobre las ruinas de la civilización moderna.
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El formato narrativo de Planeta Jungla es una sucesión de varias historietas autoconclusivas, en las que se intercalan dos sagas de seis y cuatro capítulos respectivamente, con una misma protagonista. En todas estas, tanto en unas como en las otras, se van tocando los diversos temas referidos valiéndose de diferentes proto sociedades (clanes, tribus, etcétera) creadas por los autores, imaginando cómo se comportarían los humanos en este nuevo mundo. Así, aparecen diferentes grupos de personajes como las amazonas, los cazadores, los buscadores, la horda, y más.
Al tratarse de una serie de historietas realizadas en un período que abarca varios años, en el devenir de la lectura se notarán diferencias tanto en la manera de resolver los guiones como en los estilos de dibujos. Ahora bien, aún con estos lógicos cambios que imponen el paso del tiempo, lo que permanece en todas ellas es un buen hacer historietístico y el interés para querer seguir leyendo sobre este atractivo Planeta.

Guión - 7.5

Dibujo - 8.5

Interés - 8.5

8.2

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Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.