5/22/2017

"El Color de la Nieve" en 365 Cómics por Año

Y me vengo a Argentina, a 2016, donde me toca acompañar a Alejandro Farías y Tomás Gimbernat en una road movie apasionante llamada El Color de la Nieve. Una historia intensa, emotiva, con muchísimo ritmo, que nos invita a recorrer un mundo extraño, en el que casi todos los personajes son animales antropomorfos, de la mano de un tortugo taciturno, melancólico, al que la suerte le va a ser bastante esquiva.
La historia tiene un tramo medio raro, que se aparta un poco del núcleo central de la trama para aventurarse sin mucho éxito en un intento de thriller socio-político con reminiscencias de G.K. Chesterton. Un tramo bien escrito, que funciona casi como una historia autoconclusiva, pero que no termina de amalgamarse bien con el resto de la obra y que, en el balance global de la misma, no aporta nada, ni siquiera al desarrollo del personaje. Más allá de ese segmento en el que Farías pareciera estar estirando el relato sin mayor necesidad, El Color de la Nieve te lleva de emoción en emoción, hasta desembocar en un final conmovedor, bellísimo, redondísimo.
En la gran mayoría de las secuencias, Farías apuesta a impactar en el lector con los silencios. El protagonista habla poco, hay muchos momentos en los que está solo, y en esos silencios El Color de la Nieve levanta un vuelo exquisito. Por supuesto eso es posible gracias al trabajo de Gimbernat, que no deja nada librado al azar. Su trazo cálido y preciso y su excelente manejo de las tramas de grises están todo el tiempo al servicio de los climas de la historia, con los que se compromete como si trabajara en equipo con Farías hace 10 ó 15 años. Gran trabajo de este autor oriundo de Puerto Madryn, al que me gustaría ver trabajando en una historieta 100% a color directo.
Por ahora, esto es todo. En unos días tendré más libros leídos como para ameritar otra tandita de reseñas. La seguimos pronto, y con los amigos uruguayos nos encontramos en vivo y en directo el 20 y 21 de este mes en Montevideo Comics.

Andrés Accorsi
 http://365comicsxyear.blogspot.com.uy/2017/05/otra-vez-lluvia.html

5/17/2017

"Reflejo" en 365 cómics por año

Hablando de duplas de las que a hemos visto varios trabajos, tengo para recomendar enfáticamente Reflejo, una breve novela gráfica de Rodolfo Santullo y Jok. Este es un policial con mucha onda Blade Runner, es decir, con un tratamiento de serie negra y una ambientación de futuro cercano, oscuro, jodido y sobre todo posible.
Si me pongo muy en estrecha, tengo que decir que me hubiese gustado un último giro, algún volantazo impredecible, para el final. Pero la verdad es que disfruté muchísimo la historia, sobre todo por el increíble oído de Santullo para los diálogos (escrito en mi amado castellano rioplatense, a años luz de esa pedorrada del “castellano neutro”). Me atraparon los climas, el timing y destaco también la habilidad de Santullo para mantenernos compenetrados con la trama de investigación cuando uno como lector maneja MUCHISIMA data que los personajes que investigan desconocen por completo. Muchas veces cuando el lector sabe mucho más que los personajes, la historia pierde gracia o interés. No es el caso de Reflejo, que mantiene la tensión, las emociones fuertes y el énfasis en el desarrollo de los personajes hasta la última página.
El trabajo de Jok me pareció excelente. Es increíble cómo se adapta al tono de cada relato que le toca dibujar, como va madurando su estilo obra a obra. El Jok de Reflejo es un artista más clásico, que además de romperla en el claroscuro y en la espectacularidad de las escenas, presta atención a detalles, texturas, efectos de iluminación… La narrativa está cuidadísima, las transiciones son hiper-gancheras, esa puesta en página que sugiere una división de casi todas las páginas en dos mitades funciona muy bien (obviamente juega con el título de la obra) y los decorados futuristas, máquinas y vehículos tienen muchísima onda. Además, en las secuencias donde cobran relieve los sentimientos y las emociones, Jok da cátedra en materia de expresiones faciales, algo que no suele enfatizar tanto en otros trabajos.
Si extrañás esos thrillers futuristas en ciudades corruptas que aparecían en la Zona 84 (dibujados por José Ortiz, Altuna o Bernet), no dejes de jugarle una fichita a Reflejo, 65 páginas en las que Santullo y Jok demuestran categóricamente por qué son una de las duplas más interesantes del panorama local, y por qué la rompen cada vez en más mercados donde se están publicando sus obras anteriores.
Volvemos con más reseñas en algún momento del finde largo. ¡Hasta entonces!

Andrés Accorsi
 http://365comicsxyear.blogspot.com.uy/2017/04/noche-de-jueves.html

5/15/2017

"Rincón de la Bolsa" en Balance Negativo

BN Recomienda 7: Rincón de la Bolsa

En este nuevo BN Recomienda miramos nuestro propio país; les traemos el comentario de esta historieta escrita por Nicolás Peruzzo y dibujada por Gabriel Serra. Pequeñas tragedias cotidianas en un pueblito rodeado de un clima onettiano. Mejor imposible.

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5/10/2017

"Reflejo" en La Nan



REFLEJO (R. SANTULLO – JOK)

Reflejo es un relato neo-noir futurista escrito por Rodolfo Santullo e ilustrado por Jok, emparentado argumental y estéticamente con obras maestras de la ciencia ficción como Blade Runner (R. Scott, 1982), The minority report (Philip K. Dick, 1956) o The long tomorrow (O’ Bannon-Moebius, 1975), pero con un agradable sabor sudaca.
Ambientado en un futuro cercano y con tintes cyberpunk, esta novela gráfica nos sumerge en la vida de la detective Lorena Baffo, quien junto a personajes con nombres-homenaje como Walsh o Kirby, investiga una serie de asesinatos con los cuales ha soñado previamente. Y si a priori esta extraña situación confunde y asusta a Lorena, lo que más la perturba es que en esos sueños la ejecutora de los asesinatos es ella misma.
Narrado en ese blanco y negro -ideal para este tipo de historia- que tan bien le sienta a los dibujos de Jok, Reflejo es una historieta que no sorprende ni renueva al género, pero sin lugar a dudas es un buen relato clásico, entretenido, narrado de forma correcta y con un cierre redondito que no deja espacio para los cabos sueltos. Otro acierto de la colección Charquito de Loco Rabia. /Marcelo_Acevedo.doc

5/09/2017

"Luces de Neón" en Balance Negativo

Recomendamos una novela policial uruguaya: Luces de Neón de Rodolfo Santullo

Luces de Neón es la séptima novela de Rodolfo Santullo dentro de la colección Cosecha Roja. Periodista, escritor, guionista y editor de cómics, Santullo es un prolífero autor que defiende el género policial en un país donde a veces predomina el prejuicio y la ignorancia.
En* Luces de Neón *Santullo narra dos historias que se vinculan entre sí: un robo que ocurre en el casino de un hotel en Atlántida en 1986 y la golpiza de un empresario argentino que intenta reconstruir el hotel en el presente. Desde el principio de la novela Santullo nos deja claras pistas de cómo va a ser el final de la historia, poniendo al lector como cómplice de los hechos y revelando lo justo y suficiente para poder unir las historias. El lector puede deducir hacia dónde van los personajes, ahora lo que realmente importa es el cómo.
El desafío de desarrollar en paralelo estas historias mantiene al lector entretenido y enganchado, buscando puntos de encuentro y observando la evolución de los personajes entre el pasado y el presente.
Ambas historias están vinculadas por un personaje en particular. Vuelve Harrison Rey, investigador y ocasionalmente sicario, un personaje que Santullo introdujo por primera vez en la primera novela que inicia la colección: Sobres papel manila (2010). Es justamente su investigación de los hechos que va revelando el hilo narrativo y nos muestra distintas facetas y complejidades de los eventos que se desarrollaron.



El verdadero motor de la historia son los personajes, las motivaciones que tienen y lo que la vida les depara. Estos personajes pueden parecer estereotipados o encasillados a simple vista, pero si se lee con atención tienen muchas dimensiones que van descubriéndose a lo largo de la novela. Tomando Harrison Rey como ejemplo, el lector acostumbrado a leer novelas sobre investigadores de otros países se va a imaginar un estereotipo que Santullo poco a poco se encarga de desmitificar, poniendo los pies en la realidad de cómo podría ser un investigador en nuestro país, con las limitaciones y particularidades que esto implica.
En Luces de Neón Santullo pone sobre la mesa temas como la moral, la venganza, la traición, la búsqueda de un sueño y la codicia. Una novela entretenida y recomendable.

5/04/2017

"Hostil y Abjecto" en Central Mutante


Violencia para todos


Violencia para todos

Análisis del  primer trabajo como autor integral de Fernando Baldó, Hostil y abyecto, polémica novela gráfica recientemente editada por Locorabia y Grupo Belerofonte.

Jugando fuerte en primera

Desde ‘Los Canillitas’, tira serializada entre 2010 y 2015 con guión de Diego Agrimbau para la contratapa del matutino “Tiempo Argentino”, pasando por “Los Autómatas del desierto” -Historieteca, 2014-, también con Agrimbau, al título que nos ocupa, la evolución de Fernando Baldó en el campo de la historieta ha sido por demás de interesante, eso es un dato incuestionable. De correcto lapicista a soberbio artista integral con una voz muy personal y mucho para contar; dúctil también, para más datos, como evidencian los diferentes unitarios de fantasía épica que aportó a la extinta “Comic.Ar” y a “Terminus”, medio en el que también publicaba ‘Plan B’, ese inteligente homenaje-parodia al género superheroico.
Baldó cuenta con un estilo muy personal para el dibujo, partiendo de un registro realista en el aspecto anatómico y una destacada labor en el desarrollo de fondos urbanos, con gran verosimilitud, que se entremezcla sabiamente con la rica expresividad gestual que siempre exhiben sus personajes. Esa característica distintiva, propia del caricaturismo, identifica a golpe de vista su trazo, sin volverlo excesivamente funny. La buena utilización del color gris, asimismo, en el sombreado y la profundidad, se convierte en un elemento constitutivo más de su narrativa, siempre fresca, sin importar la puesta en página o la división en la grilla de cuadritos con la que deba tratar.
Sin que lo supiéramos, coexistiendo con la época creativa de “Los Canillitas”, desde un blog propio y usando el seudónimo de Joaquín Martelli, nombre del protagonista de esta historia, Baldó desarrolló el trabajo a razón de una página por semana. Con esa periodicidad, que se mantuvo durante varios años, incluso, la obra obtuvo una gran cantidad de seguidores, lectores que se encontraron fascinados por la gran incorrección política y social que destilaba el webcomic. No obstante ello, la serie quedó inconclusa, ya que nunca llegó a subirse a la red su final definitivo.
Sobre fines de 2016, merced a una nueva colaboración entre Locorabia y Belerofonte, sellos que también recopilaron ‘Los Canillitas’, la historieta dejó el soporte digital para saltar al papel, en una linda edición de 104 páginas que la recupera en su totalidad. El tomo incluye más de treinta páginas nunca antes vistas, y un prólogo de Diego Agrimbau que viene a confirmar aquello que destacábamos arriba, “Hostil y abyecto” fue durante mucho tiempo un secreto bien guardado por su creador. No solo para nosotros.

Las muchas muertes de Martelli

Se hace difícil analizar el relato propuesto sin spoilear demasiado. Digamos que a veces, en la vida, uno trata una y otra vez de hacer las cosas bien, encontrando como única respuesta cachetazos, resultados opuestos a los esperados. En esas ocasiones adversas, sin la contención afectiva adecuada, la desesperación puede llevar a cruzar los límites. Algo de eso le ocurre a Joaquín Martelli, un treintañero empleado administrativo porteño, que opta por el suicidio, arrojándose desde la terraza de un edificio céntrico, cansado de padecer tantas desdichas juntas. No encuentra la muerte, como esperaba, pero ésta vez, ya que pronto sabremos que no ese fue su primer intento, pierde algo que hasta entonces conservaba, una relativa cordura frente a su desafortunado destino.
Desde entonces, asistimos, mediante flashbacks astutamente concebidos y bien diseminados en la narración, a los distintos momentos previos que llevaron al oficinista a tomar la decisión del comienzo, siendo éstos tanto personales como laborales. Pero también, y sin que lo anterior opere como justificativo ante los ojos y la opinión del lector, observamos cómo se transforma en un psicópata perverso y vengativo que, sabiéndose inmortal, la emprende contra todos los seres que tuvieron algo que ver con su caída en desgracia. Y no acaba ahí su derrotero, por el contrario, todo el que tenga la desgracia de cruzarse con él terminará mal, o peor, según su particular y cambiante humor. Esta metamorfosis es muy interesante de leer, por la forma en que está trabajada. Tanto social como culturalmente, nada parece importarle al protagonista.
El ‘día de furia’ del rapado desempleado presenta un trasfondo psicológico que opera sutilmente  sobre todo el contexto de la historia, con una temprana la referencia a lo que Sigmund Freud denominó la etapa anal del desarrollo humano, que a poco de desarrollarse las distintas situaciones, va convirtiéndose en una constante, con muchas y divertidas variantes. Hay momentos verdaderamente hilarantes por el fuerte grado de violencia y provocación que conllevan, pero también por lo ingeniosos que resultan. La superposición de estos hechos, lejos de saturar la lectura, divierte sobremanera.
Por lo demás, la consumación de la tan buscada venganza conlleva un giro algo imprevisto sobre el cierre de la historia, ya que si bien algunos indicios desperdigados aquí y allá podían llegar a indicar que la resolución iba a venir por el lado fantástico -implícito desde el inicio mismo de la trama-, Baldó se guarda una ficha que juega en la última y decisiva instancia. Así llega el verdadero final, circular y meta textual a la vez. Digno de Grant Morrison. Un detalle que vuelve al comic sumamente recomendable para lectores maduros, si lo que se busca es una buena historia, perturbadora, plena de emociones fuertes y sumamente bien dibujada. Si te encontrás con Joaquín Martelli por la calle, cruzá de vereda. Si te encontrás con “Hostil y abyecto” en la comiquería, no dejés pasar lo que seguramente se va convertir en un verdadero nuevo clásico nacional.

Sobre el autor

MARIANO SICART MARIANO SICART 58 posts 36 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

4/04/2017

"HOUNDS" en la diaria

Foto principal del artículo 'Policía sobrenatural'

Policía sobrenatural

Hace casi dos años, la editorial argentina Pictus publicó Misterios de cuarto cerrado, un compilado de relatos policiales de corte clásico y, específicamente, en esa suerte de subgénero o procedimiento invocado por el título; participaron varios dibujantes (Leandro Fernández, Juan Ferreyra, Kwaichang Kráneo, Lisandro Estherren, Juan Manuel Tumburús, Roberto Viacava, Oscar Capristo y Matías Bergara), y Rodolfo Santullo fue el guionista de todos los relatos, basados en textos de Edgar Allan Poe, GK Chesterton, Arthur Conan Doyle, Wilkie Collins y Jacques Futrelle.
HOUNDS volumen 1, que se publicó en Argentina a mediados del año pasado y fue distribuido en Uruguay hace unos meses, repite el formato: una vez más, tenemos a Santullo a cargo del guion de una serie de relatos gráficos (en este caso, media docena), que adaptan -casi todos- cuentos clásicos con cierto vínculo de base, y la contraparte creativa de esos guiones es el trabajo de distintos dibujantes, entre los que se cuentan los más importantes de la escena historietística rioplatense contemporánea.
Pero en esta ocasión Santullo propone además un contexto que conecta las historias, como si se esbozara un universo ficcional compartido. El recurso no es nuevo, por supuesto: lo utilizó (fundacionalmente) Philip José Farmer (1918-2009) en las historias del universo Wold Newton; fue llevado al paroxismo en el cómic La liga de caballeros extraordinarios, con guion de Alan Moore e ilustraciones de Kevin O’Neill; y también se ha empleado en otras obras narrativas, como la serie de televisión Penny Dreadful, pero aquí Santullo, más atento al goce narrativo inmediato, no se esfuerza por dar detalles de ese mundo compartido (como sí lo hizo, abrumadoramente, Moore), aunque todos los relatos hacen referencia a la organización que da nombre al libro, sobre la cual el prólogo, no historietístico, nos explica que se dedica a la investigación de fenómenos paranormales y al combate contra el mal sobrenatural.
Los textos adaptados -cada uno de ellos presidido por la figura de un detective o investigadorson “La casa invisible”, de William Hope Hodgson; “Té verde”, de Joseph Sheridan Le Fanú; “Culto secreto”, de Algernon Blackwood; “Los señores del más allá”, de Seabury Quinn, y “La gente serpiente”, de Robert Howard. Por último, el relato titulado “La maldición de los gitanos” es el único que no se apoya en la trama de un texto anterior: aunque está inspirada en el Dracula de Bram Stoker, se trata de una historia original de Santullo.
Todas las adaptaciones funcionan muy bien, y en cierto modo los relatos más flojos remiten a un original de calidad relativamente menor. Blackwood, Hodgson y Le Fanú son maestros indiscutidos de lo weird, el horror y la fantasía, ante los cuales incluso Robert Howard (un escritor más “irregular”, pero acaso más interesante en cuanto a, precisamente, la creación de mundos ficcionales detallados) puede parecer de segunda fila, y está claro que Quinn, en el mejor de los casos, no pasó de ser un eficiente escritor de pulps en el que es fácil encontrar tanto lo mejor como lo peor de ese formato. “Los señores del más allá” parece el momento más flojo de HOUNDS, pese a que el arte de Horacio Lalia, como cabía esperar, está entre lo mejor del libro desde el punto de vista gráfico.
El cuento de Howard -fácilmente incorporable al continente de fronteras difusas de los mitos de Cthulhu, ya que si bien no hace referencia directa a las deidades del panteón lovecraftiano moviliza el recurso del culto satánico que opera en lo más profundo y pantanoso del sur de Estados Unidos- no está entre lo más interesante de ese autor, sin duda, pero en su sencillez narrativa funciona bien, ilustrado adecuadamente -aunque no de manera deslumbrante- por Oscar Capristo.
Posiblemente el mejor de los relatos de HOUNDS sea “Culto secreto”, tanto en el original literario como en la adaptación, ilustrada con gran belleza por Sebastián Cabrol. Están llevadas con soltura y aciertos, tanto en el guion como en las ilustraciones, las adaptaciones de Le Fanú (dibujada con magnífica expresividad por Lisandro Estherren) y la de Hodgson (con el arte a cargo de Matías Bergara, que aporta una de las mejores páginas del libro, con la que abre el relato), una fantasía disfrazada de antifantasía, o acaso viceversa. Es interesante, de paso, señalar que el único relato que no es una adaptación, “La maldición de los gitanos” (con excelentes dibujos de Facundo Percio), resulta uno de los mejores ejemplos en el libro de un guion perfectamente redondo, efectivo a más no poder.
Buena parte de la producción más reciente de Santullo se ha apoyado en adaptaciones y reescrituras de textos literarios; en todos los casos -desde Cuarenta cajones hasta Regreso a las montañas de la locura, que obtuvo el año pasado el premio Onetti de la Intendencia de Montevideo en la categoría de narrativa gráfica- ofrecen buenos momentos de disfrute historietístico, pero acaso HOUNDS volumen 1 esté ligeramente despegado del resto. La propuesta, sin duda, rinde para no pocos volúmenes, y cabe esperar una segunda entrega.

HOUNDS volumen 1
Con guiones de Rodolfo Santullo y dibujos de Matías Bergara, Sebastián Cabrol, Oscar Capristo, Lisandro Estherren, Horacio Lalia y Facundo Percio. Editorial Pictus, 2016. 103 páginas. 
 

4/03/2017

"Viejos Canallas" recomendado en Página 12

Viejos canallas

Carlos Trillo y Domingo Mandrafina / Grupo Belerofonte/LocoRabia


En Viejos canallas Trillo y Mandrafina revisitan uno de sus trabajos más fructíferos: Spaghetti Bros. El original narraba los años de juventud y madurez de cinco hermanos italianos plagados por la desgracia y la vileza (casi siempre, propia). En las dos novelas gráficas de este tomo la dupla narra lo mismo, pero contado desde la perspectiva de un sobrino que busca los recuerdos familiares para escribir “la próxima gran novela norteamericana”. Prueba cabal del oficio de la dupla, el relato se sostiene de principio a fin, pero lo cierto es que no aporta mucho a la saga original, más allá de alguna anécdota repleta de iniquidades de alguno de los hermanos Centobucchi y el dibujo de Mandrafina.

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