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3/30/2017

"El Oro del Zar" en Zona Negativa

Historietas desde Latinoamérica #119 – El Oro del Zar

Por

Después de casi medio año de inactividad, vuelve la sección de Historietas desde Latinoamérica y con un nuevo replanteo a sostener al menos durante este año. Por cuestiones diversas (tiempos, motivaciones, deseos, etcétera), desde ahora la sección se dedicará casi exclusivamente a reseñar la mucha producción historietística reciente de este parte del mundo, intentando abarcar lo más posible. Es decir, a diferencia del año pasado en el cual nos dedicamos por entero al seguimiento de las noticias de cómics a publicarse o eventos a realizarse, a partir de ahora nos abocaremos a lo ya hecho: la reseña del libro publicado, la crónica del evento realizado (siempre que pueda llegar a nuestras manos y que podamos asistir, respectivamente).
La primera medida será ponerse al día con muchísimo material acumulado en la pila de “para reseñar”, comenzando ahora mismo con un título que combina autoría y edición de Argentina y Uruguay, pero nos lleva a otra punta del globo: Rusia.

El Oro del zar

 
Edición original: El Oro del Zar (Loco Rabia, Estuario, Grupo Belerofonte); 2015.
Guión: Rodolfo Santullo.
Dibujo: Marcos Vergara.
Entintado: Marcos Vergara.
Color: Marcos Vergara.
Formato: Rústica, 120 páginas,.

 
21 de julio de 1904, Moscú. Parte el primer viaje del Transiberiano con destino a Vladivostok, atravesando todo el territorio del Imperio Ruso con una extensión de casi 10 mil kilómetros y una duración de 9 días. El momento es crítico: la Rusia zarista se encuentra en guerra con el Japón (también imperial) en pugna por controlar territorios que serían estratégicos comercial y militarmente para ambos bandos.
Ese contexto es el que elige Rodolfo Santullo para narrar esta historia, en la que para una vez más (y como es común en su amplia bibliografía) en un hecho histórico real y lo ficcionaliza permitiéndose licencias narrativas y agregándole elementos de su propia creatividad a lo que cuentan los libros y las enciclopedias. Esa combinación se le probó más que efectiva en otros trabajos que llevan su firma (como Malandras, Tacuara o Los últimos días del Graf Spee) y funciona de igual manera en El Oro del Zar, que resultó no solo en un buen libro sino también en su segundo Premio Trillo consecutivo al mejor guionista de la historieta publicada en Argentina (con la curiosidad de portar ciudadanía uruguaya).
La mera mezcla de ficción e historia real no es suficiente, no obstante, para lograr una buena historia que atrape y entretenga como lo hace este volumen. Para llegar a ese objetivo hace falta mucho más y El Oro del Zar lo tiene: en el planteo de desarrollarse en un espacio limitado y con un período igualmente acotado (nueve días a bordo de un tren); en el objeto preciado y deseado (las arcas del Imperio Ruso para financiar la dura guerra en el extremo oriente); en varios bandos con la mira fija en el mismo objetivo, ya sea para robárselo como para protegerlo de las manos ajenas.
La trama se desarrolla así, con un ritmo narrativo ágil y varios cambios en la relación en torno al preciado metal, según se van preparando los intentos de robar el tren y según van fracasando (o no) de una escena a la otra hasta el final. Las diferentes motivaciones y también las diversas características de los que revolotean sobre el tesoro sazonan la historia, jugando con tipos de personajes comunes pero bien presentados: aventurero, femme fatal, espías, militares de los dos bandos en guerra, más un tercer grupo que lucha contra la opresión de esos dos; y todos ellos arriba de un mismo tren de un punto al otro del continente. Con esos estereotipos sabe manejarse muy bien el guionista uruguayo denotando su pasión por varios géneros a la misma vez: las de aventuras, los western, las de espionaje, las históricas.
En efecto, El Oro del Zar tiene mucho de homenaje a esos tipos de historias, y con ello también al modo en que solían presentarse: el folletín, el pulp. En ese sentido, cabe notar el hecho de que originalmente este cómic se publicó serializado en la web Historietas Reales de a varias páginas por vez, y que esta edición en papel coeditada por Loco Rabia, Estuario y Grupo Belerofonte como un guiño a todo esos clásicos formatos en las márgenes tiene fingidas “fallas de impresión” y “desgastes del papel”. En este punto es donde criticaría la edición física en lo que refiere a la elección del papel ilustración, ya que habría sido más apropiado a este juego optar por otro tipo como ser un papel ahuesado lo cual además habría mejorado el resultado final del cómic.



Volviendo a la narrativa de esta historieta, es de destacar por un lado la capacidad de Santullo para ir poniendo en situación al lector sin necesidad de contar con otros datos, informando de la guerra de Rusia y Japón y más detalles del contexto histórico en los diálogos de los personajes, así como de las intenciones de cada uno conforme va avanzando la historia. Igualmente destacable es la tarea del dibujante Marcos Vergara, quien trabaja muy bien en la transición de una página a la otra, en particular cuando debe pasarse a diferentes escenarios y subtramas jugando, por ejemplo, con el humo del tren o el vuelo de una paloma mensajera para guiar la lectura.
Fruto de ese trabajo conjunto, entonces, El Oro del Zar es una historieta muy bien lograda y cautivadora en su lectura, que se lee muy bien de un tirón como también se disfrutaba con la entrega por páginas original, disfrutándose de la aventura, la acción, la intriga y el suspenso, en pugna por el oro del Zar Nicolás II cuyo destino (y el de quienes lo codician) no se conocerá hasta el final de la historia.

http://www.zonanegativa.com/historietas-desde-latinoamerica-119-oro-del-zar/

9/13/2016

"El Oro del Zar" en La Bitácora de Maneco

jueves, 8 de septiembre de 2016

EL ORO DEL ZAR: TRADICIÓN + TIEMPO

El oro del Zar (Colección Charquito Nº 18). Guión: Rodolfo Santullo. Arte: Marcos Vergara. Portada: Marcos Vergara. 120 páginas a todo color. Estuario Editora / Grupo Belerofonte / Loco Rabia. ISBN: 978-9974-720-35-0. Uruguay / Argentina, enero de 2016. 

Cada vez estoy más convencido de algo: La modernidad es el resultado de la tradición más el paso del tiempo. Narrativamente hablando, quiero decir, tiene que ver con el apego a los cánones clásicos de los distintos géneros, sus códigos expresivos, la manifestación física de sus establecidos patrones culturales. Todo ello, claro, abordado desde la moderna sensibilidad que propone una mirada más cosmopolita, menos prejuiciosa y sinceramente permeada por las resignificaciones sociales, políticas y humanistas que aportaron los años y la Historia. 


Aggiornamiento, podríamos intentar definir con una palabra. Pero en el caso de El oro del Zar, me parece, tal palabra se queda chica. Rodolfo Santullo, uno de los más completos guionistas rioplatenses de su generación, no sólo se apropia aquí de los verosímiles fundantes del folletín, sino que los revitaliza con la empatía que sabe insuflarle a la acción física, con la belleza de la palabra justa dicha en el momento preciso. Detalles que ya no deberían llamarnos la atención porque, a esta altura, se trata de la identidad de su tono, de su estilo, de su voz autoral consagrada. 


Con humor y ligereza, gambeteando la solemnidad y la grandilocuencia banal, la obra serializada originalmente en el sitio web Historietas Reales entre mayo de 2013 y octubre de 2015, recrea aquella maravillosa sensación de asombro que le imprimían a la Aventura las exóticas locaciones explotadas por la literatura popular y el Hollywood en Cinerama. La Rusia zarista, en guerra contra los japoneses y jaqueada por asesinatos políticos, huelgas y actos terroristas, ¿demasiado? confiada en la promesa de mejores tiempos venideros que auguraba la inauguración del Tren Transiberiano. 


Una época que ya no existe, un imperio que ya no está, un lujo que opacó su brillo. Un viaje a culturas desconocidas en épocas turbulentas. El drama que se resuelve en tiempo continuo (del 21 al 29 de julio de 1904), en el espacio limitado (pero en movimiento) de los vagones con trayecto prefijado entre Moscú y Vladivostok. Rusos, cosacos, mongoles, irlandeses y alemanes, movidos por los hilos del espionaje en tiempos de palomas mensajeras. Militares, hombres de negocios, geólogos, revolucionarios y femmes fatales, obligados por las circunstancias a poner de manifiesto el valor de sus recursos intelectuales y físicos. 


La historieta trabaja la tensión entre el adentro y el afuera con la precisión que requiere la maquinaria del enigma policial de cuarto cerrado. Y, al mismo tiempo, capitaliza el signo salvaje, tribal y nómada que uno asocia a la estepa siberiana inventada por la pluma melodramática de Julio Verne (obvio homenaje incluido). Terreno propicio para la forja de amistades inquebrantables, la faena sin piedad del enemigo y el sinceramiento de las traiciones que traquetean a bordo. Todo ello subsumido en el trazo inquieto de Marcos Vergara, dueño del registro exacto a la hora de retratar esta gesta romántica más grande que la estatura humana, porque aúna la lucha materialista con la batalla idealista. El punto justo de hervor donde comienzan a derretirse el oro y la tiranía. 
Fernando Ariel García

5/18/2016

"El Oro del Zar" en 365 cómics por año

Vamos con El Oro del Zar, lo último de la dupla integrada por Rodolfo Santullo y Marcos Vergara. Este trabajo me gustó menos que La Comu-
nidad, menos que Valizas y menos que Cena con Amigos, con lo cual podría afirmar sin faltar a la verdad que El Oro del Zar me parece la obra más floja de la dupla. Pero también puedo afirmar sin faltar a la verdad que, aún así, sin alcanzar los altísimos standards que Santullo y Vergara le impusieron a sus colaboraciones anteriores, El Oro del Zar es una historieta divertida, ganchera, con un ritmo que no decae nunca, conflictos atrapantes, personajes bien desarrollados y diálogos afiladísimos. Si te gusta la aventura clásica, con buenos, malos, tránsfugas y femme fatales, con El Oro del Zar la vas a pasar bomba. Es una especie de Corto Maltés en Siberia con un shot de adrenalina, o de merca, o en versión turbo, en la que todo va más rápido, todo tiene una sensación de palo-y-palo, pero sin perder la sutileza ni esas pinceladas de profundidad que Pratt le sabía dar a la aventura tradicional. El dibujo de Vergara es excelente, me hizo acordar a los mejores trabajos de Sanyú, pero también tiene un sano parentesco con Mark Kalesniko y Juan Sáenz Valiente. Una vez más, la sorpresa más grata fue verlo a Vergara resolver con tanta cancha las escenas de acción, que son zarpadas y vibrantes.

Andrés Accorsi
 http://365comicsxyear.blogspot.com.uy/2016/05/los-tres-ultimos.html

4/22/2016

"El Oro del Zar" en Página 12

EL ORO DEL ZAR
Rodolfo Santullo / Marcos Vergara / LocoRabia
Grupo Belerofonte/Estuario Editora

La dupla de Cena con amigos y Valizas regresa con una aventura folletinesca de curiosa factura, esta también serializada originalmente en el portal Historietas Reales. El oro del Zar cumple perfectamente todo lo que se plantea: una aventura de época, con cierto espíritu cortomaltesiano, con una estética y paleta de colores que emula cierta tecnología de impresión. La cosa, pues, irá en gustos: sí solamente se espera una aventura, con ritmo y personajes suficientemente trabajados, con las vueltas de tuerca de rigor, la obra cumple. Y otro tanto sucede con el dibujo, que sin embargo probablemente también funcionaría (y quizás mejor) si Vergara se hubiera decidido por otro enfoque estético.

4/15/2016

"Misterios de Cuarto Cerrado", "El Oro del Zar" y "Merlín, el druida" en la diaria

Foto principal del artículo 'Literatura y viñetas'
Literatura y viñetas 

Va quedando claro que a la hora de pensar la producción de Rodolfo Santullo (1979) es imposible separar su trabajo literario del historietístico. Es decir: si bien parecería cómodo hendir su obra en dos mitades y aplicar a cada una de ellas -a la que incluye las novelas Las otras caras del verano, Cementerio norte, Sobres papel manila, Aquel viejo tango, El último adiós y Matufia; y a la que cuenta con Los últimos días del Graf Spee, Acto de guerra, Valizas, Cena con amigos, Zitarrosa, Cuarenta cajones y La comunidad (entre otras novelas gráficas)- procedimientos de lectura más o menos diferenciados, atentos a las particularidades de los lenguajes literario e historietístico, es sin duda más interesante ensayar una mirada más abarcadora, en busca de elementos en común y patrones reiterados.
De hecho, uno de los puntos más notorios de interés en cuanto al proyecto creativo del autor de Matufia tiene que ver con la manera en que ciertos códigos aparecen como intercambiables en una lectura atenta de sus novelas, cuentos e historietas. Esos códigos están claros: el uso marcado de los lugares comunes de ciertos géneros como elementos fundamentales de la estructura narrativa, el conocimiento extensivo de tales géneros en tanto corpus de obras y de procedimientos, el relato (la “historia bien contada”) como valor fundamental y la apuesta por el artesanado y la profesionalidad (lo confiable, lo versátil, lo consistente, digamos).
Vamos a tomar como punto de partida o pretexto para ilustrar esto tres de las últimas publicaciones de Santullo: Misterios de cuarto cerrado, El oro del zar y El druida Merlín: el porquerizo y el ladrón, aparecidas en distintos momentos de la segunda mitad de 2015, y este año efectivamente distribuidas en Montevideo.
La primera cuenta con el arte de ocho dibujantes: Leandro Fernández, Juan Ferreyra, Kwaichang Kráneo, Lisandro Estherren, Juan Manuel Tumburús, Roberto Viacava, Matías Bergara y Oscar Capristo, y se propone adaptar otros tantos cuentos clásicos incorporables al subgénero de la ficción policíaca señalado por el título. Hay, entonces, una doble operación de intervención literaria: Santullo parte de entender los misterios de cuarto cerrado como un subgénero por derecho propio dentro del policial y de asignarle a ese subgénero un lugar privilegiado dentro de la o de las tradiciones que lo incorporan; esto, por más obvio o banal que le pueda parecer a un lector experto en la narrativa policial, es sin lugar a dudas una operación de lectura, y, por tanto, una manera de, como ya he dicho, intervenir en un género literario desde un lugar que en principio le es más o menos ajeno, como el de la historieta. Es decir que esta intervención consiste en trazar un puente, un espacio en común desde el cual circular e influir en ambos campos.
La otra mitad de la operación señalada es la selección, porque Santullo confecciona algo parecido a un canon. Y en ese canon aparecen Edgar Allan Poe (con “La carta robada” y “Los crímenes de la Rue Morgue”), GK Chesterton (con “La forma equívoca” y “El hombre invisible”, ambos parte del ciclo del Padre Brown), Arthur Conan Doyle (con “El jorobado” y “La banda de lunares”), Wilkie Collins (con “Una cama terriblemente extraña”) y Jacques Futrelle (con “El problema de la celda 13”). Los cuatro primeros nombres convocados son sin duda ineludibles en la ficción policíaca, y por eso llama la atención la incorporación de Futrelle, que podría parecer, en comparación con los otros, una figura de segunda fila. De hecho, Santullo, desde su prólogo, reclama una revaloración de la obra de ese escritor y periodista estadounidense, nacido en 1875 y muerto en 1912, debido al naufragio del Titanic.
La adaptación opera reduciendo los relatos al esquema más puramente narrativo -prescindiendo de otros valores posibles- y, en general, funciona muy bien. Hay, por supuesto, algunos momentos más logrados que otros (la excelente adaptación del cuento de Futrelle vale como ejemplo de lo mejor del libro), pero también interviene en este caso la calidad del arte gráfico incorporado, que tiene puntos altos dignos de destaque en los aportes de Matías Bergara, Leandro Fernández y Roberto Viacava.

El corazón de la aventura

Habíamos señalado que Misterios de cuarto cerrado elabora algo así como un minicanon de la narrativa policial. Ese género, por cierto, termina por convertirse en una marca personal del autor, sin duda alguna su exponente más destacado en la nueva narrativa uruguaya. Pero cabría además pensar que hay, en las lecturas implícitas realizadas por Santullo desde su obra, una atención especial dedicada a la obra de ciertos narradores decimonónicos y de la primera mitad del siglo XX, aquellos que también -a diferencia de los inscritos en una tradición más modernista o flaubertiana o del nonsense- partieron de la anécdota y “la historia bien contada” como valor fundamental. En esa lista cabe encontrar, por supuesto, a los escritores que aportaron al género de “aventuras”: Jules Verne, Emilio Salgari, cierto HG Wells, Arthur Conan Doyle y H Ridder Haggard, entre otros.
El diálogo con ese conjunto de escritores es especialmente notorio en el segundo de los libros comentados en esta oportunidad, El oro del zar, una historia de aventuras (en formato, además, de novela histórica, ambientada durante la guerra ruso-japonesa) que nos permite vislumbrar lo que puede considerarse otro de los mecanismos fundamentales en la obra de Santullo.
Se trata, como ya fue adelantado, de un uso particular del lugar común, o del cliché, reintegrado a su función estrictamente narrativa. Esto ya había sido notorio en obras tempranas del autor, por ejemplo en Los últimos días del Graf Spee, con su femme-fatale y su protagonista despistado. En El oro del zar, de hecho, el conjunto con el que vamos a encontrarnos está anunciado incluso desde el prólogo: tenemos otra femme-fatale, rubia y alemana, un durísimo coronel ruso, un científico bonachón, un irlandés simpático y pleno de recursos, y un grupo de mongoles misteriosos y llenos de honor. Así expuesto, tal reparto parece aportar a una crítica posible; sin embargo, en las páginas del libro estos clichés funcionan. Y, por cierto, entretienen. Se los percibe, en última instancia, como personajes de una suerte de comedia del arte de la narrativa de aventuras, una versión estilizada (y por tanto, cargada de lecturas, intertextual y metanarrativa) de los clásicos (y los géneros) que están en la base de la formación de Santullo como escritor o en los antecedentes de su experiencia como lector.
Dicho de otro modo, Santullo cumple. Si algo se puede decir del guion de El oro del zar es que en líneas generales es correcto, satisfactorio; a todas luces bien logrado. Quizá no abundan los momentos brillantes -en el sentido de descollantes o de “geniales”-, pero la clave aquí es que en principio no tiene por qué haberlos, en tanto lo que se busca es otra cosa. Además de entretener al lector, hay una evidente construcción del autor como un profesional, un creador versátil, un artesano (como opuesto al “artista” en este contexto particular), valores que aparecen notoriamente en otros guionistas de historietas contemporáneos de Santullo, entre ellos, en Nicolás Peruzzo y Pablo “Roy” Leguisamo, también preocupados ante todo por esa buena factura de sus historias. Valores, en última instancia, que Santullo maneja con soltura y aplomo.
Por supuesto que es ineludible el arte de Marcos Vergara, que encuentra en El oro del zar uno de sus mejores momentos. Más allá de la expresividad del dibujo y la hábil narrativa visual (ver la página 93 como un gran ejemplo del diálogo cine-historieta, por cierto), Vergara dispuso en las páginas de esta novela gráfica un más que interesante juego de registros: por un lado, la “suciedad” gráfica de las historietas de aventuras más clásicas (Dante Ginevra, en el prólogo, invoca a los italianos Dino Battaglia y Sergio Toppi), con sus colores planos y sus errores de registro, y, por otro, el subtitulado amarillo de los VHS, que en El oro del zar es usado para traducir diálogos en japonés.

Leyenda en entregas

Queda para el final El druida Merlín: el porquerizo y el ladrón. En este libro opera también una adaptación, por lo menos en cierto grado de relación con una fuente literaria, intermedio entre la traducción a la historieta de relatos clásicos de Misterios de cuarto cerrado y la inspiración en un género o subgénero (las aventuras) considerado como un campo de recursos narrativos y tipos de personaje en El oro del zar. En ese sentido, hay una referencia literaria y/o cinematográfica -podría ser La muerte de Arturo, de Thomas Mallory; o Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, de John Steinbeck; o La espada y la piedra, el clásico de los estudios Disney; o la insuperable Excalibur, de John Boorman- y un juego de variaciones trazado sobre ella: acá se trata de la infancia de un posible Merlín, con su iniciación a la magia en un formato que remite a las historias de “origen” del cómic de superhéroes.
Aparecen también, justamente, los lugares comunes del género de iniciación y del de “orígenes”, junto al vasto repertorio de la alta fantasía o la fantasía épica: por ejemplo, “cambiapieles” (seres que pueden mudar de la apariencia humana a la de un animal) y la más o menos marcada sensación de un destino que aguarda al protagonista. Como en las otras historietas que se comentaron y en el conjunto de la obra narrativa de Santullo, esos lugares comunes son insertados hábilmente en la peripecia del protagonista, de manera que, si bien se los asimila fácilmente como clichés, no llegan a operar en detrimento del goce del lector.
Es cierto, no obstante, que el caso particular de El druida Merlín... puede llegar a parecer un poco insuficiente en términos de elaboración, como si valiera la pena pedirle más al guionista; se trata, por supuesto, de la primera entrega de una serie, así que espacio para desarrollo hay. Santullo quizá no se plantea revolucionar o llevar al límite o “trascender” los géneros que practica, ni presentarnos “la gran novela” uruguaya, rioplatense o latinoamericana, sino más bien trabajar de manera competente, sólida y consistente, pero por su ya probado talento es que vale la pena esperar de él un poco más que lo que ofrece en este trabajo. En cualquier caso, la belleza de las imágenes aportadas por Jok (que acá prescinde de su fuerte, las delicadas coloraciones, y nos ofrece, en cambio, un soberbio blanco y negro de alto contraste) hace que este libro valga la pena y que tengamos más motivos para esperar los volúmenes que le seguirán en la saga propuesta. ¿Ejemplos de su buen hacer? Por supuesto: la página 13, la página 61 y las páginas 34-35, todas ellas magistrales.


1/31/2016

"El Oro del Zar" en Efecto Mariposa



El Oro del Zar
 de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara. Publicada por Belerofonte, Estuario y Loco Rabia en conjunto y con apoyo de los Fondos Concursables para la Cultura MEC.
El 21 de julio de 1904 partía por vez primera el Transiberiano de Moscú con Vladivostok como su destino final. Corrían tiempos aciagos para la Rusia Zarista, que veía cómo sus años de esplendor llegaban a su fin: huelgas, atentados en la capital y encima de todo una guerra con Japón que ya no estaban seguros de ganar.
Por eso, el tren se transforma en un símbolo del Zar Nicolás. Una representación de su poder. Y en el tren, viaja su oro, que tiene por destino el frente de batalla y financiar la contienda. Pero en el tren viajan también espías, ladrones y enemigos. Muchos buscan la caída de Rusia, muchos buscan su permanencia. Pero todos quieren el oro.
Rodolfo Santullo y Marcos Vergara (Cena con Amigos, Valizas, La Comunidad) presentan una novela gráfica de aventuras que abreva directamente del folletín, la novela decimonónica y los grandes referentes de la literatura como son Julio Verne, Alejandro Dumas o Emilio Salgari.
Se celebran, además, 10 años de Grupo Belerofonte .

Los temas de Efecto Mariposa este miércoles:

El oro del zar

Entrevista a Rodolfo Santullo y Marcos Vergara

Rodolfo Santullo es periodista cultural, escritor de policiales y narrativa gráfica, integró el equipo de la revista argentina Fierro y es editor de la primera editorial de historietas uruguayas, Belerofonte, especializado en la publicación de historietas desde 2005.
Entre sus numerosas obras, publicó las novelas policiales Cementerio norte, Sobres papel manila y El último adiós. Su novela Matufia ganó el Premio Anual de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura.

Marcos Vergara (San Nicolás, Buenos Aires, 1973). Es diseñador gráfico recibido en la Escuela Superior de Diseño Gráfico de Rosario en 1994. Es Bibliotecólogo recibido en el Instituto Fray Luis Beltrán de su ciudad en 2003. Se desempeña como ilustrador e historietista desde hace 20 años. Es integrante del grupo Aquelarre y representante de Banda Dibujada San Nicolás junto a Federico Baert y Caio Di Lorenzo. Creador de la editorial Loco Rabia junto a Alejandro Farias.

Una tumba para los Romanov
Entrevista con Raúl Alzogaray, autor de Una tumba para los Romanov.
Alzogaray es licenciado y doctor en Biología de UBA. Becado por la Organización Mundial de la Salud y el Conicet, trabajó un año en el United States Department of Agriculture (Gainesville, Florida). Durante diez años ejerció la docencia en la Universidad Nacional de La Pampa. Es investigador científico del Conicet y profesor asociado en la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de General San Martín.

La Biblioteca de Historieta Uruguaya "Ombú"
Entrevista a Nicolás Der Agopián, artífice de la Biblioteca de Historieta Uruguaya "Ombú".
Es el encargado del área de Letras del Museo Zorrilla. Desde el año 2001 trabaja como fotógrafo para distintos medios de prensa, agencias de comunicación e instituciones culturales. Fue docente de talleres teórico - prácticos de fotografía y docente investigador en literatura por la Facultad de Humanidades de Uruguay, en donde colaboró en algunas publicaciones académicas.

Escuchar aquí la primera parte del programa
Escuchar aquí la segunda parte del programa

Miércoles 23 de Diciembre de 2015

1/20/2016

"El Oro del Zar" en El Observador

Conspiración y aventuras a bordo del Transiberiano



El oro del zar es un relato gráfico emocionante de Santullo y Vergara
Originalmente, El oro del zar fue recolectándose de a partes. La nueva colaboración entre el escritor Rodolfo Santullo y el ilustrador argentino Marcos Vergara fue publicada originalmente en el sitio argentino Historietas Reales, en el que los autores compartieron intermitentemente sus viñetas entre mayo de 2013 y octubre de 2015. A los lectores que siguieron esta modalidad serializada se les debe felicitar su persistencia, porque El oro del zar es un relato que merece leerse en un rápido y disfrutable tirón.
La prueba de ello está en su formato físico, que llega a través de un libro recientemente editado por Estuario Editora, Grupo Belerofonte y la editorial argentina Loco Rabia, con el apoyo de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura. El oro del zar narra una travesía a bordo del Transiberiano, el gran ferrocarril que conecta a Moscú con Vladivostok. En ese recorrido a través del gran continente asiático es que tendrá lugar el encuentro de varios personajes que, motivados por sus propósitos personales, se verán entreverados en una conspiración mayor en torno al oro de Nicolás II de Rusia, que viaja muy resguardado en el tren.
El dúo de autores, que ya cuenta con varios libros en su haber (Cena con amigos, Valizas, La comunidad), se encuentra en un punto agudo de su trabajo colaborativo. En la historieta se percibe la confianza que guionista e ilustrador depositan uno en el otro. En El oro del zar Santullo traza una historia con aires evocativos de la aventura de folletín, pero también se adueña de la tensión de referentes más contemporáneos, como Patricia Highsmith y Alfred Hitchcock, quienes hicieron del tren el escenario ideal para un relato policial.
Esta historieta está protagonizada por personajes repletos de misterios, una dupla de héroes bandidos, una femme fatale y un villano descomunal, pero completamente humano. Ellos confluirán en el marco de un conflicto bélico que hará que rusos, mongoles, japoneses y demás provean varias escenas de adrenalina durante el libro.
El trabajo de Vergara es más que agradable de presenciar. En su dibujo hay rastros de Hergé y las transiciones entre las escenas más dialogadas y las secuencias de acción son formidables. Aunque algunas facciones de los rostros no se mantienen muy uniformes a lo largo del libro, se debe considerar que la historieta fue confeccionada durante varios años.
Con varias vueltas de tuerca y una sensación nostálgica por la aventura en destinos lejanos como la Rusia de la década de 1900, Santullo y Vergara han logrado un libro muy recomendable. Habrá que ver qué más se traen entre manos.
$300
Es el precio de El oro del zar, de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara. Estuario, Loco Rabia, Grupo Belerofonte. 119 páginas.

12/04/2015

Nuevo libro: "El Oro del Zar" de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara


El 21 de julio de 1904 partía por vez primera el Transiberiano de Moscú con Vladivostok como su destino final. Corrían tiempos aciagos para la Rusia Zarista, que veía cómo sus años de esplendor llegaban a su fin: huelgas, atentados en la capital y encima de todo una guerra con Japón que ya no estaban seguros de ganar. Por eso, el tren se transforma en un símbolo del Zar Nicolás. Una representación de su poder. Y en el tren, viaja su oro, que tiene por destino el frente de batalla y financiar la contienda. Pero en el tren viajan también espías, ladrones y enemigos. Muchos buscan la caída de Rusia, muchos buscan su permanencia.

Pero todos quieren el oro.

Rodolfo Santullo y Marcos Vergara (Cena con Amigos, Valizas, La Comunidad) presentan una novela gráfica de aventuras que abreva directamente del folletín, la novela decimonónica y los grandes referentes de la literatura como son Julio Verne, Alejandro Dumas o Emilio Salgari.