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2/12/2016

"Hexmoor" en La Bitácora de Maneco


viernes, 15 de enero de 2016

HEXMOOR: MI HISTORIETA PERFECTA

Hexmoor (Colección Charquito Nº 16). Guión: Eduardo Mazzitelli. Dibujos: Enrique Alcatena. Portada: Enrique Alcatena. 344 páginas en blanco y negro. Loco Rabia / Grupo Belerofonte. ISBN: 978-987-3712-08-1. Argentina / Uruguay, agosto de 2015. 

Dandismo. Decadentismo. Dadaísmo. Tres de los ismos que más me subyugan, me atraen y me emocionan. Cómo no caer rendido, entonces, a los pies de Hexmoor, la épica ucrónica de Mazzitelli y Alcatena que inventa un fantacientífico siglo XIX donde se fusionan y alternan (sin confundir ni confundirse) el horror victoriano, el peligro amarillo venido de los pulps, la literatura infantil, el romanticismo decimonónico, el exotismo oriental y los viajes en el tiempo, los cuentos de hadas y el folclore celta, el ilusionismo surrealista, la sátira simbólica y la representación renacentista. 


A través de una poética oscura, no exenta de sarcasmo y crueldad, los autores delimitan la geografía de un mundo hijo de la revolución industrial y nieto de las revoluciones francesa y estadounidense. Inmerso en un profundo proceso de transformación social, tecnológica y económica, donde la batalla final por el control de la Historia esconde una crítica amarga contra la condición humana. Apelando a la belleza de lo siniestro y al fulgor maravilloso que late tras el velo de lo desconocido, galvanizan una alquimia ficcional ávida de conocimientos, generadora de espacios y premisas (im)posibles e (im)probables, libre de las ataduras racionales que imponen los límites objetivos y verificables de la ciencia. 


Sobre esta encrucijada multitemporal y pluricultural, se asienta la ciudad de Old Albion (no casualmente el nombre más antiguo que reconoce la isla de Gran Bretaña), síntesis impecable de una Londres imaginaria y metafórica, regida por la lógica de la hipocresía, el don de la simulación y el arte de la traición. Una urbe donde los misterios están a la orden del día (y de la noche), circulando entre puertos neblinosos, edificios de arquitectura esquizofrénica y calles laberínticas, habitadas por sociedades secretas, demonios, protosuperhéroes, un muñeco maldito y parlanchín, piratas, magos, dioses, asesinos, truhanes, sirenas, científicos soñadores, duendes, hadas, amores furtivos y prohibidos. El sedimento vivo de siglos de folletines, novelas populares, canciones, periodismo sensacionalista, mitos, leyendas y simples habladurías. 


Los 28 episodios autoconclusivos de 12 páginas, publicados originariamente en la italiana LancioStory entre abril de 2011 y septiembre de 2012, entrelazan el linaje familiar de Lord Aubrey Hexmoor, un burgués inconformista, “refinado, elegante, culto, aristocrático”, de acuerdo con las definiciones dadas por el propio libro. Un provocador que busca subvertir el orden, la moral y las costumbres establecidas, que propone la rebelión total desde el relax absoluto. Con su ética definida desde la estética, emprende un viaje a través del mundo y el Sistema Solar, ensalzando el heroísmo individual, navegando las tumultuosas aguas del inconsciente. El personaje idóneo para una saga que eleva la actitud al rango de verdadera obra de arte. 


Aventura-río, que discurre por altos y bajos, Hexmoor es (o quiero que sea) un homenaje al aporte universal de la cultura británica. El rescate emotivo de ese territorio enciclopedista que me acompaña desde las primeras lecturas infantiles. Las que reconozco en Oscar Wilde, Charles Dickens, Lewis Carroll, David Bowie, J.R.R. Tolkien, Lord Byron, H.G. Wells, el Pink Floyd de Syd Barrett, Jonathan Swift, Grant Morrison, Geoffrey Chaucer, Neil Gaiman, Kenneth Grahame y las exploraciones de Richard Francis Burton, culturalmente contaminadas por Jorge Luis Borges, Georges Méliès, Las 1001 Noches, Ambrose Bierce, Homero, Winsor McCay, Jules Verne, Edgar Rice Burroughs, Herman Melville, Charles Baudelaire, la Editorial Novaro y, sobre todo, la multifacética figura de Leonardo Da Vinci.

No sé si Hexmoor es una gran historieta. No sé si es la mejor de las que han hecho Mazzitelli y Alcatena. Lo que sí sé es que Hexmoor es la historieta que me llevaría a una isla desierta, para leerla y releerla hasta que se pudran el papel o mis dedos. Hexmoor, mi historieta perfecta. 
Fernando Ariel García

2/03/2016

"Hexmoor" en 365 Cómics por Año

30/12: HEXMOOR

Le entré a este libro muy cebado tanto por las buenas críticas que leí como por las excelentes ventas que cosechó. Y la verdad que entré con tanta manija que esperaba un poco más de lo que me encontré.
El dibujo de Quique Alcatena es majestuoso, no hay con qué darle. No quiero repetir conceptos de reseñas anteriores, pero estamos ante un genio irrepetible que sabe sintetizar el dibujo clásico de aventura y la tradición gráfica de las distintas culturas a las que visitan sus personajes. El resultado es magia en estado puro.
Lo que en este caso me parece que restó un poco es la extensión de la obra. Hay un momento (el de la recorrida por los planetas) en que sentí que Alcatena y el guionista, el inmenso Eduardo Mazzitelli, estaban jugando a estirar la saga lo más posible. No había mucha justificación para todos esos episodios en el espacio y si no se hacen aburridos es porque están repletos de ideas fascinantes. Pero se nota la fórmula y se extraña esa sensación de “estos son episodios unitarios pero evidentemente están yendo hacia algún lado” que tiene todo el primer tramo ambientado en Old Albion.
Una vez que los protagonistas regresan a esta ciudad, crece la sensación de que Mazzitelli tiene un plan a largo plazo, de que los unitarios son escalones, que suben hacia un destino final. A veces son más atrapantes, a veces los conflictos tienen menos fuerza, pero siempre pasa algo, siempre se sacude aunque sea un poquito el status quo. Y como suele suceder en las series extensas de Mazzitelli, el final desaprovecha un poco las posibilidades de pegar ese último y definitivo sacudón. ¿Por qué? Porque fiel a su estilo, el guionista elige desenfatizar la machaca. Los combates están prácticamente ausentes a lo largo de todo el libro y el final no es la excepción. Mazzitelli juega a cerrar el conflicto central de un modo atípico, que sorprenda al lector, y esta vez me parece que el final termina por no estar a la altura de la expectativa que generó con ese build-up hacia “La Batalla Final” entre Hexmoor y sus principales enemigos, Los Invisibles.
El protagonista es el clásico héroe mazzitelliano: audaz, astuto, decidido, sin conflictos internos, hábil con las armas, ganador con las minas y protegido por una suerte a prueba de balas que le permite derrotar casi sin despeinarse a enemigos a priori mucho más poderosos que él. Por suerte, Mazzitelli lo rodea de un elenco muy interesante de personajes secundarios en el que hay varios tíos, primos y demás miembros de la familia Hexmoor, hampones, un justiciero enmascarado y hasta un muñeco de madera viviente. Faltaba una minita, nomás. Las pocas que aparecen no tienen el más mínimo peso en las tramas.
Entre los episodios autoconclusivos y los que tienen estructura más “de saga” hay (como ya dije) una cantidad impresionante de ideas zarpadas, algunas más épicas, otras más poéticas, otras simplemente absurdas y otras tan retorcidas y a la vez tan sofisticadas que las podría haber usado Grant Morrison en la Doom Patrol. Si me tengo que quedar con uno de los unitarios, leerlo como una historia corta desenganchada de todo el resto, voy de una con La Pandilla de la Calle Mugre, un thriller alucinante que me sorprendió de la primera viñeta a la última. También disfruté muchísimo con La Sombra de los Hexmoor (ahí hay conceptos que re-daba para seguir explorando) y con Sólo Di Miau, una especie lado B de A Dream of a Thousand Cats, aquel inolvidable unitario de Sandman.
En fin, esto está lleno de elementos limados, puestos al servicio de relatos originales, poco convencionales, salpicados con unos bloques de texto deliciosos. Si en vez de desarrollarse en 338 páginas se concentraba todo en… 240, estaríamos hablando de una obra maestra, comparable a lo mejor de esta dupla fundamental. Por supuesto, si las 100 páginas que “sobran” las dibuja Alcatena, hay que ser muy choto para protestar.
Y se acabaron las reseñas. Mañana, la despedida del blog.

Andrés Accorsi

1/18/2016

"Hexmoor" en Página 12

Hexmoor

(Eduardo Mazzitelli y Quique Alcatena / LocoRabia y Grupo Belerofonte)


Un clan maldito, fantástico, casi heroico y villanesco. Eso son los Hexmoor, familia de alcurnia de una Inglaterra victoriana atravesada a partes iguales por la fantasía y cierta ciencia ficción a lo Julio Verne. Como siempre, la dupla propone al lector acompañar al protagonista por aventuras inciertas, donde la ética del héroe camina por una cornisa (y con los ojos vendados) y donde lo fantástico tiene una preeminencia fundamental. Son más de 350 páginas de buena historieta, con cantidad de viñetas cortas y pequeñas sagas que –en general– salen airosas en cada ocasión. El trabajo de Alcatena vuelve a ser un despliegue enorme de imaginación y amor por el dibujo.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/18-37348-2015-11-28.html

8/27/2015

"Hexmoor" y "Piedra Papel o Tijera" nuevas publicaciones de Grupo Belerofonte

Hexmoor de Mazzitelli y Alcatena

Hexmoor
Aventura/Fantasía
Guión: Eduardo Mazzitelli.
Dibujos: Quique Alcatena.
15,5 cm x 23 cm. 344 páginas. BN.
ISBN: 978-987-3712-08-1
Colección Charquito nº 16 (co-ediciones con Loco Rabia)
Una vez más, Mazzitelli y Alcatena se acogen a las virtudes de la “ucronía”, es decir, una novela histórica alternativa, donde los hechos de la epopeya humana no han transcurrido de la misma manera que conocemos, y sí presentan sutiles (y no tan sutiles) variaciones. Por eso en Hexmoor desfilan autómatas, prodigios, viajes espaciales, célebres personajes y toda esa maravilla que las mentes de esta venerable dupla ha sabido poner en páginas de historieta para nuestro perpetuo deleite.
Páginas interiores:




Piedra Papel o Tijera de Farias y Jozz

Piedra Papel o Tijera Novela Gráfica
guión: alejandro farias
dibujo e ilustración de portada: jozz

64 pgs. / 16 x 23 / B/N
agosto 2015 / ISBN: 978-9974-99-951-0

Zeta hace repartos en una pizzería. Tiene una vida sencilla, hasta que un error en una entrega cambiará su vida para siempre.