Historietas desde Latinoamérica #81 – Merlín, el druida
Las leyendas nunca pasan de moda; y en la editorial
Pictus lo
saben muy bien, lo cual se comprueba revisando su catálogo. En ese
sello también saben ofrecer lecturas de calidad que movilicen e
incentiven a más, especialmente dirigiéndose al público infantil y
juvenil… y las historias de aventuras suelen ser muy atractivas para
esas edades (y los ya algo más adultos, reanimamos a nuestro niño para
embarcarnos en nuevas aventuras cuando nos lo permitimos, o cuando hay
una historia que logra tocar esa fibra). Y las leyendas, además, siempre
tienen una historia más para ser contada desde su interior, y esto es
algo que no solo saben en
Pictus sino que también lo saben
Rodolfo Santullo y
Jok.
Probablemente por esta combinación de saberes, de verdades cuasi
universales, nació el libro que nos ocupa aquí: tenemos aventura y
tenemos leyendas, porque cuando decimos
Merlín automáticamente esbozamos mentalmente la imagen de todo el mito artúrico, con el Rey, la espada (en la piedra), Camelot, la mesa redonda, Lancelot y un largo y maravilloso etcétera. No obstante, en este libro (que desde el 1 del subtítulo,
El porquerizo y el ladrón,
promete ser el primero de una saga) no tenemos prácticamente nada de
eso porque nos situamos en los orígenes de la leyenda con un
Merlín muy joven, adolescente.
Con tan solo esa cualidad no se trata de un planteo original sino
que, por el contrario, varias veces se ha presentado de alguna manera al
famoso mago en su juventud. Y eso es un dato que no solamente manejamos
nosotros, lectores, sino que también saben perfectamente los autores.
Por ello vienen a presentarnos a
su Merlín joven,
con algunas particularidades en su personalidad y su historia, así como
en quien será su compañero de aventuras y en el primer episodio que
deberán abordar.
Comenzando con el protagonista, la creación de este
Merlín parte
de su origen mestizo con padres de diferente cualidad (en alguna de las
leyendas del personaje se habla de un padre demonio, por ejemplo)
adaptándolo al planteo de la historia que vienen a contarnos. Asimismo,
se lo introduce como un mago pero haciendo hincapié en el aspecto
druidico (es decir, en contacto con la naturaleza) lo cual también tiene
todo que ver con el argumento de la narración. Sin embargo, al tratarse
de un joven Merlín la introducción del personaje es en un momento en
que desconoce su poder y le da temor enfrentarse a las manifestaciones
de este, y de hecho en el comienzo del relato él es el porquerizo del
subtítulo.

El ladrón, en tanto, es otro personaje de la leyenda artúrica. Se trata de Sir Héctor, que en el devenir legendario sería el padre adoptivo del Rey Arturo tras recibirlo recién nacido para su cuidado de manos del propio
Merlín, quien le oculta su verdadera identidad. Por lo tanto,
Santullo y
Jok
nos proponen una versión de la relación entre ambos personajes
comenzando por el principio pero sabiendo cuál es el destino de esta
dupla.
La historia del primer volumen de esta nueva reimaginación de
Merlín, consistirá entonces en contar el origen del protagonista, de cómo conoció a Héctor y de cómo forjaron una amistad. La manera narrativa que utiliza
Santullo en
su guión para llevar adelante ese relato es un muy buen ejercicio de
aplicación del género de aventuras y por tanto habrá vaivenes, subidas y
bajadas en la emoción y en las relaciones, misterios, acción, humor…
entretenimiento. En lo concreto se vale de una subdivisión en capítulos
que van marcando el ritmo, comenzando por un prólogo que siembra el
interrogante para luego dar lugar a la presentación de los personajes
principales de una manera conflictiva, y desde allí desenvolver una
sucesión de situaciones que nos llevan por el camino de la (primera)
aventura.
El conflicto de esta trama, sin develar demasiado, se relaciona
intrínsecamente con el epíteto del título; tratándose de un druida, los
animales (pero no cualquiera) estarán en el centro del nudo de la
historia. A su vez, por postularse como un tomo inicial, se plantan
semillas para futuras narraciones que están relacionadas también con la
cuestión druídica en lo que tiene que ver con el origen del protagonista
así como en la elaboración del mundo en el que se desenvuelven,
refiriéndose por ejemplo a deidades del bosque. En la creación de este
universo, además, se colocan otros personajes y el escenario de una
aldea que sirven a esta historia pero bien podrían volver en el futuro.
Por el lado del apartado gráfico, el estilo narrativo de
Jok aporta
al ritmo dinámico de la historia de aventuras, al tiempo que en lo que
tiene ver concretamente con el dibujo parece estar muy cómodo ilustrando
animales, tanto como el escenario de mundo medieval en toda su
extensión (naturaleza, vestimenta, aldea, etc.). Esto aparte de
considerar, en lo personal, que se trata del mejor trabajo de
Jok que he leído hasta la fecha… aunque sin haber probado el otro cómic de aspecto similar que realiza junto al mismo Santullo,
Dungeons & Burglars, para
Aces Weekly (el portal creado por David Lloyd). Pero volviendo a lo que atañe a su tarea en este primer volumen de
Merlín,
inclusive se nota un perfeccionamiento a medida que corren las páginas,
comenzando algo más sucio con más presencia de la tinta y
progresivamente utilizando menos y con mayor precisión, siendo oscuro
solo con escenas y personajes (muy bien) selectos.
Queda entonces el deseo de que se cumpla el planteo de un tomo número 1 que comience una saga de este
Merlín, druida, joven en crecimiento, con su compañero Héctor, futuro Sir y padrastro del Rey, porque como bien dice el final…
“¡Quién sabe qué nuevas aventuras esperan al ex-porquerizo y al ex-ladrón!”.
Guión - 8.5
Dibujo - 8.5
Interés - 8.5
Nací al mundo del cómic siendo muy chico
con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de
Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la
historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy
intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así,
fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con
los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de
un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros
menesteres del enorme mundo del cómic.