7/27/2015

"Dengue" en El Pais, entre hitos de la CF uruguaya

Esos viajes fantásticos

La ciencia ficción uruguaya tuvo un origen curioso en 1898. Hoy sus autores logran una mayor repercusión en el exterior que aquí.

19 jul 2015
LUIS PRATS
Un día, el escritor Pablo Dobrinin emprendió su propio viaje en el tiempo para conocer la historia de la ciencia ficción (CF) en el Uruguay. En vez de la máquina victoriana de H. G. Wells, utilizó sus zapatos para recorrer librerías de usados y el teléfono para rastrear a sus autores, un tarea enorme estimulada solamente por su entusiasmo hacia el tema.
De ese viaje fantástico, que luego divulgó en la revista digital argentina Axxon, descubrió que el primer autor criollo de CF no fue un escritor celebrado ni anónimo, sino el empresario Francisco Piria, quien pretendía brindar una visión utópica de estas tierras con El socialismo triunfante. Lo que será mi país en 200 años, publicado en 1898. La esencia del argumento: un uruguayo del siglo XIX se acuesta en una caja de cristal, toma el contenido de un frasco entregado por un faquir en la India y se despierta en 2098 para encontrarse un Uruguay diferente.
Lleno de errores y contradicciones (el propio Piria nunca fue socialista), ese libro quedó como antecedente, acaso curioso, de un género que vive y lucha en ese Uruguay del siglo XXI, impulsado por el rayo mágico de la pasión que une a Dobrinin, sus colegas y sus lectores. Es difícil determinar el número de escritores de CF en el país, porque no todos llegaron a publicar, pero se estima que son entre 20 y 30. Las ventas pocas veces los recompensaron, pero en contrapartida varios han logrado trascender en el exterior.
"El público uruguayo no acompaña (si hablamos de ventas) ni a la literatura, ni a la literatura uruguaya, ni mucho menos a la ciencia ficción local. Las tiradas de algunos buenos libros de esos autores han sido ínfimas", comenta el periodista cultural Elvio Gandolfo, autor del prólogo de Ruido blanco 3, recopilación de relatos de origen nacional que representa una de las escasas novedades 2015 del género.
Dejando de lado la curiosidad de Piria, el primer gran nombre de la CF nacional fue Horacio Quiroga, quien en 1910 publicó la breve novela El hombre artificial, inspirada claramente en el mito de Frankenstein: un ser fabricado en un laboratorio por tres científicos, uno ruso, otro italiano y el tercero argentino (el libro se lanzó inicialmente en Buenos Aires).
Después, un largo vacío intelestelar que no se llenó ni en las eras de oro y plata de la CF en el mundo, períodos que abarcan desde las viejas historietas en papel barato hasta las primeras películas sobre ovnis y marcianos. Recién en 1976, con El Planeta Arreit, de Horacio Terra Arocena, resurgió el tema. Dobrinin, en su investigación, encontró que solo desde la aparición de tres escritores "pioneros", es decir, los primeros que tenían conciencia del género que cultivaban —Carlos María Federici, Tarik Carson y Gabriel Mainero— Uruguay comenzó a figurar en antologías y revistas del exterior.
La segunda generación importante surgió en torno a Roberto Bayeto y la revista Diaspar (tres números impresos desde 1989 a 1995), a autores como Ramiro Sanchiz, Pablo Rodríguez, Claudio Pastrana y el propio Dobrinin, entre otros. Además de sus libros personales, lograron publicar en antologías y revistas de España, Italia, Francia y Argentina.
Ana Solari, Natalia Mardero y Pedra Peña son otros autores reconocidos en el medio, además de uruguayos radicados en el exterior, como Lucas Moreno y Federico Fernández Giordano.
Así como autores uruguayos se leen en el exterior, la revista Tigre 17, editada por la Universidad Stendhal de Grenoble (Francia) presentó en 2009 un amplio informe sobre la CF en el Río de la Plata. Otro libro de 2004, Latin American Science Fiction Writers, an A to Z guide, de Darrel B. Lockhart, menciona en Uruguay a Mario Levrero y Ana Solari. Señales que existe interés por la producción local.
El cómic y la ilustración son otras dos vertientes del género, siempre con mucho más mercado en el exterior que en casa. Y para completar el panorama, se está rodando Fiesta Nibiru, un largometraje de CF a cargo del director Manolo Facal.

Géneros.

Carlos María Federici es un referente en literatura policial, fantástica y de CF en el país. "En 1968 se produjo mi debut en el género, cuando mi cuento Primera Necesidad apareció en la hoy legendaria revista barcelonesa Nueva Dimensión", recuerda. Esta publicación le abrió las puertas a otros mercados de Europa, como Bélgica, Suecia, Italia y Finlandia, aunque en pequeña escala. En Uruguay no se le conoció hasta muchos años después
"Decididamente, y sin que esto implique crítica o censura alguna de mi parte, siempre obtuve mejor repercusión en el extranjero", admite. Justamente su primera novela, La orilla roja (un policial de corte clásico), se publicó en Argentina en 1972.
"Desde mis comienzos —y no vacilo en reconocerlo sin ambages— he sido un típico escritor de géneros, entendiéndose por tal el que apoya su escritura en golpes de efecto, finales sorpresivos y (me lo han reprochado alguna vez) adjetivación profusa, con el objetivo primordial de entretener al lector. Dijo una vez mi buen amigo Ruben Loza Aguerrebere que posiblemente la principal motivación del escritor para consagrarse a ese tipo de trabajo sea una básica disconformidad con su medio ambiente cotidiano. Siempre estuve de acuerdo, y con mucha mayor razón se aplica el concepto cuando uno se decide por un género que discurre por terrenos de fantasía y seudorrealidades", comenta.
Una de las poquísimas mujeres que producen CF es Ana Solari, escritora, docente y periodista cultural. "A mi padre le gustaba mucho la ciencia ficción y yo lo seguí. En casa siempre se leyó mucho y había conversaciones sobre todos los temas", cuenta sobre el origen de esa vocación.
Solari se inspira para sus obras en paisajes, sobre todo campos o pequeños pueblos, donde se producen aventuras que en el fondo se refieren a la moralidad de sus personajes: hasta qué punto mantienen sus principios a riesgo de su propia vida. "La ciencia ficción es una variante del romanticismo. Hay dos ciencia ficción, la mala, la que habla de monstruitos, y la que encierra un viaje filosófico o sociológico, desde un punto de vista más pesimista o más optimista", explica.

Distinciones.

En 2012, el escritor y periodista de El País Renzo Rossello publicó Las Furias. "Cuando lo escribí estaba pensando mucho en algunos de los temas contemporáneos que nos vienen pasando por arriba, como el uso de las tecnologías para ejercer más dominio, el desarrollo de la biotecnología, el transhumanismo, las nuevas teologías, en fin, temas que para alguien de una generación pre Internet plantean muchas dudas. Pero como yo no soy un filósofo, solo un narrador, tiendo a pensar con historias más que con ideas, Y así salió el libro", comenta.
Asegura que la repercusión fue "absolutamente escasa, por supuesto". "Lo bueno de escribir ficción en este país es la garantía del anonimato, y tratándose de ciencia ficción, doble anonimato. Supongo que algo gustó porque el libro tuvo el tercer lugar en el Premio Nacional de Literatura", recuerda.
La novela Ur, publicada por Leandro Delgado en 2013, fue ternada para el premio Bartolomé Hidalgo. "Nunca lo pensé como un mérito para la ciencia ficción, pero quizá sea cierto —dice el autor—. Pero si fue distinguida no lo fue por su género. En todo caso eso pudo haber actuado como un demérito. Creo que fue distinguida por una preocupación especial de mi parte por el lenguaje que, por algún motivo, la ciencia ficción me habilitaba para sofisticar hasta el delirio, lo cual tampoco, creo, fue muy bien visto por los ortodoxos, tan apegados a la anécdota o a la operación mental sagaz. En mi caso, mi obsesión eran el lenguaje y el delirio de ese lenguaje y el sonido de ese lenguaje. Ur es para leer en voz alta y allí surge otra realidad inadvertida y distinta a la lectura silenciosa, a mi entender", explica.

Imaginación.

Cuando tenía 13 años, los padres de Ramiro Sanchiz le regalaron La edad del futuro, un compilado de Isaac Asimov. "Quedé fascinado con la ciencia ficción y la divulgación científica, y quise practicar ambos géneros pero, evidentemente, el primero era el que estaba más a mano". Las ganas de imitar a Asimov fueron la primera razón para escribir. "Después, las posibilidades que da el género a la hora de ponerse a imaginar mundos y criaturas. Y, más tarde, el rechazo a las formas simples de realismo, muy especialmente las vernáculas", cuenta.
De sus libros, recuerda que La vista desde el puente (2011) no gustó mucho al principio. "Después fueron apareciendo lectores muy interesados y terminó siendo el único de mis libros sobre el que se han escrito artículos a nivel académico. Una vez un militante de la nación charrúa me dijo que la había disfrutado mucho y que sentía que con esa novela yo me hermanaba con su causa. Todavía no puedo entender por qué o cómo es posible esa lectura, pero me alegró que me lo dijera", asegura.

Hay un Flash Gordon local.

Carlos Federici es autor de la historieta Jet Gálvez, un astronauta de los Centinelas del Cosmos. El personaje fue creado siguiendo la estética y los principios éticos de los maestros del cómic estadounidense de la década de 1950. Con el apoyo del dibujante William Gezzio, se publicó en la revista Patatín y Patatán en los 80. Y de la mano del periodista Matías Castro, Jet Gálvez regresó para la edición de Montevideo Comics en 2013.

Historieta, novela y hasta juego.

Ana Solari es autora, entre otros relatos, de la serie Zack, un libro de cuentos y una novela con el mismo personaje, un científico en medio de una catástrofe tecnológica que deja apenas porciones de mundo desconectadas entre sí mientras él sale a buscar a un amigo. "Es una historia on the road", explica. También incursionó en el cómic, con Suburbia, publicado con dibujos de Martín Ansin en la desaparecida revista Posdata. Está proyectada una versión en novela de este trabajo, que tiene como escenario el Oeste montevideano en el año 2057. "Para Internet pensamos en un juego on line, con un hipertexto, que mezcla ciencia ficción con novela policial. Rada iba a cantar y Alberto Magnone iba a hacer la música", asegura.
También Zack cuenta con dibujos de Daniel Turcatti, "porque siempre me interesó la combinación de texto e ilustración", cuenta Solari.

DIBUJANTES.

En las grandes ligas.

A diferencia de los escritores, sobre todo los que hacen ciencia ficción, hay varios dibujantes uruguayos que pueden vivir de su trabajo produciendo para el exterior, aunque no siempre se traten de ilustraciones de este género.
Uno de ellos es Matías Bergara, autor de los dibujos de Dengue, una novela gráfica escrita por Rodolfo Santullo (la ilustración que abre esta nota pertenece a la tapa de la nueva edición).
El trabajo tuvo gran éxito en el país y el exterior. El prólogo lo escribió Ian Watson, guionista de Steven Spielberg. "Hace poco la editorial Humanoids de Francia pidió los derechos para reeditarlo en francés, inglés (una traducción que hice yo) y japonés. Tiene potencial de adaptación a cine o TV, y también queremos encontrarle una ocasional salida por ese lado", cuenta Bergara.
El ilustrador publica en varias editoriales internacionales, sobre todo en los géneros policial y de fantasía, aunque la ciencia ficción (CF) es uno de los que más le interesa. Tanto trabajo tiene que ha debido rechazar propuestas de importantes empresas.
Luego de su trabajo con Ana Solari en Suburbia, Martín Ansin no volvió a producir historietas, aunque sí ilustraciones de ciencia ficción, además de publicidad. "No es que me haya dejado de interesar, pero el cómic consume mucho tiempo. La ciencia ficción en el cómic te da la oportunidad de imaginar lo que quieras", explica. Su especialidad ahora son los pósters oficiales de grandes producciones de Hollywood, como Alien, Tron o El Planeta de los Simios, que se venden en ediciones limitadas dirigidas a los coleccionistas. "Es súper importante que conectes con el fan", sostiene.
El artista uruguayo radicado en Londres Alejandro Colucci ilustró las tapas de prestigiosas obras de CF, como La guerra de los mundos, de H. G. Wells, varios de J. G. Ballard (Crash, El mundo sumergido, El mundo de cristal), Ursula K. Le Guin, Orson Scott Card o William Gibson. También creó una tapa para la revista ScifiWorld sobre el film de culto Blade Runner. Sin embargo, no tuvo la oportunidad de publicar para autores compatriotas de CF, aunque sí en el género fantástico. "Llegué a hacer una nueva portada para Umbral de las tinieblas, de mi amigo Carlos Federici, pero no llegó a editarse", indica.

¿Ciencia ficción a la uruguaya o solo escrita por uruguayos?

En la novela La vista desde el puente, de Ramiro Sanchiz, Artigas no se fue al Paraguay, los charrúas no fueron exterminados y el país abarca Entre Ríos, Corrientes y Rio Grande. Pero es una de las excepciones: la ciencia ficción escrita por uruguayos contienen pocas referencias locales, generalmente solapadas o disfrazadas. "Lo importante es que los relatos funcionan sin problemas en distintos países. Y lo fundamental es que se haga buena literatura", asegura Pablo Dobrinin. "Quien escribe debe aspirar a un alcance universal. El mundo, ya es sabido, está cada día más globalizado, y por ende las diferencias vernáculas se disuelven", sostiene en tanto Carlos Federici.
Para Leandro Delgado, "este no es un país de grandes avances científicos, por lo cual no da lugar a grandes especulaciones, que las hubo, principalmente a principios del siglo XX y sobre todo en Argentina". "Las referencias locales —dice Renzo Rossello— existen pero muy atenuadas, porque sentí que tenía que hacer algo distinto a cuando escribo en el género negro o policial, donde los códigos locales deberían ser más reconocibles para tener una pintura de ambiente más verosímil".

De Argentina a Eslovenia.

Pablo Dobrinin escribe literatura fantástica y ciencia ficción desde su infancia. Muchos de sus relatos fueron publicados en antologías y revistas especializadas de Argentina, Francia, España, Uruguay e Italia. En 2011 editó en Argentina Colores peligrosos, una selección de sus mejores trabajos. Como se agotó rápidamente, un año más tarde salió en Uruguay a través del sello El gato de Ulthar. Y en 2015 vendió los derechos del libro a Eslovenia. Ahora trabaja —siempre en Montevideo— en un nuevo libro de relatos, mientras sigue publicando regularmente en revistas extranjeras. "Me gusta la ciencia ficción porque te permite considerar temas de nuestra realidad desde otra óptica", asegura.

7/25/2015

"Cena con amigos" en Blisstopic

Cena con amigos  

Cena con amigos

Rodolfo Santullo y Marcos Vergara

Cazador de Ratas
7,5


"Cena con amigos" comienza y acaba casi con la misma viñeta, dos viñetas que reproducimos aquí abajo. Entre las dos ha pasado un año y un componente de ese grupo de amigos falta. Nos referimos a Bernardo, el mejor amigo de Christian, el protagonista auténtico de esta historia, que muere en su casa borracho en un accidente (se queda dormido en la bañera y se ahoga). Entre las dos viñetas, Rodolfo Santullo (mejicano con residencia en Uruguay, colaborador de Blisstopic y guionista de cómics como "Acto de Guerra" o "Señor Invierno") y Marcos Vergara (argentino, autor de obras como "Mutantes Bukowski" o "Aquí mismo" y editor de Loca Rabia), compusieron un cómic en 2009 sobre la amistad y esos pequeños engaños a los que nos sometemos cada día para no romper esos lazos. La dupla Santullo-Vergara volvería a colaborar en "Valizas" (2010) y "La Comunidad" (2013). Ahora, en 2015, La editorial española Cazador de Ratas recupera esta pequeña gran novela gráfica que podréis adquirir en su página web

Cena con amigos

En esta cena con amigos, Bernardo vuelve a hacer el capullo al meterle mano a su amiga Cinthia en la fiesta de inauguración de su nuevo piso. No es la primera vez que Bernardo se permite esa "libertades" con sus amigas. También la cagó con su ex Marcella, que ahora sale con su amigo Christian, y con la novia de su amigo Jorge, Silvia. Todos piensan que es un "pelotudo", menos Christian, que sigue queriéndole aunque no para de insistirle una y otra vez que comience a madurar. Cuando Bernardo muere, solo Christian le vela solo en el Tanatorio. A nadie le caía bien Bernardo, pero le soportaban porque era el mejor amigo de Christian, la única persona que todavía mantiene unido a este grupo. Santullo y Vergara nos van narrando diferentes etapas de la vida de esta cuadrilla de amigos que podría ser la tuya (el gracioso, el ligón, el comprensivo, el nuevo, la mosquita muerta, etc...) en diversos flashbacks que aportan información crucial, sobre todo cuando un inspector de policía acude a Christian extrañado con el caso (que está cerrado como accidente), ya que había dos copas con vino en el cuarto de baño donde Bernardo se murió. Una nota de misterio justa para que comencemos a buscar pistas ocultas en esos recuerdos que se van intercalando entre la trama. Una magnífica novela gráfica que te atrapa desde su primera viñeta, o primer chiste. 

cena03

7/22/2015

"Cena con amigos" en Culturamas

Cena con amigos

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cenaconamigos01Por Jaime Valero

Los grupos de amigos son un objeto de estudio fabuloso tanto para los profesionales de las ciencias sociales como para los escritores de ficción. Permiten adentrarse en la psicología de cada individuo, analizar el rol que adopta cada uno dentro del grupo y examinar las tensiones latentes que se generan entre sus miembros, y que muchas veces solo necesitan de una pequeña chispa para que todo estalle por los aires y se monte el drama necesario para toda buena obra narrativa. En el caso del cómic que hoy nos ocupa, esa chispa se enciende durante una cena. Bernardo acaba de mudarse y reúne a sus amigos a la mesa para inaugurar su piso en buena compañía. Fluyen las viandas y los licores, sobre todo esto último, también los chistes de su mejor amigo, Cristian, que serán una constante durante la narración, y de repente, llevado por unos instintos primarios de los que sabremos más conforme avance la lectura, Bernardo se propasa con la novia del celoso Germán. El consecuente enfado es monumental, y las tensiones latentes que flotan en el grupo comienzan a salir a la superficie, hasta que una muerte inesperada termina por desatar los acontecimientos de esta interesantísima novela gráfica.
Cena con amigos es el primer cómic del guionista Rodolfo Santullo (Mexico D. F., 1979) que desembarca en España, y en él se nos descubre como un escritor capaz de contarnos muchas cosas y de definir a sus personajes con una envidiable economía narrativa. Destaca también por su fino oído a la hora de plasmar el habla coloquial, y por la espontaneidad con que factura los diálogos. La obra es un slice of life que aborda múltiples temas. Uno de ellos es la resistencia del individuo a abrazar la madurez que cabría esperar por su edad. Otro, los finos cimientos que mantienen en pie la amistad, y el esfuerzo que supone no derrumbarlos, aunque ello implique tragarse ciertos sucesos escabrosos capaces de separar incluso a los más íntimos amigos. Todo ello viene regado por varios dejes de humor que suavizan la intensidad de algunos pasajes, y por un puntito de misterio que nos remite al género negro que Santullo cultiva en sus obras en prosa. El cómic queda redondeado por el trabajo del dibujante Marcos Vergara, que en un primer acercamiento puede parecer poco vistoso, pero cuando el lector se adentra en la trama resulta perfecto para complementar la información otorgada por el guionista. Especialmente en lo que respecta al perfil de los personajes, que ya solo por su aspecto, vestimenta y expresividad quedan retratados con mucho detalle.

cenaconamigos02Atentos como solemos estar al cómic norteamericano, europeo, japonés o nacional, a veces se nos olvida dirigir la mirada hacia Sudamérica, cuya tradición historietística se cuenta sin lugar a dudas entre las mejores del mundo. Es de agradecer, por tanto, que la gente de Cazador de Ratas haya puesto el radar sobre este joven guionista del que confío podamos ver pronto más cómics editados en España. Al frente de la editora Grupo Belerofonte, Santullo ha firmado obras de diversos géneros como Dengue, Los últimos días del Graf Spee y Acto de guerra, y tras el buen sabor de boca dejado por Cena con amigos, estoy deseando catarlas.

Ficha Técnica
Título: Cena con amigos
Autores: Rodolfo Santullo y Marcos Vergara
Editorial: Cazador de Ratas
Encuadernación: Rústica
Páginas: 84
Precio: 13€

7/05/2015

"Cena con Amigos" en Libros Prohibidos

cena-con-amigos-Libros-Prohibidos 

R. Santullo y M. Vergara: Cena con amigos

Guión: Rodolfo Santullo
Ilustraciones: Marcos Vergara
Año: 2009
Editorial: Cazador de ratas (2015)
Género: Cómic
Valoración: Recomendable
Hace unas cuantas semanas, entramos en contacto con una editorial gaditana de reciente creación, Cazador de ratas (gracias por el ejemplar, por cierto), cuyo proyecto viene con mucho empuje. Desde aquí queremos darle todo nuestro apoyo, aunque, como bien saben nuestros lectores, nosotros no nos casamos con nadie.
Cena con amigos relata la historia de un grupo de colegas que se conocen desde secundaria y que, al crecer y evolucionar sus respectivas vidas, sufren los inevitables cambios. Esta crisis de paso a la madurez, o más bien paso a los problemas de la vida adulta, se verá sacudida con los hechos ocurridos en una cena donde están todos presentes.
Lo primero que llama la atención de este cómic es su estructura rota, llena de aristas, de flashbacks y de saltos al vacío. No por ser un tebeo (me encanta y añoro esta palabra) su lectura es simple del punto A al C pasando, a lo mejor, por B, sino que busca constantemente acaparar la atención del lector con sus filigranas. A veces basta con observar más de la cuenta el detalle de las ilustraciones (muy ricas y variadas todo el libro, por cierto), para perderse. Pero que nadie se preocupe, que es fácil volver a encontrarse. Y es que este cómic tiene alma de novela experimental, o de película alternativa.
Otro punto a favor: la cercanía del relato, su verosimilitud. Cena con amigos de verdad parece una cena con amigos, en un perfecto retrato de la evolución de un grupo (o barra, según el vocabulario uruguayo) unido desde hace muchos años. SI bien es cierto que la historia que se relata se sale un poco de lo normal, en absoluto abandona esa aureola de autenticidad. De hecho, conozco grupos donde han ocurrido cosas bastante más increíbles.
A mí, en particular, como franco-español, me ha cautivado el contacto con el lenguaje coloquial uruguayo que se despliega con toda su naturalidad en Cena con amigos. He de reconocer que al principio me fue difícil seguirlo, pero es algo que duró un par de páginas.
cena-amigos-Libros-ProhibidosY ahora la pega (sí, siempre hay pega). Alguno me va a tachar de puritano, pero me da lo mismo. En esta obra se recurre a la imagen idealizada de ellas a diferencia de ellos. Los chicos pierden pelo y ganan en barriga, pero las chicas están todas estupendas. Como a hombre al que le gustan (mucho) las mujeres, entiendo que esto ocurra, pero no deja de quedarme ese regusto de rancio cánon de belleza machista y execrable que tanto daño hace a la mujer y a nuestra sociedad. Ya sé que esto no es algo nuevo ni único en este cómic (más bien todo lo contrario), pero me veo en la obligación de, como mínimo, señalarlo. Vamos, que no debería ser lo normal.
Dicho esto, sólo me queda recomendar con gusto este tebeo, que se lee en un (buen) rato.

6/24/2015

"Control de Plagas" en La Bitácora de Maneco

martes, 23 de junio de 2015

CONTROL DE PLAGAS: ¿A QUIÉN VAS A LLAMAR?

Control de plagas. Guión: Max Aguirre. Dibujos: Jok. Ilustraciones: Max Aguire. Tratado de Mostros y Espetros: Max Aguirre, María Eugenia Alcatena, Federico Baert, Diego Baiardi, Martín Betancor, Fran Cascallares, Diego Cortés, Alejandro Farías, Adrián Figueroa, Pablete García, Javi Hildebrabdt, Guillermo Höhn, Jok, Elizabeth Lerner, Magnus, Eduardo Mazzitelli, Leonardo Oyola, Martín Pérez, Laura Ponce, Federico Reggiani, Roy, Rodolfo Santullo, Luciano Saracino, Ianina Trigo, Andrés Valenzuela, Fabián Zalazar, Alejandro Zina (guiones), Max Aguirre, Paula Andrade, Enrique Alcatena, Carlos Aón, Gerardo Baró, Jorge Blanco, Nico Brondo, Hernán Cañellas, Pablo Colaso, Caio Di Lorenzo, Lauri Fernández, Leandro Fernández, Gervasio, Kwainchang Kráneo, Horacio Lalia, Lara Lee, Alejandra Lunik, Fran López, Majox, Cristian Mallea, Ángel Mosquito, Dolo Okecki, Richard Ortiz, Camila Rapetti, Leo Sandler, Pablo Tambuscio, Rodrigo Terranova, Tute, Marcos Vergara, Erica Villar, Fabián Zalazar (dibujos). Portada: Jok. 160 páginas en blanco y negro. Colectivo Editorial Mojito (Grupo Belerofonte, Dragón Comics Editora, Estuario Editora, Loco Rabia). ISBN: 978-9974-99-548-2. Uruguay/Argentina, agosto de 2014. 

Voy a decirlo de arranque. Control de plagas es una de las historietas más entretenida y lograda de los últimos tiempos. Pero hay algo en la estructura con que Max Aguirre y Jok armaron el libro para el Colectivo Editorial Mojito que no me termina de cerrar, quizá porque el formato de edición elegido diluyó el impacto emocional que los propios autores venían construyendo meticulosamente; borroneando un poco la compacta integralidad alcanzada en la primera de las tres partes en que me atrevo a dividir el todo. 

Este bloque inicial, compilación de los seis episodios serializados en el blog Historietas Reales entre el 22 de marzo de 2011 y el 4 de febrero de 2014, sienta las bases de la aventura, presenta a los personajes y las relaciones existentes entre ellos y con el entorno. Define también el tono arrabalero de la obra, una mirada tercermundista sobre los yeites clásicos de la ciencia-ficción post-apocalíptica, con mucho humor, mucho cinismo, mucha desmesura. Un explosivo cóctel batido al ritmo de cierto desencanto inherente a la idiosincrasia argenta. La única forma (tal vez) en que se puedan sobrellevar las pérdidas reales y simbólicas que cargan los protagonistas, obcecados en zafar de la desgracia que les tocó en suerte. 


Porque en el mundo de Control de plagas, lo que reina es una invasión de monstruos, vampiros, momias, zombies y todo tipo de criaturas demoníacas, ensañadas con la humanidad cansada de transitar tanta pena y tanta herida. Por suerte (¿por suerte?) contamos con esta especie de artesanales Cazafantasmas que les hacen frente, fumigadores extremos con más resolución e inventiva que tecnología de punta. Cuerpo a cuerpo, con herramientas mecánicas, químicas y/o físicas, le hacen frente a la muerte desdramatizando el percance, pero con la sospecha de una traición carcomiéndoles las entrañas. Duda existencial que, según los autores, será resuelta recién en un futuro segundo tomo. 

Y en este punto, avanzada un poco más de la mitad del libro, el libro arranca para otros pagos. Tan interesantes de recorrer como el primero, pero distintos y algo divergentes del núcleo dramático central. La primera parada es el Tratado de Mostros y Espetros (sic), manual de zoología fantástica influido por el Moby Dick de Melville y El libro de los seres imaginarios de Borges. Una joya (dentro de otra joya) que abre el juego a escritores y dibujantes amigos de los autores (de Alcatena a Tute, de Leonardo Oyola a Rodolfo Santullo); y que acrecienta nuestro deleite como lectores. Y después, sobre el cierre, dos episodios autoconclusivos (e inéditos) de la historieta, precuelas del bloque inicial resueltas con un registro más zumbón y liviano.

Ilustración de Max Aguirre

Vuelvo al principio. Control de plagas es una de las historietas más entretenida y lograda de los últimos tiempos. Pero se me hace (estoy convencido), que la decisión editorial tomada a la hora de ordenar los contenidos del libro no la favorece; y termina por deslucir algunos de los muchos logros que tiene para ofrecer. Que el resultado final siga siendo tan atrapante, habla a las claras del poder que late en estas páginas. 
¿Querés (como yo) la segunda parte? ¿A quién vas a llamar? 
Fernando Ariel García

6/22/2015

"Cena con amigos" en La casa deshabitada

domingo, 7 de junio de 2015

Lo nuevo de Cazador de Ratas: "Cena con amigos"


Título: Cena con amigos
Autores: Rodolfo Santullo (guión) y Marcos Vergara (ilustraciones)
Año: 2009
Páginas: 83
Editorial: Cazador de Ratas

De esta novela gráfica, o cómic depende de gustos, ha dicho Hernán Martignone en su blog "Sobre Historieta": Ya en las primeras páginas, Santullo y Vergara nos presentan a cada uno de los personajes de una forma única, perfectamente reconocible, con características interiores y exteriores bien definidas al modo de una sitcom, aunque con un tono ciertamente más amargo o agridulce, más gris, pero en el que la amistad pervive, pese a todo.

Bernardo se traslada de casa: para auxiliarle en la mudanza, cuenta únicamente con la ayuda de Cristian, su mejor amigo. Así, y trufado con un chiste de un avión con problemas y cuatro paracaídas para cinco pasajeros, se inicia esta historia que habla, entre otras cosas, de la amistad y del paso del tiempo que algunos asumen con resiganción y otros se niegan a aceptar. 

La cena con amigos del título no es otra que la fiesta que organiza Bernardo para celebrar su nueva vivienda. Todo transcurre con cierta lógica hasta que... Quien más quine menos ha conocido a tipos como Bernardo, dominados por cierto complejo de Peter Pan, lo que les lleva a cometer alguna que otra imprudencia. En la cocina, alejados de los demás invitados, mientras Cynthia baraja la posibilidad de no seguir con su nuevo novio, Bernardo aprovecha la coyuntura para sobrepasarse con ella. Éste es el detonante para que las amistades se resquebrajen y el ambiente festivo acabe en el cubo de la basura.

Por mucho que Cristian afee la conducta de Bernardo, éste no parece entender, o no quiere, que el tiempo ha pasado y que comportarse como un adolescente en permanente celo es impropio de su edad. Aunque Bernardo afirma que "el tiempo pasa corriendo, boludo. Cada vez estamos más viejos. Más adultos. Más maduros." no cree en ello. Se obstina en aferrarse a los viejos tiempos.

La noche acaba de la peor manera posible. No ya porque, de regreso a sus casas, Germán y Cynthia discutan, lo mismo que les sucede a Jorge y Silvia, y Cristian y Marcela. No. Rodolfo Santullo y Marcos Vergara reservan el peor final inimaginable para quien se queda solo, señalado por los demás como un auténtico aguafiestas: Bernardo. A veces no es conveniente emborracharse dentro de una bañera llena.
Todo se precipita. Desde entonces los autores, valiéndose de los diálogos justos y unos dibujos de suaves formas y acertadas fisonomías, nos cuentan la vida de los supervivientes, cómo se es capaz de esquivar el drama y mantener en equilibrio una amistad que parece siempre en duda y, a la vez, inquebrantable.


Finalmente el Habitante Incierto de esta casa quiere acusar recibo y señalar su agradecimiento a la editorial Cazador de Ratas por haberle remitido un ejemplar de esta joyita. Muy recomendable a quienes gustan de estas historias gráficas con acentos realistas y sabor a buen trabajo.

6/18/2015

Historieta uruguaya en El País

De historias y de historietas

De la mano de impulsos personales y los Fondos Concursables, el cómicuruguayo da pelea. Presente en libros y la web, por ahora apunta más a relatos de no ficción.

Montevideo Cómics es la gran vidriera de una pequeña industria que se mueve todo el año.
Pancho el Pit Bull, dibujado por Nicolás Peruzzo
MaGnUs es guionista y rotulador.
LEONEL GARCÍAdom jun 14 2015
 
El cómic uruguayo hoy se vende en librerías. Así lo resume Nicolás Peruzzo, guionista, dibujante, editor de Ninfa Comics y secretario de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historietas (AUCH). Es un mundo de entre diez y doce publicaciones en formato libro al año, a través de una decena de editoriales, para un público local que, agrega, no llega a dos mil personas, "de los cuales a menos de la mitad le interesa lo nacional". Y si en el resto del planeta la ficción y la fantasía son lo más asociado a esta narrativa gráfica, aquí la historia es lo que parece rendir más.
Pero es un mundo que vive y lucha. Si bien no alcanzó su techo, al menos "ya encontró cierta estabilidad" en su producción, según piensa Rodolfo Santullo, guionista, director del grupo editorial Belerefonte y uno de los referentes de la movida. El comienzo de esa estabilidad lo sitúa en 2005, cuando se crearon los Fondos Concursables para la Cultura, que financian un más que importante porcentaje de esos libros. "Sin ellos, las publicaciones serían la mitad". Las otras son iniciativas privadas, a su costo.
Y si bien la llamada "generación Guambia" (por la revista de humor) es aún considerada de referencia, sobre todo cuando se habla de dibujantes como Fermín Hontou (Ombú) o Luis "Tunda" Prada, Santullo sostiene que también por esa misma época se dio "una sana profesionalización" del medio. "Me refiero más que nada a un tema de conducta, de forma de trabajar. Darse cuenta de que lo que yo hago tiene que ser entendido por cualquier lector; que nadie trabaja solamente para uno".

Historias.

Pancho el Pit Bull, dibujado por Peruzzo, Vlad Tepes, un vampiro uruguayo guionado por Silvio Galizzi, o Portento, un superhéroe bien en clave de humor craneado por MaGnUs e ilustrado por Carla Rodrigues y Pedro Carvalho, son dos ejemplos de la ficción uruguaya hecha cómic. Además de estar a la venta en librerías, mucho de este material está disponible en Internet, en portales como marcheuncuadrito.blogspot.com. Es que el cómic uruguayo también está en la red.
"Acá en Uruguay no hay nada ni parecido al aparato de publicidad que pueden tener Marvel o DC Comics (posiblemente las editoriales del género más conocidas del mundo). Acá nadie se pone a hacer cómics para hacerse millonario. Si lo hacés, lo más probable es que sea porque te gusta y quieras que la mayor cantidad de gente sepa lo que hacés. Internet permite que la gente sepa que lo que hacés existe. Y el que quiera tener el libro lo va a comprar", señala precisamente MaGnUs (Martín Pérez), uno de los editores de Gas Comics.
Pese a la existencia de ficción, los textos y dibujos basados en la historia predominan en esta nueva etapa del cómic nacional, sostienen Peruzzo y Santullo. "Acá se arrancó mucho con lo histórico, todavía no hay un lenguaje propio como con la música", sostiene el primero. "Acá la historieta histórica tiene muchísima fuerza", acota el director de Belerefonte. Este último menciona a la novela gráfica Zitarrosa, escrita por él y dibujada por el argentino Max Aguirre, que se editó en octubre de 2012 y agotó una tirada de 1.000 ejemplares, y también las Crónicas del Inxilio, de Galizzi, que son anécdotas ambientadas en la última dictadura. También el Ministerio de Defensa realiza unas "historietas históricas educativas", pensadas sobre todo para el público infantil, guionadas por el propio Santullo e ilustradas por Alejandro Rodríguez Juele (presidente de AUCH), "que trata de episodios puntuales, como la Batalla de las Piedras".
El proyecto Bandas Orientales, que también puede ser calificado como "historietas históricas educativas", pensado para ser descargado por las "ceibalitas" y también seleccionado por los Fondos Concursables, es una buena síntesis de la actualidad del cómic uruguayo. De hecho, ahí aportan muchos de los guionistas, dibujantes, coloristas y rotulistas más importantes del país, quienes además tienen sus propias publicaciones.
Es que el multiempleo es una necesidad. AUCH tiene unos 65 miembros, de los cuales unos 40 son activos. Santullo estima que, en sus distintos grados de profesionalismo, hay entre 75 y 100 personas dedicándose al cómic en Uruguay. "Hay un puñado, que serán doce o a lo sumo quince, en su gran mayoría dibujantes, que viven de esto. Luego tenés a los polifuncionales como yo, que me dedico a la historieta, al periodismo y a la narrativa. En eso, el cómic no es distinto a las otras corrientes artísticas que hay en Uruguay. Y claro, ¡está el que arrancó para los ocho horas y en sus ratos libres hace un par de dibujos!".

Destaques.

Hoy se destacan en el mundo del cómic dibujantes uruguayos como Richard Ortiz (contratado por DC Entertainment para Wonder Woman 77), Matías Bergara (al que Peruzzo califica como el ilustrador nacional "con más proyección"; hoy trabajando para las tiras de la serie Sons of Anarchy) o Christian Duce.
En un mundo donde no sobran lugares para formarse —está la Continental School, el Club del Cómic y el taller de Tunda Prada—, Duce es autodidacta y comenzó en este mundo cuando rondaba los 20 años (hoy tiene 34). "Lo mío es particular. Yo no leía ni leo comics. A mí me gustaba el dibujo, el renacimiento y la filosofía. Un día agarré un par de historietas y me pregunté cómo se hacía. Comencé a practicar anatomías, me di cuenta de que podía hacerlo y que era una salida laboral". Vive en Colonia desde hace una década con su esposa y dos hijos, pero sus inicios fueron en Montevideo. Y no fueron buenos inicios: "Me basurearon bastante porque era muy gurí. Había gente que me dijo que me dedicara a otra cosa, que no tenía nivel... Hay mucho ego". Duce, que es cultor del perfil bajo, no forma parte de AUCH. Dos o tres años después, el boca a boca cruzó fronteras y dibujos suyos terminaron en un despacho de DC. Hoy trabaja para las distintas series de Batman.
"Me dediqué a lo mío y cuando quería acordar trabajaba quince horas diarias para llegar a un deadline". Editoriales como DC tienen un ritmo infernal. A Christian le llega un guión y él lo debe leer, dibujar y terminar —lápiz y tinta— en el día. Ha llegado a hacer hasta ocho páginas en tres días. "Lo difícil no es tanto llegar a esos lugares sino mantenerse. Tienen una dinámica de trabajo muy exigente. De todas formas, gracias a Internet trabajo desde casa, estoy con mi familia, me hago un mate...".
"Cada uno tiene su chacrita y es innegable. A cada uno le gusta trabajar como quiere. Pero también hay muchas colaboraciones por afinidad personal o profesional", dice MaGnUs sobre la unión (o no), más allá de AUCH, de quienes trabajan en esto en el país. El mundo del cómic uruguayo todavía es muy pequeño; el público es muy reducido. Esas dimensiones hacen que se mire mucho hacia Argentina por una simple razón de subsistencia. Pero, al final, esa debilidad termina siendo una fortaleza: "Como nadie te marca nada, cada uno cuenta la historia que quiere y como quiere", resume Santullo. Y para aquellos proyectos que los Fondos no premian, está la autoedición o la web.

EL GUETO DE LOS AMANTES DEL COMIC

Nicolás Peruzzo (35) ha hecho tanto ficción (Ranitas, Pancho el Pit Bull) como ha realizado trabajos institucionales para la Comisión del Bicentenario. Todavía lo miran con perplejidad cuando dice que se dedica al cómic. "No te podés molestar. Yo lo comparo con el gusto por el tango o los vinilos. En una época las historietas eran masivas. Hoy hay como un gueto de consumidores".

UN MUNDO DE AUTOEDICIONES

Martín Pérez (35), MaGnUs, es guionista y diseñador gráfico. También es rotulista. Y sabe bien lo que es sacar a pulmón su propio trabajo. "Salvo contadas excepciones, salvo algún proyecto educativo, ninguna editorial te va a decir que está buscando autores. Todos los cómics que salen acá, en definitiva, son autoediciones. Entonces, si tenés un cómic y querés sacarlo, vas a tener que moverte vos solo. Es cierto que están los Fondos, pero si al jurado no lo convence, no te premia. De todas formas, siempre tenés la posibilidad de publicarlo en la web".

FIRME EN SU PROPIO ESTILO

Cuando a Christian Duce lo contactaron de DC, lo primero que le dijeron fue que "siguiera el estilo de un renombrado dibujante yanqui", al que pide no mencionar. Era una oportunidad gloriosa y negarse a ese pedido la hubiera complicado; pero él se plantó. "Les dije que si les gustaba lo mío, bárbaro; si no, muchas gracias y adiós. Yo tengo mi propio estilo y mi dignidad. Yo no miro el trabajo de nadie. Como no tengo la influencia de nadie, sigo mi propia manera de trabajar". Y le fue bien.
Cultor del bajo perfil, Duce está bastante por fuera de lo que es la movida del cómic nacional. De hecho, dice, el que lo "redescubrió" en Uruguay fue MaGnUs, quien leyó una entrevista al surcoreano Jim Lee —historietista de gran prestigio en el mundo— donde el uruguayo era muy elogiado.

6/17/2015

Historieta uruguaya (y Mdeo Cómics) en Caras y Caretas

Montevideo Comics 2015

Algo más que historietas

Las instalaciones del Auditorio Nacional del Sodre Doctora Adela Reta fueron escenario de la decimotercera edición de Montevideo Comics, la convención de historietas más importante de Uruguay. La consigna en esta oportunidad fue “Sacate el disfraz que usás los 363 días del año”.


Por Belén Riguetti
Fotos: Dante Fernández

La movida de Montevideo Comics dio sus primeros pasos en el boliche Pachamama, pasó luego por las instalaciones de AFE, por el Cine Plaza y en las últimas ediciones se instaló en el Auditorio Nacional del Sodre Dra. Adela Reta, donde ocupó los cuatro pisos de la sala.
No se trata de una simple feria para comprar historietas, también es una oportunidad para participar en campeonatos de videojuegos, tomar contacto con escritores y dibujantes nacionales y extranjeros, ver cortometrajes, escuchar conferencias y vestirse como un personaje de ficción.
Este año se vio a centenares de niños disfrazados de superhéroes y a familias enteras llevando los trajes de películas como La guerra de las Galaxias o de videojuegos como Mortal Kombat. Pero los verdaderos protagonistas son los cosplayer adolescentes: los chicos y chicas que adoptan, durante el tiempo de Montevideo Comics, la personalidad de su personaje preferido.

Territorio cosplay

Para comprender mejor este tipo de movida, relativamente nueva en Uruguay pero muy extendida en el mundo, es importante conocer los términos que se manejan. Los cosplayer, palabra que abrevia la construcción costume-play (en español disfraz-juego) son personas que, además de asistir a convenciones, interactúan creando una subcultura centrada en los juegos de roles (interpretación de personajes). Forman parte de comunidades virtuales, invierten tiempo y dinero en crear los trajes, juegan y compiten, y se relacionan con las obras desde un lugar afectivo.
Los disfraces se llaman cosplay y están basados en personajes de videojuegos, historietas, animé (animación japonesa) y manga (historieta japonesa). En Uruguay, los preferidos son los del animé y de manga. Tal vez la influencia nipona haga que la embajada diplomática de ese país esté involucrada directamente en este evento. En el stand de Japón, por cierto muy visitado, se enseñaba origami (técnica de plegado de papel para formar figuras), se mostraban trajes típicos y se regalaban tarjetas confeccionadas en el momento. 

Desarrolladores

Si bien la industria de los videojuegos no está difundida ampliamente en Uruguay, hay varias personas y empresas que trabajan en diseños y productos originales. Un buen ejemplo es Bullet Boy, creación de Pomelo Games, que se encuentra en la última etapa de desarrollo y viene siendo probado en convenciones y eventos.
“Nos llevó más tiempo del que pensábamos”, dijo Felipe Otamendi, uno de los responsables del proyecto, quien comentó a Caras y Caretas que están trabajando desde 2012 en Bullet Boy y tienen previsto el lanzamiento mundial del juego para agosto de este año. “Es la historia de un niño que se mueve en un mundo en el que la gente se traslada a través de cañones. Hay que buscar piezas perdidas para tratar de detener un tornado que lo está destruyendo todo”, relató.
Otro de los diseñadores presentes en Montevideo Comics, el historietista español Abel Alves, desarrolló en apenas cuatro meses un juego inspirado en la serie de HBO Game of Thrones. “Lo que empezó como una idea acabó como un juego completo”, aclara Alvez y pasa a explicar que su juego es de 8 bits, tiene la apariencia de los juegos de antes y las mismas dificultades, cuando no se podía grabar partidas.
Hace tres años que Alves se radicó en Uruguay. Ha publicados tres libros: dos de la saga Zombies, una historieta de humor en la que una niña zombie quiere conquistar el mundo, y Sangre y Sol, en la que sólo es guionista. Además está preparando, junto a una dibujante argentina, una historieta sobre el genocidio armenio. El juego que desarrolló y presentó en la feria está disponible, como descarga gratis, a través de la página comicsabelalves.com

Guionistas, dibujantes, ilustradores

“Hay un público especial para la historieta uruguaya y argentina”, deja claro Marcos Vergara, dibujante argentino que junto a Alejandro Farías creó la editorial Loco Rabia. “En las primeras ediciones de Montevideo Comics venían los nostalgiosos de la historieta pre-noventa y los seguidores de las obras estadounidenses o del manga, pero en los últimos años se formó un público para lo que hacemos nosotros”.
Para Vergara, la producción rioplatense tiene características definidas: “Es una historieta de autor, tiene algunas pautas, pero no es como la escuela franco-belga o japonesa, que tienen un estilo muy marcado que hay que seguir. Está ligada al mundo interior del artista; por eso es más ecléctica”. Loco Rabia trabaja con varios autores uruguayos, entre ellos el escritor Rodolfo Santullo, quien publicó en el sello el guión de La Comunidad, dibujado por Vergara.
Pablo Roy Leguisamo es otra de las figuras de la escena editorial del comic. Es un escritor uruguayo que organizó entre 2007 y 2012 un evento similar llamado Continuará. Además, está al frente de la editorial Dragoncomics. Recuerda que a la primera edición de Montevideo Comics asistieron poco más de quinientas personas y que en 2014 pasaron por la convención unas siete mil. Sobre la evolución de las obras uruguayas, señala un fuerte crecimiento en calidad y cantidad.
“Estamos en el mejor momento de toda la historia uruguaya”, sostiene. Sobre el público al que apuntan, aseguró que hay títulos para todas las edades, pero hay cosas que debemos mejorar. “La historieta es un gueto dentro de los medios; hay muchos autores que son reconocidos a nivel internacional que acá pasan inadvertidos”.
Rodolfo Santullo, además de escritor, guionista y periodista, es cofundador del Grupo Belerofonte. Comentó que en las obras nacionales se ve “el reflejo de gente que lleva años comprando publicaciones locales. No creo que sea un público extremadamente abundante, con toda la furia llegarán a las quinientas personas, pero sí saben que todos los años salen cosas nuevas. Siento que hay que romper y llegar a más librerías, pero es un proceso que lleva tiempo y trabajo”.
Otras formas de difusión y de distribución de historietas son páginas web, gratis, como Viñeta Uno (vinetauno.com), plataforma argentina que publica historias una vez por semana. Santullo en guión y Zgabros en ilustración, lanzaron en estos días La mujer a la que amaba el bosque, una historia de terror cien por ciento uruguaya. Una página nacional que también publica en forma gratuita es Marche un cuadrito! (marcheuncuadrito.blogspot.com/). Ahí se puede encontrar obras como Las Andanzas Eróticas de Vlad Tepes de Silvio Galizzi y Matías Bergara, o Sangre y Sol de Abel Alves y Nahus.
Con relación al futuro del género, Santullo dijo que es importante que los artistas apuesten por nuevos desafíos. “Siento que estamos en una zona medio cómoda y faltan más libros como Palabra, de Sebastián Santana, que está jugado a lo experimental y al desafío plástico. De otra forma terminaremos moviéndonos solamente en lo histórico, en la historieta adulta. Estaría muy bien que aparecieran más historietas infantiles. Durante años no se hacían, algo que parece ridículo”. Santullo comentó que el espacio para niños y adolescentes se está empezando a contemplar con publicaciones como Los pasajeros perdidos, guión y dibujo de Zgabros, ganador del primer Premio Nacional “Historietistas Uruguayos del Siglo XXI”, publicado por Mojito.
*
Abriendo cabezas

El tan esperado concurso de cosplay es el centro de las actividades de Montevideo Comics, siguiendo la regla de la mayoría de las convenciones internacionales. “Hay que tener la mente abierta”, apunta Raiden, uno de los integrantes de una familia que decidió vestirse como los personajes del videojuego y película Mortal Kombat. “Es la excusa perfecta para poder compartir tiempo con mi hijo”, agrega Sub-zero. “Creo que no hay edad para estas cosas; menos cuando es algo que te gusta. Es sano y divertido, para toda la familia, y te saca de la rutina. Es importante que mantengamos la mente abierta y no ser como los que dicen ‘mirá estos boludos lo que hacen’”.

6/16/2015

"Causas Perdidas" en La Gaceta de Tucumán

Causas Perdidas

Por Sebastian Aguilera. Sábado 13 de Junio 2015
Portada de Causas Perdidas - Ilustración de Carlos Aón y Lara Lee
Portada de Causas Perdidas - Ilustración de Carlos Aón y Lara Lee
 
Entre los tantos caprichos de la vida, conocí la obra de Federico Baert en una convención de historietas. Me gusta comprar ediciones independientes, de esas que están un nivel por encima del fanzine y descubrir joyas en bruto. Lamentablemente la mayoría de las veces son fiascos que termino comprando por recomendación de sus amigos historietistas. Otras veces hay suerte y aparecen autores que sorprenden. Creo que fue uno de los integrantes de La Productora Comics el que me recomendó un par de obras de Baert. “No seás gil, comprate estos libros que son joyas. Además son los últimos que quedan” Otro de los expositores respondió “¿Por qué no me avisaste que te quedaban esos tomos? Yo los quería” Una de dos, o era una jugada de marketing improvisado o realmente las obras eran tan buenas cómo ellos decían. Las ediciones por lo menos estaban bastante bien, un poco caras pero la encuadernación lo valía. Me arriesgué.

Con títulos como Hacia el hondo bajo fondo o el Dolor de ya no ser pueden imaginarse lo que hay en las páginas de su obra. Ojo, decir que son historietas tristes es un crimen, son historias costumbristas, pero de los bajos fondos, de personajes bohemios, marginales y reales. No hay histeriqueos románticos y mucho menos esa búsqueda del protagonista de conseguir cumplir sus sueños, como acostumbraban las obras de Carlos Trillo o Robin Wood. Aquí sobreviven en un entorno hostil a lo más duro, a ellos mismos. Los personajes la pasan mal y sobreviven como pueden, aunque siempre hay algo inevitable que tarde o temprano llega. Cuando lo hace, duele. Al principio las novelas gráficas de Baert podían ser tranquilamente novelas. Había mucha carga de texto dedicado a los monólogos interiores. No cansaba, de hecho eran muy buenos, pero el lenguaje de historietas es otra cosa. Con el tiempo fue dejando de lado este recurso, pero sus obras perdieron fuerza y esa intensidad que dolía. Una lástima, pero el señor Baert tenía que evolucionar. Le costó, en cada obra iba arreglándoselas de a poco para poder transmitir el contenido de los textos en actos y diálogos, entre otros y finalmente lo consiguió en su última obra  causas perdidas.

Al ser un autor independiente, hay que aprovechar cada vez que podamos comprar una historieta suya. Si bien hay mucho material de Baert en Internet, vale la pena disfrutar sus obras en papel. En causas perdidas no dibuja él. Tengo que admitir que me incomodaba ese dibujo tosco y un tanto caricaturesco que se contradecía con el contenido de la historia. Si bien tenía cierto aire surrealista, no me cerraba del todo y una de las grandes fallas de Baert era el manejo de los tiempos narrativos en la historieta. Una obra intensa en lo sutil necesita un dibujante que esté a la altura. Carlos Aón, tiene un estilo que sigue una línea aparentemente simple que roza lo caricaturesco. Sin embargo hay trazos sucios y un juego de luces y sombras que le da una dimensión muy interesante a su dibujo. El coloreado de Lara Lee es acertado al utilizar tonos opacos que resaltan el trabajo de Aón. Esto favorece a la historia y genera esa fuerza introspectiva que se necesita para llenar el vacío que deja la falta de textos de Baert. Sus dibujos terminan de transmitir esas sensaciones a través del mismo entorno y sobre todo, los personajes. Su trabajo en este tomo me recordó al de Manu Larcenet en los Combates cotidianos, algo destacable.

Como me pasó a mí hace años, espero que se arriesguen y descubran a uno de los mejores guionistas argentinos de historietas. El cómic es un medio que puede expresar mucho más que aventuras, ciencia ficción y súper héroes. Puede llegar a ser tan introspectivo como las mejores obras de teatro y además darse el gusto de tener carga poética. Si no se animan, dejen que el dibujo de Aón los convenza. Causas perdidas es una gran obra.

5/27/2015

"Firebunny" es el ganador del concurso de historieta "Nuevos Autores"


El conejo es el animal más tierno que existe... hasta que agarra un lanzallamas!!! Pablo Fernández es el ganador del primer concurso de historieta "Nuevos Autores" (coordinado por Nueve Grullas y Grupo Belerofonte) y su libro debut nos lleva por un delirante viaje en laboratorios, experimentos, conejillos de indias y una venganza grabada a fuego.

5/22/2015

"Osoconalas" nuevo lanzamiento de Grupo Belerofonte




Osoconalas es la recopilación en formato "libro objeto" de una selección de tiras del personaje realizado por Lucrecia de León entre el 2009 y 2015,  ­ algunas con perfil humorístico y otras de carácter más reflexivo­. Una mirada distinta al humor, una perspectiva diferente.


Osoconalas resultó ganador de los Fondos Concursables del Ministerio de Cultura en su edición 2014. Es una nueva coedición con los amigos de Editorial Estuario.

5/18/2015

"Inspector Bull" en La Bitácora de Maneco

INSPECTOR BULL: ESTUDIOS EN ESCARLATA

Inspector Bull. Guiones: Carlos Albiac. Arte: Horacio Lalia. Portada: Horacio Lalia. 240 páginas en blanco y negro. Loco Rabia/Grupo Belerofonte. ISBN: 978-987-3712-00-5. Argentina/Uruguay, abril de 2014. 

Goya tenía razón. El sueño de la razón produce monstruos. Monstruos humanos que nos permiten reconocernos en su muestrario de vicios básicos, en sus tortuosas relaciones familiares, en la capacidad para traicionar amores y amistades como si nada. Burros de carga de esperanzas difusas que transmutarán, con prisa y sin pausa, en crímenes concretos. Frutos de la sangre y el odio, de la miseria existencial y la desesperación económica. Hombres y mujeres que perdieron el rumbo, escoria envuelta en andrajos o vestida con sedas y oropeles. Viejas leyendas liberadas por el humo del tabaco, por el peso de la culpa. 


De estos estragos está compuesto el mundo del Inspector Bull, la serie que Carlos Albiac y Horacio Lalia realizaran para Italia a principios de los ’90, que leyéramos incompleta en la efímera Hora Cero de La Urraca y un número de 45 Toneladas editado por Perfil; y que compilada ahora en un solo libro se nos abre a otros planos de lectura. Tour de force por el Londres victoriano, enclavado en el imaginario literario del mundo y el género del policial más amplio, el que está ligado a la aventura, al misterio, al terror, al romance trágico. Adherente fervoroso al modelo impuesto por el Sherlock Holmes clásico, el que sabe combinar sus dotes deductivas con un buen par de puñetazos.

Abordados por separado, estos 13 episodios unitarios, estos 13 casos cerrados sobre sí mismos, siguen manteniendo su condición de historias cortas, directas y al hueso, resueltas en tiempo real en sólo 14 vertiginosas páginas. Son piezas criminalísticas pre CSI, engranajes de una noria vehemente y oscura, que nos lleva del misterio a la resolución, sin escalas y sin escapatoria posible. Pero leídos de corrido revelan un patrón, que tiene que ver con la alteración de un orden, impuesto por el Hombre sobre el Hombre; y el proceso de su restauración por obra y gracia de Bull. 


Todo en esta historieta pareciera ser resultado de un pasado que quedó inconcluso, detenido en el tiempo, encapsulado en pústulas listas para estallar y salpicar su pestilencia. De ahí que el cerebro sobreviviente de Bull (y el inmenso oficio de sus autores) vaya desarticulando su apariencia de personaje calculador e inconmovible para convertirse (construirse) en persona con el paso de los episodios. Facetando hobbies, intereses diversos y una vida amorosa que desarticula su lógica de pensamiento. Como pocos en esa Londres ominosa, espejo de otros tiempos y otras geografías, Bull aprende a sacar la cabeza por encima del ahogo general, inspirando un poco de libertad, placer y reposo. 
Tomando algo de aire puro antes de seguir metiendo sus narices en la mierda. 
Fernando Ariel García

5/14/2015

"Cuando salí de La Habana" en Zona Negativa

portada_Frank_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana

Historietas desde Latinoamérica #62 – Cuando salí de La Habana

 
portada_Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana Edición original: Cuando salí de La Habana (Loco Rabia, Ex Abrupto, Grupo Belerofonte).
Guión: Frank Arbelo, adaptaciones literarias de Enrique Ánderson Imbert, J. J. Arréola, Augusto Monterroso y Max Aub (entre otros) y colaboración de Omar Giménez y Diana Pazos.
Dibujo: Frank Arbelo.
Entintado: Frank Arbelo.
Formato: Rústica, 144 páginas.

 
Pocos libros más latinoamericanos han pasado por esta sección como el que tenemos entre manos hoy. Cuando salí de La Habana es un recopilatorio de historietas de Frank Arbelo, un autor nacido en Cuba que vive en Bolivia desde hace casi veinte años; su edición corre por cuenta de tres sellos de los cuales don son argentinos (Loco Rabia y Ex Abrupto) y uno uruguayo (Grupo Belerofonte); y además, varias de las historietas son adaptaciones de cuentos de diferentes escritores originarios de distintos países de la región como ser Guatemala, México o Brasil (y también de Europa).
Bastante demoramos en incorporar, entonces, a Cuando salí de La Habana en estas Historietas desde Latinoamérica. Pero no solo por abarcar varios países de esta parte del mundo de una forma u otra, sino también por la calidad, el atractivo y el interés que tiene el trabajo de Frank Arbelo, un hecho que trasciende a esta sección y a la región para extenderse a todos los lectores de cómics.
El libro data de mediados de 2012 y reúne en sus casi 150 páginas una veintena de historietas publicadas en diferentes medios (revista Fierro, revista Crash!! y el blog Historietas Reales, entre ellos) durante varios años previos al momento de esta edición. Para darle un orden y cierta coherencia al libro recopilatorio, todo este material está dividido en siete secciones: historietas cortas, en colaboración con Omar Giménes y Diana Pazos, adaptaciones de cuentos de Enrique Ánderson Imbert, adaptaciones de Juan José Arreola, variaciones sobre El Dinosaurio de Augusto Monterroso, adaptaciones de Crímenes Ejemplares de Max Aub y otras adaptaciones.
Algunos de los rasgos distintivos y comunes a todo el trabajo de Arbelo recopilado en Cuando salí de La Habana son la brevedad de todas las historietas (pocas abarcan más de cinco páginas), la capacidad de dibujar en muy variados estilos, y el dar su toque autoral cuando se trata de adaptar el trabajo de otros.
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En este último aspecto cabe destacar lo que hace con el microrrelato El Dinosaurio, considerado uno de los más cortos del idioma español; este dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Arbelo toma esa frase y ofrece siete versiones completamente diferentes, jugando con los sentidos de la palabra pero con la misma estética de dos recuadros grandes por cada uno. Eso mismo puede apreciarse en las adaptaciones de los Crímenes Ejemplares elaborando personajes y sus pequeños mundos a partir de los breves relatos de Max Aub. Y ocurre de igual manera con El Cosmonauta de Nicolás Guillén, llevando a la historieta de manera creativa y divertida ese poema.
En cuanto a los estilos, esta muestra de la obra historietística de Arbelo parece indicarnos que él puede dibujar lo que quiera y cómo quiera; se ven trazos muy diferentes, varias formas de relleno y hasta distintos materiales con los que trabaja.
Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana_interior_01 Arbelo_Cuando-salí-de-la-Habana_interior_02
Y en lo que respecta a la brevedad, el autor demuestra en ella su capacidad narrativa al enganchar al lector en reiteradas ocasiones con mundos y personajes que nada tienen que ver entre sí, y en otras tantas oportunidades sorprende por sus recursos para resolverlas ingeniándoselas para sorprender, impactar, conmover. Aunque lo advierta el prólogo de Alejandro Farías diciendo que “Arbelo construye sus relatos en función del final porque es allí donde reside toda su potencia”, sus desenlaces no pierden efectividad. La corta extensión de las historietas puede ser un punto en contra del libro porque ello propicia a una lectura rápida, pero no le resta demasiado por el hecho mismo de que su impacto dejará un efecto duradero en el lector al igual que por su formato este libro será apropiado para retomar y (re)leer en cualquier página que se abra.
Un punto que sí puede ser señalado como negativo es que el libro se haya impreso íntegramente en blanco y negro cuando algunas de las historietas fueron realizadas originalmente a color. Si bien se pierde algo en el paso de estas a grises, es igualmente comprensible que se haya optado por esto tanto por los costos de impresión como por mantener una estética a lo largo de las páginas.
Y, por supuesto, ello no impide el disfrute de la lectura y la apreciación de las historietas de Frank Arbelo.

Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.


5/04/2015

"Control de Plagas" en 365 Cómics por Año

25/ 04: CONTROL DE PLAGAS

Hoy volvemos a visitar un conurbano bonaerense post-apocalíptico, pero acá no hubo una plaga de zombies tristes, sino que nuestra realidad fue invadida a través de un vórtice interdimensional por toda clase de vampiros, fantasmas, licántropos, monstruos y –por supuesto- zombies. Con reglas parecidas, la sociedad siguió funcionando, aunque siempre al borde del colapso. En ese contexto sobreviven (y facturan bastante bien) Wang y el Chino, dos duros exterminadores de monstruos y criaturas sobrenaturales que combaten a esta epidemia con huevos, ingenio y fuerza bruta, según sea el caso a resolver.
Sobre esta base, Max Aguirre y Jok crearon una serie de aventuras que combinan con mucho equilibrio la comedia, la acción y el terror. Como los guiones los escribe Aguirre (que hace años se gana la vida con el humor gráfico) los chistes muchas veces ganan la pulseada, y está bien que así sea. Me he reído muchísimo con algunos diálogos de este libro, en los que Aguirre saca a relucir su chapa de graduado summa cum laude de la Universidad de la Calle. Esa sabiduría suburbial, atorranta, le permite al guionista mirar al género del terror y sus convenciones desde una óptica muy fresca, muy impredecible y muy aguda. Y por supuesto, usa al humor para cortar climas muy espesos que se generan cuando los personajes están envueltos en kilombos mayúsculos que involucran a amenazas sobrenaturales realmente peligrosas. De hecho, a medida que pasan los episodios, Aguirre hace cada vez más hincapié en los compañeros del Chino y Wang que ya no están, que no vivieron para contarla.
O sea que, con chistes y bizarreadas, esta es una historia fuerte, con un contenido dramático insoslayable. Y con un elemento 100% cautivante como es el contrapunto entre las personalidades de Wang y el Chino, que no pueden ser más opuestas y que Aguirre explora a fondo como fuente de nuevos chistes pero también para aumentar la tensión en cada una de las misiones.
El dibujo de Jok está muy, muy bueno, totalmente jugado al claroscuro. Acá sólo hay línea, mancha y espacio. Blanco puro o negro pleno, nada más. Y con eso, Jok logra lo indecible. El único problema que le veo es que es un estilo un toquecito difícil de digerir para el que no tiene una cultura gráfica vinculada al dibujo. Se lo das a un pibe que sólo mira dibujos animados y me parece que no le va a gustar, o que le va a costar entenderlo, porque la estética de Jok requiere una cierta decodificación. Obviamente que si leíste a los maestros del claroscuro (Breccia, Muñoz, Pratt, Risso, el Miller de Sin City, el Mignola más extremo) esto te va a resultar tan familiar como atrapante, porque además Jok te engancha con la puesta en página, con la composición de la viñeta, con los detalles que mete… hasta la colocación de los globos de diálogo es impecable. No sé cómo le puede pegar esto a un neófito, pero si ya sos fan de este discípulo aventajado de Oswal, lo vas a disfrutar a pleno.
Además de las aventuras del Chino y Wang, el libro incluye 64 páginas de una especie de enciclopedia de criaturas y monstruos. Son 32 textos acerca de sendos bichos, cada uno con una ilustración de un dibujante distinto. En este segmento participan varios guionistas invitados (Rodolfo Santullo, Luciano Saracino, Federico Reggiani, Diego Cortés, Roy, Alejandro Farías, y hasta referentes del periodismo como Martín Pérez o Andrés Valenzuela, o de la literatura, como Leonardo Oyola) y 32 dibujantes, entre los que se destacan Tute, Quique Alcatena, Nicolás Brondo, Alejandra Lunik, Lauri Fernández, Carlos Aón y Horacio Lalia. Una muy linda idea para “inflar” la cantidad de páginas del libro y a la vez abrirle el juego a un montón de otros autores con algo que va mucho más allá de la remanida galería de pin-ups. Y también hay un par de pin-ups, cómo no, todos dibujados por el propio Max Aguirre, como para contraponer su visión de Wang y el Chino con la de Jok.
Control de Plagas no marca un antes y un después de nada, ni tampoco pretende hacerlo. Es un entretenimiento de muy buena calidad, pensado para hacerte pasar un buen rato, de la mano de unos guiones divertidísimos y un dibujo de notable solidez. Sin dudas vale la pena.